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Autor: Alejandro Martín Ruiz  Fecha: jue 28/02/2013

Los despoblados de los siglos XIV y XV fueron la secuela de una crisis que afectó a toda la corona de Castilla, crisis que costó un siglo en ser recuperada, y que en algunos casos, como en el que nos ocupa, supuso la desaparición definitiva de varios núcleos poblacionales.

La behetría de Verçosa subsistía en 1352 a pesar de la crisis, y elegía como sus señores a Gonzalo González de Lucio o a los de Lomas (1). El documento que ahora presentamos nos informa de que el lugar se despobló hacia 1480; el lugar junto con Solanas, La Riba y Corralejo disfrutaba de un territorio común, utilizado en una mancomunidad de pastos. Cuando el lugar se despobló, los vecinos de los otros tres lugares se hicieron con las propiedades particulares de los antiguos habitantes de Berzosa, y los terrenos comunales del depoblado fueron disfrutados por los tres concejos citados.

Volviendo al Becerro, Gonzalo González de Lucio aparece como señor singular (electo fijo) en Solanas; en Berzosa como señor elegible junto con los de Lomas; en la Riba como señor elegible; igual que en Corralejo. Las cuatro behetrías pertenecientes al patrimonio real, nada o muy poco tienen que ver con los lugares de solariego. Seguramente, el Gonzalo de Lucio que aparece como señor de Barrio Lucio (solariego) fuera un descediente del Gonzalo del Becerro. Lo cierto es que el señor de Barrio Lucio en 1488 procuraba anexionar Berzosa a Barrio, percibir las rentas de su tierra y cobrar alcabalas. De hecho, como en otras ocasiones, los términos de la behetría despoblada fueron ocupadas por las behetrías adyacentes, la población del despoblado se repartió entre éstas, y las cargas fiscales lo mismo. Esto último es observable en Tudanca respecto a Villadiego, La Mora, …

Don Gonzalo Martínez Díez(2) ubica este despoblado a 1.100 metros al Este de Barrio Lucio, lindando con el camino que conduce de Barrio Lucio a Corralejo, en el lugar cartografiado como Fuentecuevas.

Aunque seguramente nunca conoceremos gran cosa sobre este despoblado, atendiendo a lo que conocemos sobre los lugares que lo absorbieron, su extensión geográfica y su volumen demográfico no pudieron ser relevantes. En primer lugar, conocemos por la declaración de Juan de Cejancas (merindad de Aguilar de Campoo), en el pleito de San Mamés de Abar contra el Adelantado Mayor de Castilla y su merino, según declaraciones del año 1538, en las que el interrogado (70 años) recordaba hechos de hasta 50 años (1488), que los lugares de Valdelucio eran trece, y ya no aparecía Berzosa: “Barrio de Luyzio e la Riba e Escuderos e Quintanas e Renedo del Escalera e Paur e Matilla e Fuencaliente e Villaescobero e Llanillo e Moguilla [Mundilla]e Pedrosa e Corralejo”.(3). Este testigo vivió en Barrio Lucio, cuyo señor pretendía anexionar el despoblado de Berzosa. Extraña que no aparezca Solanas en esta relación, cuando para esos años ya está relacionado el lugar en la data de las alcabalas y tercias de los años 1492, 1493 y 1494(4).

Con una población de los lugares anexionistas muy reducida a finales de la Edad Media, pequeños tuvieron que ser los términos y mínima la población anexionados (Berzosa).

Poblacion del valle de Valdelucio(5)

 

1531

1588

1597

1646

1651

1695

1712

Solanas

10

12

11

8

4

4

3

Barrio Lucio

 

5(1600)

       

5

La Riba

 

6

         

Corralejo

10

14

6,5

10,5

4

3

3,5

Escuderos

 

12

13(1594)

     

7,5

Quintanas

12

23

20,5

20

8

8

11

Renedo

8

11

11

11

5

8

8,5

Paul

8

14

12

10

4

8

5

Fuencaliente

11

24

15

24

6

14

8,5

Villaescobedo

5

10

9

8,5

2

6

6

Llanillo

4

16

13

8

2

4

4

Pedrosa

5

15

8

7,5

4

6

4

Mundilla

8

16

15,5

10,5

3

6

5,5

En un pleito sobre la herencia de Cristóbal de Monterrey y Catalina Alvarez, señores que fueron de Valdelucio, refiriéndose al testamento de ésta (31 de enero de 1600), podemos leer(6): “que derecho se requería, y los testigos del heran vezinos de los lugares e barrios que deçían La Riba, Escuderos, Corralejo y Arçellares que heran y estaban todos dentro de media legua, a muy poco trecho apartados de Barrio de Luçio, donde se había otorgado el dicho testamento. El qual dicho barrio y los demás otros diez o doçe [trece en total]barrios e lugares que se deçían del balle de Baldeluçio heran todos una hermandad de conçejo e se gobernaban por unos mesmos alcaldes [de la Hermandad]e regidores. E ansí quando fuera neçesario, que no hera, que los dichos testigos bastaba ser del dicho balle y ermandad, por ser todo un Conçejo, e no aber, como no abía, en el dicho barrio de Luçio al tiempo e quando se abía hecho el dicho testamento, ni después acá, más de sólos tres vezinos, fuera de la dicha Catalina Albarez e sus hijos e nietos, que ninguno podía ser testigo por el ynterés que les yba en el dicho testamento, …” El texto, además de revelar la población de tres-cinco vecinos para Barrio Lucio en 1600, perfila cuatro barrios, muy próximos entre sí: Barrio Lucio, La Riba, Escuderos y Corralejo; es decir, con muy pequeño término y en consecuencia una mínima población, aspecto visible en el cuadro que se adjunta. Pequeños términos y poblaciones para los barrios anexionistas, pequeños término y población del anexionado (Berzosa). En otro momento abordaremos la singularidad del Concejo o Hermandad del Valle de Valdelucio.

El pleito del valle de Valdelucio contra el Condestable sobre la jurisdicción en el mismo también aporta datos interesantes(7). Las declaraciones que aportamos tuvieron lugar en el año 1580. Juan González nos informa de los trece lugares que conformaban el Concejo o Hermandad, que todos los barrios eran de la Corona (beherías), salvo Barrio de Lucio que era un señorío de Cristóbal de Monterrey, vecino de Aguilar de Campoo, que Quintanas era la capital de valle donde se reunían las juntas, que ninguno de los barrios llegaba a treinta vecinos y que Escuderos, La Riba y Barrio Lucio eran lugares pequeños y de pocos vecinos. Simón Fernández concretaba mucho más respecto a la población: “… dixo que el lugar que más veçinos tiene tendrá veyntidos veçinos poco más o menos, y esto sólo en un lugar, y los demás tienen menos veçinos porque son pueblos muy pequennos e de poca vezindad …”.

 

Las declaraciones anteriores quedan ratificadas por el vecindario de ocho años más tarde (1588): cinco vecinos Barrio Lucio, seis La Riba, doce Escuderos, doce Solanas y catorce Corralejo; como afirmaban los declarantes pueblos muy pequeños; el mayor con veinte y dos vecinos, y solo un lugar, tiene que ser Quintanas (veintitres en 1588). El caso de Fuencaliente con veinticuatro vecinos en 1588 y 1646 debe ser mejor investigado.

Volvemos al cuadro y comprobamos que el crecimiento demográficos de los lugares de Valdelucio entre 1531 y 1588 fue espectacular; todos los lugares crecen en porcentajes importantes. El hecho de que ninguna población superara los veinticuatro vecinos, no permite hablar de infortunio demográfico; los diversos barrios o lugares, con una superficie de términos agrícolas y de pastos reducida, podían soportar una población limitada; pero como es observable por los vecindarios posteriores, en 1588 los barrios alcanzaron el máximo poblacional permitido por los recursos agropecuarios del Valle. A pesar de los embates sufridos por la población, con ocasión de las crisis frumentarias y pestilenciales de los años iniciales del siglo XVI, de los años 1528-1530, y de los años centrales del mismo siglo, tenemos que hablar de una pujanza demográfica, pujanza que permitió notables crecimientos vegetativos de la población.

Al comparar los vecindarios de 1588 y 1597, debemos tener en cuenta que el primero incluye a clérigos e hidalgos, quizás dos personas más por lugar; en el segundo sólo se relacionan los pecheros, quizás dos personas menos por lugar. Pues bien, en el tránsito de un vecindario a otro ya se nota un cierto cansancio demográfico; se deja de crecer; en la mayoría de los casos mediante un estancamiento y en los casos de Corralejo, Fuencaliente y Pedrosa con decrecimientos demográficos demoledores; infortunios que estos lugares ya no superarían en el siglo XVII ni en parte del XVIII, haciendo que los reducidos vecindarios de estos lugares en 1531 resultaran moderamente vigorosos.

Persiste el cansancio demográfico, con tendencia a la baja, en el tránsito de 1597 a 1646; sorprende que en plena crisis de 1600 la bajada de un vecindario a otro, considerado el total del Valle, sea muy poco significativa.

Llegó el 1651 y con él la hecatombe; dos lugares con dos vecinos; un lugar con tres; cuatro con cuatro; dos con cinco; dos con seis y dos con ocho vecinos. No parece explicable esta hecatombe, de no mediar entre 1646 y 1651 una epidemia generalizada, porque sólo las dificultades frumentarias no pueden explicar tamaño desastre.