Aunque no está segura de su futuro y puede que hasta sea liberada, pues no sabe qué decisión tomará Teodato, vive su prisión con incertidumbre; en cambio Boecio supo casi desde el principio que sería condenado a muerte, como así fue. Qué valor el de su amigo, estar condenado a muerte y pasar el tiempo que le quedaba escribiendo un libro, su mejor obra, la mejor obra filosófica de la época “La Consolación de la Filosofía”. Con qué cariño relee las letras que le regaló el propio Severino Boecio cuando fue a visitarlo a la cárcel de Pavía; ¡cuánto intercedió ante su padre para que le perdonara la vida a su amigo y compañero de fructíferas charlas!. Los tres, Amalasunta, Aurelio Casiodoro y Severino Boecio, compañeros de estudios los dos primeros y todos amigos, se reunían casi a diario para comentar y discutir sobre cualquier cosa, daba igual si el tema era una decisión real, un decreto sobre el senado antiguo o el de su padre, una disputa cristológica…, hasta sobre temas culinarios discutían, todo por el afán de aprender unos de otros, pues los tres eran conocidos entre ostrogodos y romanos como grandes eruditos. ¡Cuánto debió sufrir Boecio! Cómo le dolió su muerte a Amalasunta,  impotente y frustrada al no conseguir que su padre cambiara de opinión. Ni siquiera el recuerdo de la famosa laudatio* sobre Teodorico pronunciada por Boecio al comienzo de su reinado le hizo cambiar de idea.

De magister officiorum a morir apaleado en Pavía, el trece de octubre del año 525, previo encarcelamiento esperando la decisión senatorial. En realidad Teodorico ya había tomado la decisión de ajusticiarlo, debía dar ejemplo a su pueblo y forzó al Senado de Roma para que dictase  la sentencia de muerte. 

-     Nadie, por muy alto que esté, debe ser sospechoso de traición.

-     Pero padre, sabes que no se ha hecho una verdadera indagación de los hechos; que todo son conjeturas, pues el favor de Boecio a Justiniano no está probado. Fuiste vos quien lo mandó a Constantinopla… En cuanto a las otras acusaciones de mago y sacrílego, sabes muy bien que son calumnias, conozco muy bien a Severino y sé que son mentiras. Si se ha acercado a la cultura pagana o a ritos mágicos es sólo por estudio, no por creencia.

-      Amalasunta, déjalo, no quiero entablar una discusión contigo, aunque dialécticamente vencieras, sabes que el poder lo ejerzo yo.

 

 

 

5