Para conocer la riqueza imponible de los municipios y de los contribuyentes había dos alternativas: el catastro o una estadística sustitutiva, elaborada por Juntas repartidoras a nivel municipal, basada en la declaración de los contribuyentes, con 2 posterior comprobación de la administración tributaria. Era una estadística con mínima o inexistente intervención de técnicos al servicio de la Hacienda pública. A partir de 1850 recibió el nombre de amillaramientos. Los contemporáneos la denominaban estadística administrativa o descriptiva. No la consideraban una verdadera estadística territorial. El amillaramiento era un catálogo literal de los bienes y rentas de los contribuyentes. Su elaboración se basaba en las cédulas de declaración de la riqueza, que cubrían los contribuyentes. El amillaramiento contenía una cartilla evaluatoria; ésta atribuía una renta neta media (de 8 a 10 años) a los cultivos, los ganados y los edificios, clasificados por clases. Servía para determinar la base imponible de cada contribuyente y, en conjunto, de cada municipio. El repartimiento era, a su vez, el documento usado para recaudar el impuesto; contenía la lista de contribuyentes con sus "líquidos imponibles" y las cuotas individuales. El coste económico para la elaboración de todos estos documentos correspondía a los propios contribuyentes y a los Ayuntamientos.

 A continuación se refleja la cédula de amillaramiento rústica y pecuaria, cultivos y ganados, de D. Ubaldo Susilla Cueva, vecino de Humada, correspondiente al año 1946. 

 

El amillaramiento contiene  la relación nominal alfabética de los contribuyentes expresando su propiedad urbana, rústica y ganadera y el líquido imponible de acuerdo con su valoración, haciendo una descripción de la extensión y calidades de tierras destinadas a cultivo de cereales, viñedos, olivares, regadíos, monte arbolado, baldíos, eras de pan trillar, etc.

Está basado en declaraciones juradas de los propietarios, es el documento principal para la gestión del tributo, siendo la base para la formación del Repartimiento. El proceso de elaboración de los libros de amillaramiento comienza en 1846, año en el que se realizan los de algunos municipios, aunque sufre varias modificaciones y cambios de denominación, desde 1853 se fija su estructura en:

o    Preámbulo o diligencia de apertura, indicando el término municipal, partido judicial, provincia y año de confección del amillaramiento.

o    Cartilla de evaluación, generalmente resumida. Son expedientes elaborados por la Administración provincial de Hacienda y las Juntas periciales de cada Ayuntamiento a partir de 1846 con el objeto de establecer la base de la riqueza imponible de los pueblos, quedando posteriormente reflejada en el correspondiente amillaramiento.

o    Relación alfabética de propietarios, con separación a veces de forasteros y vecinos.

o    Descripción de las fincas y líquido imponible.

o    Resumen de la riqueza del pueblo en forma de cuadros estadísticos.

o    Cierre con las firmas de la totalidad de los miembros de la Junta Pericial y del Ayuntamiento.

 

El grueso de ellos se realiza en el período comprendido entre 1859 y 1863. A partir del reglamento de 30 de septiembre de 1885 se producen rectificaciones y puestas al día de los distintos amillaramientos, que llegan hasta 1914 y 1915. Una tercera fase de elaboración se realiza entre 1945 y 1953.