Escritos de D. Juan Antonio González
 
 Recojo, a continuación, una serie de relatos, poesías y escritos fruto de la afición de D. Juan Antonio González por la escritura y la composición poética.
D. Juan Antonio González fue pastor por las tierras de Amaya y sus alrededores, quien a pesar de no poder asistir a la escuela, por tener que dedicarse al pastoreo, ha demostrado poseer unas cualidades excepcionales para la poesía y la narrativa. 
Destacar la fina sensibilidad y la riqueza de vocabulario impropia de una persona que apenas pudo recibir la instrucción elemental, lo que demuestra su fuerza de voluntad para convertirse en autodidacta y desarrollar su capacidad creativa. 
Finalmente decir que estos escritos han llegado a mis manos gracias a María Teresa Gutiérrez, nieta de otro personaje a quien también reservaré un hueco en este blog. Se trata de su abuelo Joaquín Gutiérrez, quien ejerció durante muchos años el oficio de pastor en Humada y también gran aficionado a la escritura.  
Transcribo, a continuación, la obra de D. Juan Antonio González comenzando por las composiciones poéticas en verso como: A la peña Amaya, Testamento de mi abuela, Copla de mentiras, Suceso de Vich, Consejos de una soltera, …
A LA PEÑA AMAYA
Hela allí, radiante y bella,
subir del cielo a la cumbre
y ceñirse con la lumbre 
que el fúlgido sol destella.
Con qué majestad descuella
su frente que al cenit toca
templo gigante de roca
donde ofician los querubes
y do entre inciensos de nubes
el nombre de Dios se invoca.
 
Por sus ásperas quebradas
do el águila audaz anida
y hace el lobo su guarida,
van los buitres en bandadas,
rompe en las hondas cañadas 
la catarata rugiente
que lanza por la vertiente
su tesoro de cristal
al son del canto triunfal
oxigenando el ambiente.
 
¡Salve bendita montaña
del pueblo mío querida, 
que llevas mundos de vida
engendrados en tu entraña!
A tu sombra la cabaña
del pobre ventura alienta
cuando la ronca tormenta 
ruge por los agrios riscos.
¡Qué alegre ve en sus apriscos
los ganados que apacienta!
 
Aunque el invierno de nieve
manto espléndida te vista
jamás tu chazuela entrista
la desventura más leve.
Con fe que el alma conmueve
no pasa una sola fiesta
sin bajar la abrupta cuesta
muy de mañanita al llano
en donde el templo cristiano
yergue su torre modesta.
 
Y con este corazón 
con que la cellisca arrastra
ante al sacro altar se postra
murmurando su oración.
El verle con qué emoción
besa el consagrado suelo
remontando a Dios el vuelo, 
vuelo que sublima
fe más grande que tu cima,
cima que sube hasta el cielo.
 
¡Tu cima! aún me figuro
del alba pura al nacer
por ver primera ascender
tu camino áspero y duro.
Respiro aquel aire puro
y entre tañer de cencerros, 
ladrar lejano de perros
y cánticos de malvises
envuelto en tus nieblas grises
voy trepando por tus cerros.
 
Con qué lánguido desmayo
falto el cuerpo de reposo
sobre algún peñón fragoso
la vista es redor explayo
bañando en el limpio rayo
con que ya el sol resplandece
allá muy lejos se mece
del mar el espejo azul
que besa el aéreo tul
y en él fundirse parece.
 
Mas cerca valles profundos
que sonoras fuentes riegan 
casitas que se repliegan
cabe huertos floribundos
bosques de árboles fecundos
de cuya espesa enramada
al sonreír la alborada
con vírgenes destellos
brotan miles de gorjeos
en dulcísima algarada.
 
Allí una roñosa piedra
que al cielo ufana se yergue
a un lado rústico albergue
hecho en la intrincada breña.
Ora un caudal que despeña
su carga diáfana, limpia, pura.
Ora una áspera fragura
en la cual de siglos viejo
desmaya frondoso tejo
sus penachos de verdura.
 
Mas nada, ¡oh Peña Amaya!
de tu gentil panorama
un amor tan puro inflama
cuando en ti mi vista explaya.
Como la preciosa playa 
que allá de un valle en el seno
ofrece el vergel ameno
donde el nido de mi aldea
en tu verdura blanquea
de aromas y encantos llenos.
 
Con qué inefable contento
caro rincón te saludo
desde este peñasco rudo
donde a descansar me siento. 
No extrañes el pobre acento
con que mi labio osa hablarte
para quererte y amarte
le basta a mi inspiración
ir rica de corazón
si falta de galas y artes.
 
Salud, visión hechicera,
flor de eflúvicos aromas
nido de blancas palomas
replegado en la ribera
para ti la primavera
bordó manto de esmeraldas
destrenzó sobre tu espalda 
árboles seculares
y de huertas y pomares
llenó tu ondulosa falda.
 
Brinda a tu sueño suave
el claro arroyo, murmullos
la tórtola amante, arrullos
endechas de amor el ave,
nadie los encantos sabe
que tu rico seno encierra
pues desde el valle a la sierra
el cielo pródigo quiso
desplegar un paraíso 
sobre tu bendita tierra.
 
Allí brisas voladoras
que por boscajes y huertos
alzando gratos conciertos
baten sus alas sonoras.
Allí radiantes auroras
y crepúsculos divinos.
Allí arroyos cristalinos
y paisajes que embelesan
y pájaros que no cesan 
de dar al viento sus trinos.
 
Cuánto ansía el hombre amar,
de encantador y de hermoso
cielo de lumbre radioso
sol de mágico brillar,
y en el seno del hogar
gente risueña y sencilla
 de cuya alma sin mancilla
como de su centro en pos
vuelan plegarias a Dios
que hizo tanta maravilla.
 
¡Oh, cuánto, cuánto te adoro
mi aldea blanca y lozana,
virgen como la mañana
que te ciñe rayos de oro!
Como al rico, su tesoro
como al rondador, la luna
como a una madre, la cuna
do duerme su ángel de amor
como al cisne el brillador 
espejo de la laguna.
 
¡Hoy que tan lejos vivo de ti,
vivo sin hora de calma,
si vieran cual tengo el alma 
por la dicha que perdí!
la senda del vivir sigo
¡Dichoso quien al abrigo
del hogar la vida pasa
y halla el fin, junto a su casa, 
sepulcro en solar amigo!
 
Dios, su bondad no permita
ruja en tan grato vergel
la impiedad con que Luzbel
cerebros y almas agita. 
Nunca en tu frente bendita
se nuble tu refulgencia
que siempre en santa  inocencia
cual hoy gozoso y tranquilo
sea de gozos el hilo 
de tu preciosa existencia.
 
Y tú, mole de granito,
que ceñida de penumbras
tus mil picachos encumbras
escalando lo infinito.
Tu acaso oíste el grito
a cuyos ecos fecundos
por los espacios profundos
rompió la vida a rodar,
y viste rugir el mar
y los soles y los mundos.
 
Tu, desde tu siento innoble
vela porque el mío 
de esta edad el yugo impío
nunca la alta frente doble
Sea su fe como el roble
o las rocas de los mares
y en los tumultos y azares
que hoy tronos y aras derrumban,
jamás vencidas sucumban
sus creencias seculares.
 
Antes rota en mil pedazos
su mole gigante ruede,
antes sepultada quede
el sol de la noche en brazos, 
antes se rompan los lazos
que liga la tierra al cielo,
antes se desgarre el suelo
por terremoto iracundo
y antes cadáver el mundo
tienda a la nada su velo.

CANCIÓN PASTORIL
 
Viva el humor y la juerga
la unión y la sociedad
de unos buenos compañeros
la mañana de San Juan.
 
Para trazar cuatro versos
tiendo mi numen al viento
y sobre el papel mi pluma
y mi corto entendimiento.
 
Por mostrar la buena unión
que cinco amigos tuvimos
en el vallejo de Amaya
el día que nos referimos.
 
Hacía ya cierto tiempo
que teníamos pensado
juntarnos en el vallejo
el día ya señalado.
 
Ya resplandece la aurora
y el sol extiende sus rayos
ya se aproxima la hora
de soltar nuestros ganados.
 
Cada quien por su colada
marcha airoso y decidido
dirigiendo su ganado
al valle ya referido.
 
Ya dimos somo al vallejo
y al punto hemos divisado
a Secundino y Evencio
en el cotorro colorado.
 
Se reanima la alegría
de aquel valle solitario
al tañer de los cencerros
que llevan nuestros ganados.
 
Las diez y media serían
cuando ya juntos estamos
nos dimos los buenos días
y de salud nos hablamos.
 
Los cinco con alegría
en buena armonía estamos
Secundino, Ricardito,
Evencio, Antonio y Fernando.
 
A las doce menos cuarto
fuimos al arreadero
arreamos el ganado
y empezamos el jaleo.
 
Ya Secundino a Fernando
de dice de esta manera
venga esa bota de vino
y empecemos la juerga.
 
Fernando queda dudando
y hace un gesto negativo
y termina por decirle 
que no la había traído.
 
Al oír estas palabras
le dice así Secundino
que me acompañéis o no
yo tengo de beber vino.
 
Estando en esta refriega
llegamos a divisar 
al pastorcillo de Puentes
que nos viene a acompañar.
 
Ya arreados los ganados
cuando al punto divisamos
el rebaño de corderos 
del hermano de Fernando.
 
Comenzamos por llamarle
pero inútil nos ha sido
por más que le voceamos
él no nos ha respondido.
 
Ya prestos a sentarnos
cuando el amigo Fernando
se dispone a caminar 
para comer con su hermano.
 
Cuando el de Puentes llegó
la juerga quedó tramada
porque nos trajo de vino
la  bota y una garrafa.
 
Los otros cinco quedamos 
para con buena armonía
los cinco juntos pasar
el resto del mediodía.
 
Juntamos en buena unión
la comida que llevamos
y todos juntos comimos
como un buenos hermanos.
 
Así seguimos la juerga
de vez en cuanto gritamos
¡amigos, viva la unión,
venga la bota y bebamos!
 
Terminamos de comer
nos pusimos a ordeñar
y de postre nos sirvió
pues no teníamos más.
 
Ya a las tres próximamente
termina la diversión
marchándonos a cumplir
cada quien su obligación.
 
Con un apretón de manos
nos dimos la despedida
unos vamos valle abajo
y otros marchan valle arriba.
 
De esta manera, señores,
a la juerga dimos fin
los de Amaya y el de Puentes
y los de Villamartín.
 
Y yo, como aficionado,
aunque poeta no soy,
he tenido el sumo gusto
de sacar esta canción.
 
Y por si ignoran quién soy
y mi nombre no lo saben
soy pastorcillo de Amaya
llamado Antonio González.
 
LAS MODAS
 
Mocito si buscas novia
no la busques en la moda
que suelen resultar mal
que la hermosura que hoy tienen
de solteras la sostienen
pero llega a fracasar.
 
Es tanta la fantasía
de las mozas hoy en día
que es una barbaridad
no saben arreglarse
para conseguir ganarse
de un mozo la voluntad.
 
Cuando salen por las tardes
a los paseos y bailes
con ánimo de cazar
como van tan arregladas
parecen inmaculadas
bajadas de un altar.
 
Las uñitas esmaltadas
las cejitas depiladas
y los labios de carmín
el vestir por la rodilla
y el escote a la tetilla
bastante dan que decir.
 
El pelo a la permanente
causa de su perdición
porque muchas con agrado
tienen el pelo abrasado
por lucir la ondulación.
 
También vemos otra moda
muy corriente por ahora
y es el tipo lineal
pues por lucirlo en la calle
tanto se oprime el talle
que apenas pueden andar.
 
Tanto las más delgaditas
como las más fuertecitas
todas quieren ser igual
por lucir igual tallado
llevan su vientre apretado
que no pueden respirar.
 
Con todas estas mixturas
pobrecitas criaturas
se creen que valen más
pero aunque sin pintar vayan
lo necesario es que valgan
para coser y demás.
 
Creen que son más bonitas
porque  con las pinturitas
se sepan perfeccionar
no piensan que los mocitos
viven desengañaditos
de toda esta falsedad.
 
Hay mozas que de solteras
llegan a causar de veras
ante el mundo admiración
luego han logrado casarse
y han conseguido ganarse
del cerdo la imitación.
 
De mozas muy presumidas
coquetas y llamativas
vistiendo rico percal
y luego cuando se casan
no saben barrear la casa
ni coserse el delantal.
 
Y si luego de casarse
han dejado de pintarse
si te fijas bien verás
están tan arrugaditas
que parecen ancianitas
de setenta o algo más.
 
Por eso atención mocito
el ojo has de llevar listo
si quieres mujer buscar
no sientas llevarla fea
con tal que curiosa sea
para su casa arreglar.
 
ANTONIO GONZÁLEZ
Peones de Amaya, febrero de 1.942
 
 
TENGO CELOS DE LA FUENTE
 
                 I
     
Caminito de la fuente
una rubia va por agua
tan airosa y sonriente
como el lucero del alba
con un cántaro en la mano
y en la boca una guirnalda.
Ay corazón, que aromosa es la huella
Ay corazón, que tras si ella dejaba.
 
ESTRIBILLO
Ay, ay, ay, ay
los cantitos de la calle
Ay, ay, ay, ay
lo hacía desviar
el viento que dejaba al pasar.
 
             II
 
Baja vestida de blanco
que parece una azucena
y al llegar junto a la fuente
de agua el cantarito llena
con movimiento de artista
lo coloca en su cadera.
Ay, corazón, que bonita es la imagen
ay, corazón, que el agua refleja.
 
ESTRIBILLO
Ay, ay, ay, ay
cómo sonreía el agua.
Ay, ay, ay, ay
ella sonríe también
parecía enamorada de él.
 
              III
 
No se enamoró del agua
ni tampoco de la fuente
que con su cariño hablando
yo la vi al día siguiente
con su cabello dorado
rizado a la permanente.
Ay, corazón, su novio la decía
ay, corazón, miedo tengo de perderte.
 
ESTRIBILLO    
Ay, ay, ay, ay
tengo celos de la fuente
ay, ay, ay, ay
no lo puedo remediar
tu hermosura el agua va a llevar
 
          IV
 
Con el nombre de María
parece estar bautizada
pues no hay clavel más galante
ni rosa más resalada
ni céfiro con aroma
como el que deja su cara.
Ay, corazón, que airosa va la niña
ay, corazón, cuando baja por agua.
 
ESTRIBILLO
Ay, ay, ay, ay
quién sería tu cantarito
Ay, ay, ay, ay
para tus manos rozar
y de tu hermosura disfrutar.
 
JUAN ANTONIO GONZÁLEZ
Peones de Amaya, 4-2-42 
 
 
 
         TINITA
 
          I
 
Con cabellos de oro, rosadas mejillas
y ojos que fascinan con sólo mirar,
baja por la calle
serena y airosa
la más blanca rosa de todo el lugar.
Fresca y sonriente como la mañana
antes que despunten los rayos del sol
desde su ventana 
su bella hermosura
refleja mis ojos igual que un crisol (bis)
 
ESTRIBILLO
Tinita, flor de las flores
ensueño de mi querer
ausente de tu cariño
yo vivir no puede ser (bis)
Tú me robas la alegría
tú me quitas la ilusión
Tinita del alma mía
tú eres la alegría
de mi corazón.
Tinita, flor de las flores,
de todas las hembras eres la mejor.
 
                  II
 
No hay busto en el mundo de mármol ni piedra
que imiten su talla, su línea y perfil,
pues cuando sonríe, sus labios de grana
parecen dos vivos claveles de abril.
Bajo el verde sauce frondoso y florido
se hallaba una tarde cuando se acercó
un guapo mocito de ella enamorado
y el verla tan guapa con pena cantó (bis)
           
ESTRIBILLO
Tinita, flor de las flores
ensueño de mi querer
ausente de tu cariño
yo vivir no puede ser (bis)
Tú me robas la alegría
tú me quitas la ilusión
Tinita del alma mía
tú eres la alegría
de mi corazón.
Tinita, flor de las flores,
de todas las hembras eres la mejor.
 
 
JUAN ANTONIO GONZÁLEZ
 
YA NO TE QUIERES REÍR
 
             I
Sereno y tranquilo
al anochecer
crucé ayer tu calle
morena y salada.
Sobre tu ventana 
dos pechos hallé
y no dirigiste
a mí tu mirada.
 
Al pasar junto a tu reja
yo no sé por qué una queja
lanzó ni pecho anhelante
que mi alma transida deja
mientras que yo esta copleja
entono calle adelante.
 
Ya no te quieres reír
ya no me quieres mirar
con ello puedo decir
que me quieres olvidad.
Que sí, que sí, que sí, que sí
que son tus ojos engañadores.
Que no, que no, que no, que no
que no son firmes tus amores.
Que sí, que sí, que sí, que sí
que sí conozco tu falsedad.
Que no, que no, que no, que no
que no me quieres de verdad.
 
          II
 
Me juraste un día
al amanecer
que mío sería
tu amor y cariño.
Hasta que ahora puedo
llegar a saber 
que he sido engañado
lo mismo que un niño.
 
Las malas lenguas murmuran
y firmemente aseguran
que tu querer es farsante
que no es ni la hermosura
ni la esbeltez fina y pura
de tus mejillas radiantes.
 
Unos me dicen que sí
otros me dicen que no
y para más que decir
me lo afirma mi corazón.
Que sí, que sí, que sí, que sí
que es verdad que me has engañado.
Que no, que no, que no, que no
que no me miras ya con agrado.
Que sí, que sí, que sí, que sí
que sí te quise con ilusión.
Que no, que no, que no, que no
que no es ya mío tu corazón.
 
Quien te enseño tan tirana
quien tu querer me ha robado
quien te quiere, quien te adora
como yo te he adorado.
 
 
                               EL CREDO DEL ESTRAPERLISTA
 
Creo en el Estraperlo Todopoderoso
criador de la abundancia propia 
y del infierno de la miseria ajena,
y en el egoísmo , su único hijo,
rey y seño de este mundo prevaricador,
que fue concebido por obra y gracia 
del espíritu del mal 
y nació de la malaventurada suerte
de los hijos de Adán;
hace padecer debajo del poder
de su despótico dominio,
crucifica, da muerte y sepulta 
en los infiernos de la desesperación
a las víctimas de su explotación;
sube a los cielos de su soberbia
y se sienta a la diestra 
de los poderosos de la tierra
para desde allí juzgar y condenar
a todo bicho viviente
que se le enfrente.
Creo en el espíritu maligno 
del Estraperlo omnipotente,
la santa paciencia de los que lo toleran
la común unión de los que lo practican,
el perdón de los que a él se entregan
la resurrección económica de los que le siguen,
la vida perdurable de los que lo profesan.
AMÉN
 
                    EN EL AÑO 2.000
 
El que viva en el año 2.000
verá con asombro los tiempos cambios (bis)
pues no hará falta ni el albañil
aunque haya goteras en algún tejado.
Las niñeras serán suprimidas
porque los chiquillos ya vendrán criados
en los parques y avenidas
ya no las veremos con tantos soldados.
Los políticos no tendrán vida
ya el Congreso estará derribado
y cualquiera que una cosa pida
al momento lo tendrá aprobado.
Los serenos se darán el piro
porque ya las casas no tendrán portal
y cualquiera tendrá un autogiro
con una azotea para aterrizar.
No habrá huelgas, ni palos, ni tiros
porque ya la gente será muy formal
y los guardas serán despedidos 
para su trabajo no habrá material.
Por la calle será perseguido
todo aquel que quiera vivir de un jornal
pero, en cambio, será distinguido
aquel que no quiera trabajar.
En el viaje directo a la luna
en quince minutos se podrá llegar
y podrá, sin molestia alguna, 
subir a la luna y volver a bajar.
Los camellos, los cerdos y bueyes
encima del agua podrán galopar
y cualquiera será hombre de leyes
porque los borricos ya sabrán hablar.
Pero  ya se me aflojan los muelles
y con su permiso me voy a acostar,
mi cabeza tengo como un fuelle
y al año 2.000 no pienso llegar.
 
 
RECETAS CURATIVAS
 
PARA EL DOLOR DE CABEZA
 
Se coge trementina y cocaína, lengua de una gorrina, el rabillo de una boina, un metro de muselina, una caja de vaselina una lata de sardinas, una espuerta de tragaminas.
Todo esto bien mezclado se echa en un barril de mata de perejil, los colmillos de un jabalí, los pelos de un puerco espín, las escurriduras de un barril esencia de calcetín, el palillo de un pirulí, se mueve con una caña, se empapan cinco pañuelos, se pone en el cerebelo. Y si no se cura usted con este invento del demonio prepárese un equipaje que le espera el manicomio.
 
PARA EL DOLOR DE MUELAS
 
Se cogen tres sanguijuelas, seis zarpas de cazuela, el pávilo de un vela, cinco pedazos de suela, el refajo de mi abuela, las tripas de mi casera, un pedazo de éster. Después se coge almidón , pellejo de salchichón, las llantas de un camión, las pepitas de un melón, el pitorro de un balón, las lanas de un colchón, tres pastillas de almidón, los flecos de un mantón. Todo esto bien mezclado con escamas de pescado y escarabajos machacados. Se amarra a la muela con un cordel de siete metros. Se echa usted en la boca lo que dice la receta y por la gloria de mi madre que se vuelve majareta.
 
PARA LOS CALLOS
 
Se coge nitrato, orina de gato, suela de zapato, legañas de gato, lengua de chivato, cincuenta gusarapos. Se meten en un saco, se amarran con un trapo. Después se coge el pie, la sierra de un carpintero, la gorra de un cochero, la mano de un mortero, un pellejo de vino, las tripas de un cochino, cincuenta o cien pepinos. Se llevan a un molino, se muelen con tocino y si no se cura usted con esta gran receta no compre más medicinas y cómprese una muleta.
 
PARA EL ESTÓMAGO
 
Se coge una col, las manillas de un reloj, cinco bolas de alcanfor, los palillos de un tambor, los cuernos de un caracol. Todo esto, bien molido, se echa en un hornillo con cinco arrobas de sal, los alambres de un bozal, un cuarto kilo de cal, los calzoncillos de un rajá, medio litro de aguarrás, una araña disecada. Se machaca en un mortero con cascarones de huevo, las tripas de un borrego y la coleta de un torero.
El que padezca de estómago que lo toma al acostarse y, por la salud de mi suegra, que no vuelve a levantarse.
 
BONITA SOTA
 
Todo soltero me escuche
la letrilla de esta plana
que voy a decir verdades
de lo que pasa en España.
 
Daremos principio 
por las solteritas
que aunque sean feas
parecen bonitas,
parece mentira 
pero no lo es
con esta letrilla 
lo voy a hacer ver.
 
De catorce a quince años
ya quieren tener marido
y por no se menos que otras
tratan de hacerse un vestido
y lo hacen elegante
de rico percal
pero las enaguas 
son de algún costal
si lo digo todo
me muero de risa
mucho de vestido
poco de camisa.
 
De quince a los dieciocho
ya les gusta la función
bailes, comedias y toros
suelen ser su diversión, 
se pintan la cara,
míranse al espejo
se van por las plazas
si hallan un cortejo
ellas lo que quieren 
tener un buen novio
teniendo dinero
aunque sea un vicioso.
 
De los dieciocho a los
veinte todas quieren casar
pero el tiempo lo pasan 
arreglándose el altar,
salen a la calle
con mucha belleza
aquél que las mira 
parecen marquesas
mucho ringorrango
mucho rigodón
y ninguna sabe 
coser un botón.
 
Vicentita, mi vecina,
sabe mucho presumir
pero la infeliz no sabe
un par de huevos freír,
el otro día por suerte
vi las enaguas
y hasta en los ribetes
lleva telarañas,
lleva la camisa 
igual que el carbón
porque hace tres meses 
que no se mudó.
 
Hay mozas que dan la coba
a la majestad divina
no saben coger la escoba
para barrer la cocina,
pasean las calles 
con mucha finura
alerta mocitos 
todo es compostura
su tipo y su garbo
va muy compuesto 
pero la bonura 
la llevan por dentro.
 
Las mocitas de hoy en día
se gastan unos zapatos
que no sé como se tienen
con ese tacón tan alto
con esos escotes
esta es la razón
llevan unas faldas
¡qué barbaridad!
de tan apretadas
no pueden andar.
 
María, la Candelaria,
es una mujer valiente
pero que la gusta mucho
el vino y el aguardiente
y jugando al burro
 se pasa los ratos
y al pobre marido
le lleva descalzo.
 
Aprendan los hombres
de esta satirilla
y de cada palo
fuera una costilla.
 
    SEGUNDA PARTE
 
He dicho de las mocitas
por el modo de vestir
también las casaditas
queda mucho que decir.
Sale Juan de casa 
para su taller
y ellas, entonces,
comer y beber.
Se beben el vino
se comen las magras
y luego se acuestan,
dicen que están malas.
 
Hay mujeres que se casan
sin saber la obligación
el trabajo de su casa
ni pegar un mal botón,
el pobre marido
ha de trabajar
y luego la casa
tiene que arreglar,
ha de hacer la cama
y después fregar
y por la mañana
sacar el orinal.
 
Yo conozco a una casada
que bien se sabe arreglar
ni encender el fuego sabe
cuando se pone a guisar, 
de comer acaba,
toda se embelesa
se duerme en la silla
sin quitar la mesa
si a barrer se pone
la grande gorrina
a pares de coces 
aparta las sillas.
 
Lo que una soltera tiene 
para saberse arreglar
lo tiene de desdichada
cuando se llega a casar.
Yo conozco una 
que se componía 
y ahora se compara
con la porquería,
lavarse no quiere,
del agua se aleja
ya le nace la hierba
detrás de las orejas.
 
Vivir alerta mocitos
que esto no es ponderación
el que pretenda casarse
le sirva esto de lección.
Si alguno se casa,
que no sea torpe,
para reglamento
que compre una garrota,
que aprenda a coser
y a hacer de comer
y si no el pellejo 
se vuelve al revés.
 
He dicho de las mujeres
el arte de enamorar
pero también de los hombres
tenemos algo que hablar, 
que hay algunos hombres
que a sus mujercitas
las mandan, a veces, 
a varias visitas.
Comen bien y beben,
viven a lo trino
cuántos garrotazos 
merecen algunos.
 
Vivir alerta mocitas
la que se quiera casar
que aquel que parece ermita
resulta ser catedral,
que hoy algunos hombres
buscan la mujer
para después hacerla
ganar de comer.
Ellos lo que quieren
tener siempre un duro
y a la mujer darle
palos como a un burro.
 
También hay algunos hombres
que tienen mucha afición
a estar siempre en las tabernas,
venga vino y venga ron
y al llegar a casa
con la filoxera 
bailan los platos,
ollas y cazuelas.
Si la mujer habla,
con toda razón, 
le coge un garrote
y hace la instrucción.
 
BANDO DEL ALCALDE DE VALDESIERRA
 
Yo, D. Cerilo La Garra,
alcalde de Valdesierra
y sus barrios adyacentes
y demás icétera, icétera
hago saber y dispongo:
Que en verano y primavera
cuando suben los calores
y se princpia la siega
no se consienta a las mozas
que ya pasen de quinceañeras
vayan con los brazos desnudos
y con las piernas sin medias
por los paseos de Soto
ni por las calles ni plazuelas
salvo a mujeres perdidas
que perdieron la vergüenza
que éstas, como hijas del diablo,
tienen “pa” eso licencia
con tal que no se presenten
por la plaza o por la iglesia
puesto que público sano 
no consiente la indecencia
y cuando ocurra que alguna
sea del pueblo o de fuera
se presente de esa facha
de “zarramandusca” fresca
entonces todos los chicos 
y chicuelas de la escuela
preparen bueno manojos 
de ortigas que llaman meñas
y a las que infrinjan el bando
les froten brazos y piernas.
 
                                 Vuestro alcalde
                                  Cerilo La Garra
 
DADO EL VALDESIERRA
 
El pastor me hace señas
con la zamarra
qué querrá ese demonio
tan de mañana.
 
De tres días casados
me dijo el mi Juan
venderé los coralitos
que no hay para pan.
 
La pastora responde
muy enfadada
venderé el zurrón primero
que la zamarra.
 
Venderé hasta la lezna
si es de menester
aunque me hace falta
como la mujer.
 
La chiflita no la vendas
por amor de Dios
que es el mayor consuelo
para entre los dos.
 
Porque si al monte voy
a llevar comida
con ella me despiertas
si estoy dormida.
 
Vamos a lo que trajiste
al casamiento
tú trajiste
una cabra con dos cabritos,
la cabra que llamamos 
los resbalitos.
 
Tú trajiste un perro
y ocho cencerros
y unas tijeras grandes
de afeitar viejas.
 
Con esto me dispido
de vos señores
que este es el testamento
de los pastores.
 
LOS SACRAMENTOS
 
Si quieres oír madama
los sacramentos cantar
incorpórate en la cama
los vamos a principiar.
 
El primero es el Bautismo
ya sé que estás bautizada
que te bautizó el cura
para ser buena cristiana
 
El segundo es confirmación
ya sé que estás confirmada
que te confirmó el obispo
para ser purificada.
 
El tercero penitencia
esa que me echan a mi
que el hablar contigo a solas
no lo puedo conseguir
 
El cuarto es la comunión
recíbela con anhelo
que si la recibes bien
derechita irás al cielo.
 
El quinto es la extremaunción
la que dan a los enfermos
a mi me la pueden dar
que por tus amores muero.
 
El sexto es el sacerdote
nunca lo he podido ser
toda mi vida estudiando
en los libros del querer.
 
El séptimo matrimonio
el que dan a los casados
si tú quieres y yo quiero
juntos seremos velados.
 
LOS SANTOS REYES
 
Esta noche son los Reyes
primeras fiestas del año
donde damas y galanes
a Dios piden aguinaldo
yo se lo vengo a pedir
a este caballero honrado.
 
Del Oriente Persia salen
tres reyes con alegría
van guiados de una estrella
luces de noche y día.
 
Esta estrella no es errante
ni es cometa dividida
que es un ángel que anunció
a los pastores la dicha
del nacimiento dichoso
de aquel Divino Mesías.
 
Caminan los tres gustosos
y llegando a Palestina
la estrella se retiró
porque Dios así lo quería.
 
No preguntan por posada
ni tampoco por comida
preguntan por aquel Rey
que es el autor de la vida.
 
Van al portal de Belén
donde la estrella les guía
vieron al recién nacido
en los brazos de María
y con grande reverencia
se postraron de rodillas.
Y al Niño Jesús adoran
y a su madre esclarecida
el uno le ofrece oro
el otro le ofrece mirra
y el otro le ofrece incienso
que para el cielo caminan.
 
Estos soberanos dones
que ofrecen con alegría
los heredaron de Abraham
y de su genealogía.
 
Oro ofrecen como rey
de todas las jerarquías,
el incienso como a Dios
potencia grande infinita, 
la mirra como a mortal
misterios que ellos creían.
 
Este día de los Reyes
celebra la Iglesia misma
y su sagrado bautismo
en enero a los seis días.
Este día se pusieron
los tres reyes a una pila
donde fueron bautizados
por su ley santa y divina.
 
Tomás les echaba el agua
y su nombre les ponía,
a uno le puso Melchor,
a otro Gaspar ponía, 
a otro Baltasar,
¡Oh, que feliz compañía!
Los años que éstos vivieron
en esta mortal vida
Melchor vivió 120
¡Oh, que edad tan florecida!
Gaspar vivió 110
¡Oh, que edad tan peregrina!
Baltasar 83
también edad muy cumplida.
En el año del setenta
según la pluma lo dicta
recibieron el martirio
por la iglesia esclarecida.
 
Y ahora, ilustres señores,
los que en esta casa habitan
mándenos el aguinaldo
para que logren la dicha
del nacimiento dichoso
del aquel divino Mesías.
 
 
 
 
            COPLAS
 
 Antiguamente cuando ocurría alguna desgracia o un acontecimiento de especial relieve, relacionado con sucesos luctuosos, normalmente crímenes pasionales o relacionados con temas de herencias,   se elaboraba una copla narrando dicho suceso. Estas coplas se vendían en las fiestas o romerías de los pueblos, al mismo tiempo que se cantaba con una musiquilla típica.
Recojo, a continuación la copla que narra un drama familiar ocurrido en Villamayor de Trevino (Burgos) , el día 13 de enero de 1.955
 
   DRAMA FAMILIAR
 
PRIMERA PARTE        
 
¡Oh, Virgen Santa del Carmen,
dadme inspiración y acierto
para poder explicar 
este sangriento suceso.
 
Torpe se encuentra mi pluma
para poder redactar
el más grande parricidio
que se pueda ejecutar.
 
En la provincia de Burgos
partido de Villadiego
se halla el valle de Treviño
adonde dirigirme quiero.
 
A este pintoresco valle
pertenece, con cariño, 
un pueblo denominado
Villamayor de Treviño.
 
En dicho pueblo, señores,
el día 13 de enero,
tuvo lugar este crimen que 
hacer referencia quiero.
 
Este pueblecito alegre
siempre amante de la paz
hoy se halla lleno de espanto 
por un drama familiar.
 
Según vamos a explicar
en dicho pueblo habitaba
un tal Celestino Pérez
a quien todos apreciaban.
 
Descendía de familia 
humilde, buena y honrada
y en la clase labradora
también bien acomodada.
 
Su esposa también muy buena
y de familia pudiente
les diremos que se llamaba
Basilisa de la Fuente.
 
Según nos dice la gente
se casó en tan buena luna
que al poco tiempo se vio
multiplicar su fortuna.
 
Este honrado matrimonio
en gracia de Dios vivía
con sus dos hijos varones
y una hija que tenían.
 
Ricardo, Elena y Fernando
los tres hijos se llamaban
a quienes por su humildad
los padres siempre apreciaban.
 
Gozaban de gran prestigio
y nadie llegó a notar
en esta humilde familia
ninguna cosa anormal.
 
Así pasaron los años
llenos de felicidad
hasta que al fin los tres hijos
lograron poder casar.
 
Para mayor alegría
y estar mas entusiasmados
casan los tres en el pueblo
y todos bien colocados.
 
Estos eran labradores
y de nada les faltaba
puesto que igual unos que otros
de fortuna disfrutaban.
 
Con un amor sin igual
padres e hijos se querían
viendo la felicidad
con que unos y otros vivían.
 
Así fue pasando el tiempo
y el padre ya se encontraba
para poder trabajar
en edad algo avanzada.
 
Entre fincas y dinero
juntaba un buen capital
cosa que le permitía 
vivir sin dificultad.
 
El año cincuenta y tres
Basilisa falleció
cuya muerte a Celestino
cambiar de vida obligo.
 
Tenía una hermosa casa
con un grandioso local
donde poder vivir
con toda comodidad.
 
Pero la labor casera
para el hombre nunca fue,
cosa que le acobardó
al faltarle la mujer.
 
Viendo que le era imposible
solo poderse arreglar
dispone con su hija Elena
hacer vida familiar.
 
En la paz más absoluta
Celestino convivía
con Miguel, su esposa Elena
y cuatro hijos que tenían.
 
Más poco tiempo duró
aquella felicidad
muy pronto entre la familia
nacía la enemistad.
 
A los hijos entregó
parte de sus cereales
algunos de sus ganados
y otras varias propiedades.
 
Valoran el capital
de la entrega repartida
dejándola sin tardar 
en dinero traducida.
 
Una vez ya valorado
Celestino hizo un recibo
justificando la entrega
firmado por sus tres hijos.
 
Todos quedaron conformes
y todo seguía bien
pero el demonio lo enreda
como ahora lo van a ver.
 
Celestino al repartir 
los bienes entre sus hijos
según dicen, en Elena
alguna mejora hizo.
 
Formalizan las hijuelas
y la transmisión de bienes
abonándose en hacienda
derechos reales que tiene.
 
Al dar por finalizado
el asunto de los bienes
el recibo antes citado
toda su validez pierde.
 
Pero vino a suceder
que el padre guardó el recibo
llegando un día a pedir 
el dinero a sus tres hijos.
 
Estos se niegan a pagarlo 
cosa que no le agradó
por lo que el día 13 de enero
a juicio los demandó.
 
En el juzgado de paz
del pueblo de Villamayor
el día ya referido
el juicio se celebró.
 
Como es cosa natural
todos al acto acudieron
pero Ricardo y Fernando
avenencia no quisieron.
 
El padre les exigía 
íntegro todo el total
pero éstos accedían 
sólo a darle la mitad.
 
La otra mitad entendían
que debía compensarse
a cuenta del capital
que dejó al morir su madre.
 
Según podemos saber
al morir ésta ha dejado
parte de su capital
que no estaba declarado.
 
Entre dinero y valores
además a ello ha llegado
treinta y dos mil duros suma
el valor no declarado.
 
Pero Ricardo y Fernando
el juzgado abandonaron
lo que nos da a comprender
que de acuerdo no quedaron.
 
Mientras tanto en la sala
el juicio se celebraba
una pareja de guardias 
en la puerta vigilaba.
 
Según es de suponer
se comprende que lo harían
viendo ya la tirantez 
que entre la familia había.
 
No tuvo necesidad 
la guardia de intervenir
pues el juicio terminó
sin dar nada que decir.
 
Pero un ángel desde el cielo
parece les anunciaba
la horrible y fatal tragedia
que el demonio preparaba.
 
Daremos fin a esta parte
a la segunda pasemos 
para declarar los hechos
que hasta ahora no conocemos.
 
      SEGUNDA PARTE
 
Ahora puedes, lector,
en esta letra fijarte
que te vamos a explicar
en esta segunda parte.
 
Ya he dicho que Celestino
tenía una hermosa casa
con varias localidades
aún siendo de planta baja.
 
En algunas de sus naves
ambas de su pertenencia
sus dos hijos encerraban
gran parte de sus cosechas.
 
Celestino y sus dos hijos
varias riñas sostuvieron
por lo que pronto verán
el triste final que tuvieron.
 
Las llaves con que las puertas
de estos graneros cerraban
al parecer Celestino
en su poder conservaba.
 
Aquellos dos almacenes
a causa de las reyertas
Celestino intencionalmente
dejó sus puertas abiertas.
 
Al enterarse Fernando
de aquella anormalidad
se fue a casa de su padre
para las puertas cerrar.
 
Éste le pidió las llaves
que Celestino negó
por lo que entonces Fernando
al juez de paz se marchó.
 
Una vez en su presencia
éste al juez ha preguntado
si la ley le concedía
poder poner un candado.
 
Se ve que el juez no dudó
y le dio el consentimiento
mas no pensó que podría
causar graves contratiempos.
 
Eran las tres de la tarde
cuando Fernando ha marchado
a la casa de su padre
para poner el candado.
 
Entró en casa decidido
y a Celestino ha encontrado
trabajando en la madera
cosa que era aficionado.
 
Cuando Fernando ponía 
las anillas del candado
ha salido Celestino
y la idea ha reprobado.
 
Al prohibir tal medida
según nos dice la gente
se cree que discutieron
muy acaloradamente.
 
Celestino, enfurecido,
fue al taller de carpintería
con la idea de coger
un hacha que allí tenía.
 
Con gesto desafiante
con el hacha ha regresado
mas después de cierta lucha
el hijo le ha desarmado.
 
Un vez en su poder
con aquel arma homicida
se abalanzó sobre el padre
y pronto le quitó la vida.
 
Dos golpes en la cabeza
y otro en el hombro dio
bañado en sangre al instante
muerto en el suelo cayó.
 
A sus sesenta y seis años
daba pruebas de valiente
pero nunca pensaría
que un hijo le daría muerte.
 
Cuando vio muerto a su padre
de la casa se alejaba,
se va en busca de su hermano
que en un pozo trabajaba.
 
Le dice: “¡Ricardo!, sube,
que algo terrible ha pasado
vamos pronto y date prisa
que yo al padre he matado”.
 
Los dos juntos regresaron
con la faz tranquila y serena
dispuestos a ir a matar
los dos a su hermana Elena.
 
Como locos penetraron 
en la casa de Ricardo
a coger una pistola
que tiene el nueve largo.
 
Mas la esposa de Ricardo
viendo su mala intención
cerró la puerta con llave
pero nada adelantó.
 
Por una puerta trasera
que dicha casa tenía
sin hacer caso a sus ruegos
los dos hermanos salían.
 
Cuando a salir se disponen
le ha salido al encuentro
un tal Domingo Chamón,
veterinario del pueblo.
 
Le dicen: “No haga bobadas,
mire que vamos armados”.
D. Domingo, que esto vio
el paso franco ha dejado.
 
Al llegar donde su hermana
esta joven se encontraba
fregando en el portal
que a la casa daba entrada.
 
Sin decirle una palabra
ni tenerla compasión,
Ricardo con su pistola
dos tiros la disparó.
 
Elena, herida de muerte,
cayó en el suelo sin vida
pues metidos en el pecho
los dos tiros tenía.
 
No se conforman con esto
aquellas fieras malvadas
que por la espalda Fernando
le ha dado dos puñaladas.
 
Miguel Gallego, su esposo,
que trabajando se hallaba
en uno de sus graneros,
vio que llorando llegaba.
 
Un hijo de siete año
que el crimen ha presenciado
le dice: “¡Padre!, los tíos
a mi madre han matado”.
 
Miguel que oyó los disparos
pensaba en su triste sino
pero vio imposible hacer
frente a  aquellos asesinos.
 
Con el corazón deshecho
a casa de un vecino huyó
por espacio de tres horas
oculto permaneció.
 
Aquellos dos criminales
después que a Elena han matado
van en busca de Miguel
pero no le han encontrado.
 
A un criado que tenían
preguntan dónde se hallaba
pero este, sin vacilar,
su paradero negaba.
 
Marino Martín Alonso
el criado se llamaba
quien sabía a ciencia fija
donde el amo se encontraba.
 
Pero éste al ver que Ricardo
una pistola tenía
mintió intencionadamente
diciendo que no sabía.
 
Aquellos dos parricidas
viendo que no le encontraban
tranquilos y satisfechos
a sus casas regresaban.
 
Mientras Fernando se quita
sus ropas ensangrentadas
y a la autoridad se entrega
su hermano se suicidaba.
 
Cuando éste llegó a su casa
al pajar se ha encaminado
y con su misma pistola
un tiro se ha disparado.
 
Cuando la gente le vio
algo de vida tenía
y la pistola humeante
en la mano sostenía.
 
El doctor a él se aproxima
aunque con gran precaución
para volverle a la vida
le ha inyectado una inyección.
 
Aunque a costa de trabajo
la pistola le han quitado
más poco tiempo después
Ricardo había expirado.
 
El señor juez y el forense
de Villadiego llegaron
quienes sin más detención
las autopsias practicaron.
 
Mientras que Villamayor
de luto se revestía, 
Fernando, preso en la cárcel,
del crimen se arrepentía.
 
Pero aunque se ha arrepentido
y luego se confesó
Dios le enviará el castigo
del crimen que cometió.
 
La causa del procesado
no podemos aclarar
mientras tanto que no llegue
el día del juicio oral.
 
Con esto, amable lector,
quedarás bien enterado
los malditos intereses
el resultado que han dado.
 
No sólo con el dinero
llega la felicidad
por su causa muchas veces
llega la fatalidad.
 
Así vino a suceder
con esta familia honrada
por humanos intereses
hoy la vemos destrozada.
 
Con dolor de corazón
de esta pluma me despido
y en esta narración mando 
mi pésame más sentido.
 
Para aquellos doce niños
que en la desgracia han quedado
a Dios del cielo le pido
que les conceda su amparo.
 
Perdón pide de sus faltas
el autor de estos renglones
que lo es, Antonio González
con residencia en Peones.