PEÑA CASTILLO (1.131 m.) - ORDEJÓN DE ABAJO

 

 

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Espectacular torre natural desprendida ligeramente de la faja rocosa que protege en todo su perímetro a la lora de Ulaña ( 1.226 m ) dominando el valle donde se asientan las aldeas de Ordejón de Arriba ( 970 m ) y Ordejón de Abajo ( 940 m ). 

 

En la provincia de Burgos abundan las peñas llamadas Castillo, con sus variantes Castillejo, Castillos, Castillete... De entre todas, destaca por su aspecto la emplazada en la comarca de las loras. Se trata de una aislada peña ubicada entre las dos gigantes de la comarca, las peñas Amaya y Ulaña. Pese a su aspecto inexpugnable, es fácilmente accesible y en su cima amesetada existió un castro celtibérico y cántabro.


Morfológicamente se trata de un cantil rocoso desgajado de la cercana Peña Ulaña, de la que le separa un ancho pasillo. Sus mejores vistas se disfrutan desde esta última.

 

Sus paredes verticales cercan la altiplanicie superior, levemente reclinada hacia el NE y cuya superficie apenas superará la hectárea. La impresionante muralla sólo presenta un punto débil en el costado Norte donde una grieta le permite dar, mágicamente, fácil acceso. En la cima debió existir un castro: El Castro de Ordejón.

 

 

CÓMO LLEGAR

 

Desde Burgos saldremos por la N-120 hasta Villalbilla de Burgos donde la autovía de León (A-231) para desviarnos en Villanueva de Argaño por la C-627 hacia Villadiego y desde allí, por la BU-621 seguir con dirección a Humada. Al llegar al pueblo de Ordejón de Arriba, ya se divisa la inconfundible silueta de Peña Castillo.

 

 

Pasado Ordejón de Abajo,  junto al Km. 15,600, divisamos el molino del Pisón, hoy rebautizado como el molino de Bernabé, punto de inicio nuestro trayecto.

 

 

RUTA

 


 


Un camino, a la derecha,  nos lleva a la entrada de un pintoresco desfiladero de donde surge el arroyo que alimentaba al molino.

Sin penetrar en el mismo nos dirigiremos hacia la peña para situarnos en su base sin dificultad. Sobre la vertiente Norte existen dos grietas que dan acceso a la cima, siendo la ruta más sencilla la situada más a poniente.

 

Se trata de una empinada canal, entre los muros laterales de la peña, por donde con cierta precaución se asciende superando los escasos 100 metros de desnivel. Si observamos con precaución, podemos intuir pequeños escalones y estratégicos rebajes en la roca para ayudar a la subida. Y es que la cima, una meseta de 150 metros de amplitud, fue asentamiento de un cántabro, como lo fueron todas las loras y peñas de los alrededores.

La cima es herbosa y no es posible detectar ningún rastro de asentamiento humano. Lo mejor son las excepcionales vistas de las dos loras reinas de la comarca: la Peña Ulaña si miramos al este, cercana, y la legendaria Peña Amaya hacia el oeste, semejando un barco navegando entre los campos, detrás de ella la no menos majestuosa Peña de Albacastro.

 

 

 

Desde arriba se entiende bien su posición estratégica, ya que es totalmente inaccesible por todos sus lados excepto el tajo entre las rocas por donde hemos subido, por otra parte fácilmente defendible. Estamos a 1132 metros, altitud algo menor que sus vecinas Amaya y Ulaña.

 

 

 

 

 

 

Si queremos continuar nuestro paseo por peña Ulaña, la ruta no tiene demasiadas complicaciones. Descendiendo por el mismo paso que en la subida se alcanza el collado  que nos separa de una alargada cresta rocosa que debemos trasponer para tomar hacia la derecha hacia un nuevo collado. Justo de frente encontramos un acceso que nos lleva a la parte superior de peña Ulaña.