PEÑA ULAÑA
 
DIARIO DE BURGOS 
RUTAS DOMINGO, 
10 DE DICIEMBRE DE 1995
TEXTO Y FOTOS
ENRIQUE DEL RIVERO
En el extremo noroccidental de la provincia de Burgos y justo en la zona en donde se establece el contacto entre la Cordillera Cantábrica y la Cuenca Sedimentaria del Duero se localiza una singular comarca que los geógrafos han bautizado con el acertado nombre de las Loras. Un espectacular y llamativo relieve a base de largas y estrechas estructuras rocosas, conocidas como loras, caracteriza y otorga una personalidad única al abrupto paisaje de la región. Muy cerca de la legendaria Peña Amaya y dominando el pueblo de Humada y todo el alto valle del Odra 
se alza la maciza y aislada mole caliza de Peña Ulaña. Como casi siempre la mejor manera para conocer y desvelar los secretos que guarda esta modélica estructura paisajística –colonia de rapaces rupícolas, conjunto de restos arqueológicos es interés geomorfológico- es decidirse a recorrer andando sus milenarios y poco frecuentados caminos y sendas.
La ruta comienza a la entrada – viniendo desde Villadiego- del pueblo de Humada, justo enfrente del cruce de la carretera que se dirige hacia Fuenteodra y Rebolledo de la Torre. Para iniciar el ascenso hacia la Ulaña hay que tomar la primera calle-camino que parte a la derecha. Al llegar a las últimas edificaciones del pueblo es preciso coger el primer camino que aparece a la derecha y que comienza a bordear, a media ladera, los farallones rocosos de la peña.
LA MÍTICA PEÑA AMAYA
Poco a poco y al ganar en altura aparecen ante el caminante unas espléndidas panorámicas del conjunto de la comarca de las Loras. En primer término y presidiendo el paisaje se alza el macizo relieve de la mítica Peña Amaya. Aunque parezca increíble sus solitarios y casi olvidados peñascos constituyen uno de los enclaves más señalados dentro de la arqueología y la historia de todo el norte de España: poblado de la Edad del Bronce, importante ciudad de la Cantabria prerromana, capital de uno de los ducados visigodos y baluarte de la reconquista cristiana. Históricos personajes como el emperador romano Augusto y el invasor árabe Tarik han dejado su huella en estas hoy desoladas tierras.
Tras pasar por una cruz de piedra el camino que discurre entre una vegetación de brezos, tomillo y aulagas, alcanza una nueva bifurcación. En las mismas se debe tomar el amplio sendero que por la izquierda continúa ascendiendo por la ladera que bordea el frente interior de la cresta de Peña   Ulaña. Durante algunos tramos el sendero, debido a su escasa utilización, se pierde invadido por la broza y es necesario prestar mucha atención para no perder la dirección correcta. La mejor referencia es progresar en paralelo a la carretera –queda a la derecha del caminante- y a los relieves de la peña. Después de unos cuantos cientos de metros el sendero se aproxima a la carretera y tras cruzar unas cuantas tierras de labor unas tierras de labor desemboca en un marcado antiguo camino que hacia la izquierda indica el ascenso a la peña.
  
EL RELIEVE DE LAS LORAS
Unos pronunciados y empinados zigzag permiten acceder, superando un primer frente calizo, a una especie de pasillo que culmina la lora de Ulaña. A partir de este punto hay que seguir, durante más de cinco kilómetros, el citado pasillo hacia la derecha.
La comarca en la que está enclavada la Ulaña pertenece al tipo de relieve que los geólogos denominan inverso. Las zonas del terreno que antes formaban las depresiones quedas transformadas en elevaciones, por eso se llaman sinclinales colgados o loras, mientras que los sectores elevados -que por poseer materiales más blandos son erosionados con más fuerza- llamados anticlinales, quedan convertidos en los actuales valles. Peña Ulaña responde a este tipo de relieve y puede considerarse como un ejemplo antológico del sinclinal tipo lora.
Sin ningún tipo de problema el recorrido discurre ahora por el ancho pasillo ortoclinal labrado en las margas coniacenses –todos los materiales que forman la estructura de las loras pertenecen al Cretácico Superior- y que como una especie de gigantesco rellano colgado permite rodear la enérgica, cerca de cien metros de desnivel, cresta de calizas santoniense que remata la lora. Precisamente es en estos inaccesibles cortados donde tiene su hábitat una nutrida comunidad de aves rapaces rupícolas. En los cielos de la Ulaña es fácil ver desde el pausado vuelo de los buitres leonados hasta las majestuosas siluetas de las águilas real y perdicera. 
También anidan en la zona alimoches, halcones peregrinos y búhos reales.
Un espeso e impenetrable bosque de encina degradada cubre las áreas más empinadas de las laderas y sirve de refugio a un buen número de jabalíes y corzos. Tampoco es infrecuente observar las huellas de algún tejón e incluso son visibles las andanzas cazadoras de gatos monteses y zorros. En las zonas más llanas del pasillo ortoclinal la vegetación autóctona ha sido sustituida por un pinar –pino albar- de repoblación. El sendero, a 
veces desaparece su rastro, permite ir descubriendo una serie de magníficas panorámicas de laregión. Una de las más impactantes es la que se puede admirar al llegar, después de cruzar el pequeño arroyo que alimenta el molino de Bernabé, a la altura de Ordejón de Abajo.
PEÑA CASTILLO
Justo debajo del espectador y frente al pueblo se yergue la inaccesible e impresionante atalaya de Peña Castillo. En la cima de este impresionante bastión de sólo 150 metros de diámetro, que queda protegió en todo su perímetro por un cortado natural de más de 20 metros de altura, se han localizado los restos de un castro prehistórico de la Primera Edad del Hierro.
El camino es un cómodo sube y baja se va asomando a los distintos miradores naturales que se abren al valle del rio Odra. Para saber que se está en la buena dirección siempre hay que tener las crestas de la Ulaña a mano izquierda y los pliegues rocosos que limitan el pasillo ortoclinal a la derecha. Sin perder altura hay que seguir rodeando la peña y tras atravesar una zona de bloques desprendidos enlazar con el camino que sube desde el cercano, se divisa a mano derecha, pueblo de Ordejón de Arriba.
EL PORTILLO DEL INFIERNO
Siguiendo este nuevo camino hacia la izquierda muy pronto se llega a la altura de las antenas y repetidores de televisión que se alzan sobre los 1.226 metros del extremo oriental de la lora de Ulaña. Sin tomar los caminos y senderos que desciendes hacia la derecha hay que seguir rodeando –en este caso la mejor referencia la constituyen las citadas antenas de TV- la peña, bajo la sombra de un denso pinar, hasta alcanzar el Portillo del Infierno. De nuevo se localiza un alargado pasillo que discurre paralelo a la culminación de la lora. A la derecha del caminante se abre una interminable perspectiva con algunas de las comarcas más septentrionales de la provincia burgalesa.
Nada más comenzar a descender el pequeño collado –hay que tener en cuenta que en toda esta zona los caminos y senderos están muy desdibujados- se localiza a mano izquierda una brecha abierta en la cresta caliza y que aparece señalada por un pequeño cono de derrubios. Este accesible paso natural permite sin ninguna dificultad subir -tras superar otro inesperado pasillo colgado- hasta la misma cima de la lora.
Desde el vértice geodésico de Portillo se distinguen con facilidad las nueve loras que junto a la Ulaña, definen la personalidad geomorfológica de la comarca: Carrascal, Pinza, Barriolucio, Tuerces, Rebolledo, Albacastro, Peña Amaya, Villela y Cuevas de Amaya.
La cima de Peña Ulaña es una gran superficie totalmente plana que tiene cuatro kilómetros de largo por dos de ancho en su punto de mayor desarrollo. Para regresar hasta el punto de partida hay que atravesar a lo largo de la plataforma rocosa teniendo como referencia el borde que a la derecha del caminante se abre hacia los pueblos de Fuencaliente y San Martín de Humada.
LOS CASTROS DE ULAÑA
Tras un cómodo paseo y cerca ya de Humada se llega a la entrada de un importante castro de serranía perteneciente a la Primera Edad del Hierro. El resto más llamativo de este poblado de más de 2.500 años de antigüedad es una muralla – protegía el único sector accesible- que en algunos puntos todavía tiene un alzado de dos metros y medio. Antes de iniciar el descenso merece la pena acercarse hasta el extremo del cortado y admirar la cresta inferior de la lora –es la que se alza directamente sobre Humada- y los también amurallados restos de un segundo yacimiento arqueológico de la misma época.
Para finalizar la ruta sólo queda regresar unos metros por el borde del cortado, con dirección a las antenas de TV. y localizar los pasos que permiten descender hasta el pasillo que rodea la crestería más elevada. Situados ya en la cima de la cresta inferior, un nuevo paso natural, esta vez se abre justo encima de Humada, permite llegar sin problemas al lugar en donde se inició el recorrido.
CÓMO LLEGAR
Para alcanzar la comarca de las Loras, situada en el Noroeste de la provincia hay que salir de Burgos por la carretera de Valladolid. A la altura de Villalbilla es preciso desviarse por la N-120 con dirección a León, para un poco antes de Villanueva de Argaño tomar una nueva desviación C-627, que conduce a Villadiego. En esta última localidad hay que seguir la carretera local que enfila hacia el pueblo donde se inicia la ruta a pie: Humada.
Otra alternativa es tomar la carretera de Burgos a Aguilar de Campoó N-627 y desviarse a la izquierda a la altura de Talamillo del Tozopara tomar la BU-V-6216 que nos lleva a la BU-621, giramos a la izquierda y a medio kilómetro se encuentra Humada.
DATOS ÚTILES
Época recomendable: Todo el año.
Dificultad: Alta
Distancia y tiempo: 17 km y seis horas y media
Interés: Geomorfología, restos arqueológicos y rapaces.
Mapas topográficos: nº 18-8 y 18-9
Escala: 1:50.000