Recojo, a continuación, una serie de relatos, poesías y escritos fruto de la afición de D. Juan Antonio González por la escritura y la composición poética.

Juan Antonio González fue pastor por las tierras de Amaya y sus alrededores, quien a pesar de no poder asistir a la escuela, por tener que dedicarse al pastoreo, ha demostrado poseer unas cualidades excepcionales para la poesía y la narrativa. 

Destacar la fina sensibilidad y la riqueza de vocabulario impropia de una persona que apenas pudo recibir la instrucción elemental, lo que demuestra su fuerza de voluntad para convertirse en autodidacta y desarrollar su capacidad creativa. 

Finalmente decir que estos escritos han llegado a mis manos gracias a María Teresa Gutiérrez, nieta de otro personaje a quien también reservaré un hueco en este blog. Se trata de su abuelo Joaquín Gutiérrez, quien ejerció durante muchos años el oficio de pastor en Humada y también gran aficionado a la escritura.  

Transcribo, a continuación, la obra de D. Juan Antonio González comenzando por las composiciones poéticas en verso como: A la peña Amaya, Testamento de mi abuela, Copla de mentiras, Suceso de Vich, Consejos de una soltera, …

 

A LA PEÑA AMAYA

Hela allí, radiante y bella,

subir del cielo a la cumbre

y ceñirse con la lumbre 

que el fúlgido sol destella.

Con qué majestad descuella

su frente que al cenit toca

templo gigante de roca

donde ofician los querubes

y do entre inciensos de nubes

el nombre de Dios se invoca.

 

Por sus ásperas quebradas

do el águila audaz anida

y hace el lobo su guarida,

van los buitres en bandadas,

rompe en las hondas cañadas 

la catarata rugiente

que lanza por la vertiente

su tesoro de cristal

al son del canto triunfal

oxigenando el ambiente.

 

¡Salve bendita montaña

del pueblo mío querida, 

que llevas mundos de vida

engendrados en tu entraña!

A tu sombra la cabaña

del pobre ventura alienta

cuando la ronca tormenta 

ruge por los agrios riscos.

¡Qué alegre ve en sus apriscos

los ganados que apacienta!

 

Aunque el invierno de nieve

manto espléndida te vista

jamás tu chazuela entrista

la desventura más leve.

Con fe que el alma conmueve

no pasa una sola fiesta

sin bajar la abrupta cuesta

muy de mañanita al llano

en donde el templo cristiano

yergue su torre modesta.

 

Y con este corazón 

con que la cellisca arrastra

ante al sacro altar se postra

murmurando su oración.

El verle con qué emoción

besa el consagrado suelo

remontando a Dios el vuelo, 

vuelo que sublima

fe más grande que tu cima,

cima que sube hasta el cielo.

 

¡Tu cima! aún me figuro

del alba pura al nacer

por ver primera ascender

tu camino áspero y duro.

Respiro aquel aire puro

y entre tañer de cencerros, 

ladrar lejano de perros

y cánticos de malvises

envuelto en tus nieblas grises

voy trepando por tus cerros.

 

Con qué lánguido desmayo

falto el cuerpo de reposo

sobre algún peñón fragoso

la vista es redor explayo

bañando en el limpio rayo

con que ya el sol resplandece

allá muy lejos se mece

del mar el espejo azul

que besa el aéreo tul

y en él fundirse parece.

 

Mas cerca valles profundos

que sonoras fuentes riegan 

casitas que se repliegan

cabe huertos floribundos

bosques de árboles fecundos

de cuya espesa enramada

al sonreír la alborada

con vírgenes destellos

brotan miles de gorjeos

en dulcísima algarada.

 

Allí una roñosa piedra

que al cielo ufana se yergue

a un lado rústico albergue

hecho en la intrincada breña.

Ora un caudal que despeña

su carga diáfana, limpia, pura.

Ora una áspera fragura

en la cual de siglos viejo

desmaya frondoso tejo

sus penachos de verdura.

 

Mas nada, ¡oh Peña Amaya!

de tu gentil panorama

un amor tan puro inflama

cuando en ti mi vista explaya.

Como la preciosa playa 

que allá de un valle en el seno

ofrece el vergel ameno

donde el nido de mi aldea

en tu verdura blanquea

de aromas y encantos llenos.

 

Con qué inefable contento

caro rincón te saludo

desde este peñasco rudo

donde a descansar me siento. 

No extrañes el pobre acento

con que mi labio osa hablarte

para quererte y amarte

le basta a mi inspiración

ir rica de corazón

si falta de galas y artes.

 

Salud, visión hechicera,

flor de eflúvicos aromas

nido de blancas palomas

replegado en la ribera

para ti la primavera

bordó manto de esmeraldas

destrenzó sobre tu espalda 

árboles seculares

y de huertas y pomares

llenó tu ondulosa falda.

 

Brinda a tu sueño suave

el claro arroyo, murmullos

la tórtola amante, arrullos

endechas de amor el ave,

nadie los encantos sabe

que tu rico seno encierra

pues desde el valle a la sierra

el cielo pródigo quiso

desplegar un paraíso 

sobre tu bendita tierra.

 

Allí brisas voladoras

que por boscajes y huertos

alzando gratos conciertos

baten sus alas sonoras.

Allí radiantes auroras

y crepúsculos divinos.

Allí arroyos cristalinos

y paisajes que embelesan

y pájaros que no cesan 

de dar al viento sus trinos.

 

Cuánto ansía el hombre amar,

de encantador y de hermoso

cielo de lumbre radioso

sol de mágico brillar,

y en el seno del hogar

gente risueña y sencilla

 de cuya alma sin mancilla

como de su centro en pos

vuelan plegarias a Dios

que hizo tanta maravilla.

 

¡Oh, cuánto, cuánto te adoro

mi aldea blanca y lozana,

virgen como la mañana

que te ciñe rayos de oro!

Como al rico, su tesoro

como al rondador, la luna

como a una madre, la cuna

do duerme su ángel de amor

como al cisne el brillador 

espejo de la laguna.

 

¡Hoy que tan lejos vivo de ti,

vivo sin hora de calma,

si vieran cual tengo el alma 

por la dicha que perdí!

la senda del vivir sigo

¡Dichoso quien al abrigo

del hogar la vida pasa

y halla el fin, junto a su casa, 

sepulcro en solar amigo!

 

Dios, su bondad no permita

ruja en tan grato vergel

la impiedad con que Luzbel

cerebros y almas agita. 

Nunca en tu frente bendita

se nuble tu refulgencia

que siempre en santa  inocencia

cual hoy gozoso y tranquilo

sea de gozos el hilo 

de tu preciosa existencia.

 

Y tú, mole de granito,

que ceñida de penumbras

tus mil picachos encumbras

escalando lo infinito.

Tu acaso oíste el grito

a cuyos ecos fecundos

por los espacios profundos

rompió la vida a rodar,

y viste rugir el mar

y los soles y los mundos.

 

Tu, desde tu siento innoble

vela porque el mío 

de esta edad el yugo impío

nunca la alta frente doble

Sea su fe como el roble

o las rocas de los mares

y en los tumultos y azares

que hoy tronos y aras derrumban,

jamás vencidas sucumban

sus creencias seculares.

 

Antes rota en mil pedazos

su mole gigante ruede,

antes sepultada quede

el sol de la noche en brazos, 

antes se rompan los lazos

que liga la tierra al cielo,

antes se desgarre el suelo

por terremoto iracundo

y antes cadáver el mundo

tienda a la nada su velo.

 

TESTAMENTO DE MI ABUELA

Escrito desde los infiernos al año de su muerte.

Atención pido auditorio

y silencio al mismo tiempo

para poder explicar

la carta del testamento

que mi abuela me escribió

al año de haberse muerto

por orden de Satanás

directos de los infiernos.

 

En sus ciento catorce años

jamás enferma cayó

hasta que una borrachera

de este mundo la llevó.

 

Era tan larga la soga

de las que a cuestas tenía

que jamás llegó a cortarse

de lo bien que las unía.

 

A la cama un garrafón

constantemente llevaba

con rioja, blanco y ron

para beber en vez de agua.

 

Para cocer el puchero

lo cocía con champán

porque con agua decía

que se le cocía mal.

 

Para lavarse a diario

usaba consuenda y zarza

por el temor de quedársele

con agua la cara lacia.

 

Para lavarse la ropa

era una cosa graciosa

la lavaba con jerez,

manzanilla y gaseosa.

 

De lejía usaba anís

bebida de gran firmeza

de azulete usó coñac

y para jabón cerveza.

 

Catorce años duró

la última borrachera

que la cogió con el Toro,

el Cebreros y el Tudela..

 

El tiempo que duró en cama

de lo que más se acordó

fue del vino de Cigales

y el gran tinto de Aragón.

 

Al morir se la enterró

con una caja de cera

y hoy me escribe el testamento

trazado de esta manera:

 

“Escucha, querida nieta,

esta carta que te escribo

aquí desde los infiernos

lugar donde resido.

 

En la cual te hago heredera

de todo cuanto dejé

en esa maldita tierra

cuando a ésta me trasladé.

 

Ahí te dejo una  botella

que fue de zarzaparrilla,

muebles, una calavera,

cuatro bancos y una silla.

 

El mueble de un molinillo

para moler café

y una docena de platos

todos rotos menos tres.

 

Los sesos de una gallina

y de la mula la cola

para el día que te cases

que celebres bien tu boda.

 

También te dejo un borrico

con un ojo de madera

y el culo de una botella

que me hacía de sopera.

 

En la caja de rapé

dejé la herencia de un tío

cuatro espadas sin punta

buenas para un desafío.

 

Cuatro cabezas de ajo

del año noventa y tres

y aunque del todo podridas

treinta peras y una nuez.

 

Una cesta sin hondón

sin tubo una regadera

y una cama de carcoma

que la dejé casi nueva.

 

Sólo le falta una tabla

y la media cabecera,

un larguero, tres tornillos

y un cacho de la trasera.

 

Una elegante bujía

del año de San Francisco

y sin el coberturón

un paraguas nuevecico.

 

Sin bastón ni varillaje

ni muelle que lo cerrara

y un horno para cocer

que no sirve para nada.

 

No tiene puerta ni entrada

ni tampoco chimenea

y el culo todo un agujero

que le sirve de bravera.

 

También te dejo un caldero

lleno de agujeros el culo

para que lleves el agua

con bastante disimulo.

 

Para cuando seas novia

te dejé una media enagua

y un elegante vestido

sin el pechero ni mangas.

 

Una saya sin trasera

que la cual me la quité

en el día de la boda

para colar el café.

 

Una mesa de nogal

nuevecita al perecer,

sólo le falta un cajón

cuatro tablas y dos pies.

 

Un reloj de gran valor

que le falta el espiral,

el volante, las agujas,

una tapa y el cristal.

 

Una magnífica casa,

la mejor de la ciudad

que si te obliga venderla

 sacarás un dineral.

 

Sólo le faltan las puertas,

tres ventanas y el tejado

y el tabique de una sala

que lo tiene destrozado.

 

También te dejo un perico

hecho de teja de toba

para hagas el café

en el día de tu boda.

 

Con tan grande capital

del que te dejo heredera

creo que no te olvidarás

jamás de tu buena abuela.

 

Porque con tal posición

si como ya la gobiernas

nunca lo pasarás mal

aunque comas cosas buenas.

 

Creo quedarás conforme

con la hijuela que te mando

goza bien por ese mundo

que yo bastante he gozado.

 

 Con este adiós nieta mía

no te puedo contar más

el dinero que tenía

se lo mando a Satanás.

 

Aquí doy por terminada

la carta del testamento

que escribió doña Pepita

a su nieta en Cuatrovientos”

 

Si alguna falta encontrara

el lector al repasarle

le pide, de corazón,

perdón Antonio González

 

COPLA DE MENTIRAS

En el pueblo de Pancaliente

provincia de Tortafría

se ha cometido un suceso

que ninguno lo creía.

 

Aquí empiezan las tragedias

en esta primera parte

les diré las herejías

que hicieron los criminales.

 

Para matarles más pronto

sacan un fuerte cuchillo

con la punta de manteca

y allí les dejan tendidos.

 

Y creo que a dicho pueblo

nadie lo conocerá

es  una gran población

doce vecinos tendrá.

 

Hombre, niños y mujeres

reparen con atención

verán un caso horroroso

que en Pancaliente pasó.

 

Esto que voy a contar

no es fácil que haya pasado

pero hay que vender las coplas

sólo por sacar los cuartos.

 

El 39 de junio

entraron cuatro ladrones

para robar y matar

en casa de unos señores.

 

Según entran en la casa

van en busca del criado

con unas cuerdas de huma

fuertemente le amarraron.

 

Le dicen con soberbia

aquellos hombres traidores

dinos dónde guardan

las alhajas tus señores.

 

Al ver que no les contesta

aquellos hombres terribles

le dieron de puñaladas

con un manojo de mimbres.

 

Así que le dieron muerte

al pobrecito criado

él mismo les enseñó

dónde dormían sus amos.

 

Entran en el dormitorio

donde sus amos descansan

estos cuatro criminales

bien preparados estaban.

 

Allí les ataron bien

a las patas de la almohada

con cadenas de papel

para que no se escaparan.

 

Y después que les ataron

a estos pobres inocentes

con un martillo de lana

tratan de darles muerte.

 

Entran en el dormitorio

donde duerme la criada

aquella pobre infeliz

la pillaron descuidada.

 

Con unos hilos de miel

la ataron de pies y manos

haciéndola padecer

aquellos hombres malvados.

 

Y para que no llamara

a los dueños de la casa

la taparon bien la boca

con bizcochos y con pastas.

 

No se conforman con esto

aquellos hombres salvajes

que además de darles muerte

hacen mil barbaridades.

 

Acuchillaban los catres

destripaban los colchones

se comían las alfombras

como furiosos leones.

 

Como no tenían miedo

a los dueños de la casa

se aprovechan al momento

de las mejores alhajas.

 

Aquí termina señores

esta parte primera

ahora entra la segunda

verán horribles escenas.

 

Paso a la segunda parte

para explicar lo que falta

aquí verán los estragos

que hicieron en dicha casa.

 

Ahora pueden ustedes

en esta letra fijarse

lo que les voy a explicar

en esta segunda parte.

 

Entraron primeramente

a robar en la cocina

ya verán lo que robaron

según la pluma lo explica.

 

Roban un caldero roto

una sartén y dos cazos

y además un plato viejo

donde comían los gatos.

 

No se conforman con esto

de allí pasan a un cuarto

allí roban un sofá

sin patas y sin respaldo.

 

Desde allí van a una sala

en la cual también robaron

el precinto de una caja

y un paquete de cigarros.

 

Cansados ya de robar

aquellos cuatro bandidos

se bajaron a la huerta

causando grandes perjuicios.

 

Al tiempo de entrar en la huerta

las cebollas se asustaron

y se quedaron heladas

siendo en tiempo de verano.

 

Los tomates al verles

todos echan a correr

y como estaban maduros

no se dejaron coger.

 

Entonces los malhechores

al no poderse vengar

llenos de ira y soberbia

sangraron al melonar.

 

Fueron tantos los perjuicios

que aquellos hombres causaron

que hasta el pozo de regar

por venganza lo quemaron.

 

Los pimientos y pepinos

todos auxilio pedían

los perales y ciruelos

lloran a lágrima viva.

 

Entonces los malhechores

tratan pronto de escapar

pero un ciego desde lejos

bien los ve por dónde van.

 

El ciego empezó a dar voces,

un sordo le oyó el primero

el cual avisó a tres cojos

y enseguida le cogieron.

 

Detrás de un escaparate

allí estaban escondidos

repartidos entre los cuatro

las alhajas que habían cogido.

 

Los cojos a toda prisa

corrieron más que los galgos

a explicar al señor juez

lo que habían presenciado.

 

Dieron aviso a los guardias

y enseguida les ataron

y para que declarasen

les llevaron al teatro.

 

A los ocho meses justos

a salido el juicio oral

aquí verán la sentencia

que les ha echado el fiscal.

 

El fiscal dispone y manda

de que estos sean colgados

en una caña de trigo

para que allí fueran ahorcados.

 

El juez también ha dispuesto

que si no murieran así

que les den bien de comer

y bailen el garrotín.

 

Este castigo tan grande

lo dispuso el señor juez

pero si fuera verdad

bien se podría creer.

 

Esto pasó en Pancaliente

os lo vuelvo a repetir

el treinta y nueve de junio

del año que va a venir.

 

Aquí termina la copla

no les quiero molestar

cinco céntimos le cuesta

al que la quiera comprar.

 

SUCESO DE VICH

Muy cerca de Barcelona

hay un pintoresco lugar

del cual en esta canción

hacer referencia quiero.

 

Torpe se encuentra mi pluma

para poder explicar

el relato más curioso

que se puede ejecutar.

 

De la forma que pasó

a todos ha de extrañar

pero yo debo decir

que ha sido realidad.

 

Con paciencia explicaré

esta historia aventurera

que parece ser de broma

pero resultó de veras.

 

De Barcelona salía

un coche de viajeros

el cual pasaba por Vich

donde ocurrió el suceso.

 

Ya ocupados los asientos

que llevaba en su interior

un joven que fue más tarde

a la baca se subió.

 

Al subir el joven vio

como entre los equipajes

llevaban un ataúd  

para enterrar un cadáver

 

El día estaba lluvioso

y temiendo de mojarse

una vez abierto el ataúd

en él piensa colocarse.

 

Tranquilo ha llegado a Vich

en el féretro encerrado

donde como de costumbre

el vehículo ha parado.

 

Aquí suben otros dos

y se colocan con gracia

sin pensar lo que allí había

a los lados de la caja.

 

Sin pensar que el ataúd

un ser humano encerraba

una vez en marcha el coche

muy tranquilos conversaban.

 

Cuando menos lo pensaban

éste les quiere asustar

pero no se ha dado cuenta

de lo que podría pasar.

 

Ha levantado la tapa

y un brazo deja ver

y les dice: “compañeros

¿ya dejó de llover?”

 

Al oír estas palabras

completamente alarmados

el uno por cada extremo

del coche se han arrojado.

 

Del golpe que recibieron

el uno muerto quedó

y el otro en tan grave estado

que al poco tiempo murió.

 

Conducen su cuerpo a Vich

en el que ha sido asistido

practicándole una cura

que para nada ha servido.

 

Dicen que fue detenido

el causante de la acción

pero los dos que murieron

ya no tienen salvación.

 

Por eso caro lector

antes de una broma hacer

has de pensar el disgusto

que te pudiera traer.

 

No pienses en disfrutar

un rato de distracción

y luego venga a pasar

que sea tu perdición.

 

Perdón pide por las faltas

el autor de estos renglones

que lo es Antonio González

con residencia en Peones.

 

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DEL AMOR

 

Voy a cantarte paloma

 si me prestas atención

los diez sacramentos santos

compuestos para el amor.

 

En los cuales prenda mía

te daré una explicación

de todo cuanto por ti

hoy sufre mi corazón.

 

No quiero perder más tiempo

ni tampoco entretenerte

pero sí quiero me escuches

los mandamientos siguientes:

 

                   I

 

En el primero que canto

sólo amor me pide Dios

siento tener que faltarle

por tenerlo puesto en vos.

 

Desde el día que te vi

te llevo en el pensamiento

y no te puedo olvidar

ni dormido ni despierto.

 

Por eso blanca paloma

si quieres que sirva a Dios

has de hacerme juramento

de amarnos siempre los dos.

 

 

              II

 

El segundo no jurar

tan sólo he jurado un día

ante la imagen de Dios

que tú tienes que ser mía.

 

Aunque tenga que batirme

para conseguir llevarte

haré frente al mundo entero

y juro salir triunfante.

 

Pídeme lo que más quieras

con mucho gusto lo haré

pero tener que olvidarte

jamás lo consentiré.

 

            III

 

En el tercero las fiestas

santificaré gustoso

el día que tú me des

palabra de ser tu esposo.

 

Pues sin ese juramento

es imposible que pueda

tener completa fe en Dios

ni en su Santa Madre Iglesia.

 

Voy a misa y al rosario

y no puedo estar atento

porque tu presencia me hace

faltar a este mandamiento.

 

IV

El cuarto honrar padre y madre

yo no sé por qué motivos

ahora no respeto a nadie

aunque me sea querido.

 

Desde el día que mi amor

en ti fijé de verdad

a nadie, no siendo a ti,

te juro he de respetar.

 

Nada me importa perder

ante el mundo la humildad

si de casarme contigo

palabra de honor me das.

 

            V

 

El quinto es no matar

yo criminal no sería

siempre que dentro de poco

consiguiese hacerte mía.

 

Sentiré de corazón

faltar a este mandamiento

pero antes que a ti perderte

faltaré a todos al respeto.

 

Prefiero verme ante el mundo

amarrado con cadenas

antes que vivir sin ti

sufriendo terribles penas.

 

VI

En el sexto prenda mía

no te quisiera explicar

por los deseos que siento

deseos de fornicar.

 

Más como tanto te quiero

no creo hacer gran pecado

aunque intente mancillarte

Dios ya sabe por qué lo hago.

yo pretendo hacerte mía

y dudo poder lograrlo

por eso al ser mancillada

no podrías evitarlo.

 

            VII

El séptimo es no hurtar

jamás yo nada robé

más lo creo conveniente

y estoy seguro lo haré.

 

Lo primero que yo robe

sin que me lo impida nadie

ha de ser la voluntad

que preciso de tus padres.

 

Y luego que la consiga

la tuya te pediré

si a dármela te negaras

también te la robaré.

 

            VIII

En el octavo ni miento

ni alzo falso testimonio

siendo que nadie se oponga

contra nuestro matrimonio.

 

Tampoco quiero mentir

pues te juro la verdad

que con la ayuda de Dios

contigo me he de casar.

 

Aunque tus padres se nieguen

el día que tú me avises

creo en el nombre de Dios

llegarán a arrepentirse.

 

            IX

Del noveno mandamiento

si tú para mí eres buena

te juro no desear

mujer del prójimo ajena.

 

Porque en ti espero y confío

que tendrás como mujer

lo que para el matrimonio

es necesario tener.

 

Y cuando a florecer llegue

el fruto de nuestro amor

¡Qué felices viviremos

de nuestro hogar al calor!

 

            X

El décimo mandamiento

nos pide no codiciar

yo tengo codicia y siento

no poderlo remediar.

 

Aunque no en bienes ajenos

te confieso en mi conciencia

siento codicia en que llegue

el día de ir a la iglesia.

 

Y allí los dos de rodillas

esperar aquel momento

en que el anillo y las arras

unan nuestro casamiento.

 

Si en estos diez mandamientos

que termino de cantar

alguna falta encontraras

me la puedes perdonar.

 

No te los canto por guasa

pues tu honestidad respeto

lo canto para mostrarte

el amor que por ti siento.

 

Con estos cuatro renglones

que este verso escribo

termino estos mandamientos

y quedo a tu amor rendido.

 

                     31 de octubre de 1931

                      Antonio González

 

CONSEJOS DE UNA SOLTERA

Si los consejos de una madre

alguna vez se escucharan mejor

no habría tanta mujer perdida

y por el mundo tanto dolor.

 

La juventud hoy está perdida

y nada piensan por el porvenir

por sólo un beso y una promesa

muchas se dejan hoy seducir.

 

            ESTRIBILLO

¡Oh loca juventud!

fuiste mi perdición

por tu culpa caí

en la vil tentación.

Hoy sin honra ni hogar,

destrozada mi vida,

soy la mujer perdida

que jamás ya el mundo querrá.

 

            II

Feliz vivía con mis padres

 y no sabía lo que era el amor

hasta que un día salió a mi encuentro

y me propuso manchar mi honor.

 

Me prometía lo más sagrado

que en este mundo se puede jurar

estas promesas no fueron falsas

pues locamente me juró amor.

 

            ESTRIBILLO

Pero no pudo él

lograr su proceder

su padre se enteró

y despreció mi querer.

Eres muy pobre tú

para tanta nobleza

y el canalla me dijo así

mi hijo no es para ti.

 

            III

Avergonzada por mi deshora

dando a mis padres disgusto fatal

sola y sin rumbo salí de casa

para mis penas poder calmar.

 

Iba a ser madre dentro de poco

y al fin un día decidí ir a ver

al padre aquel que canallamente

se abandonaba así de mi ser.

 

            ESTRIBILLO

Protección le pedí

por lo que iba a nacer

dinero me ofreció

por dejarlo correr.

Yo no ofendo mi honor

le contesté al impulso

tan sólo quiero al hombre

aquél que me juraba ser fiel.

 

            IV

Como el me amaba con gran cariño

me escribía diciéndome así:

“aunque estoy lejos hoy de tu lado

sólo en el mundo vivo por ti.

 

Aquí mis padres me han desterrado

para logar olvide su querer

pero te vuelvo a jurar mi vida

y sólo tuyo tengo de ser

 

            ESTRIBILLO

No desmayes mi bien

sólo tuyo seré

al hijo de mi amor

también nombre daré.

Nuestra felicidad

será siempre completa

y nadie nos podrá separar

ni privarnos de amar”

                  

                         Antonio González

                        Peones y marzo 1941

 

CANCIÓN PASTORIL

 Viva el humor y la juerga

la unión y la sociedad

de unos buenos compañeros

la mañana de San Juan.

 

Para trazar cuatro versos

tiendo mi numen al viento

y sobre el papel mi pluma

y mi corto entendimiento.

 

Por mostrar la buena unión

que cinco amigos tuvimos

en el vallejo de Amaya

el día que nos referimos.

 

Hacía ya cierto tiempo

que teníamos pensado

juntarnos en el vallejo

el día ya señalado.

 

Ya resplandece la aurora

y el sol extiende sus rayos

ya se aproxima la hora

de soltar nuestros ganados.

 

Cada quien por su colada

marcha airoso y decidido

dirigiendo su ganado

al valle ya referido.

 

Ya dimos somo al vallejo

y al punto hemos divisado

a Secundino y Evencio

en el cotorro colorado.

 

Se reanima la alegría

de aquel valle solitario

al tañer de los cencerros

que llevan nuestros ganados.

 

Las diez y media serían

cuando ya juntos estamos

nos dimos los buenos días

y de salud nos hablamos.

 

Los cinco con alegría

en buena armonía estamos

Secundino, Ricardito,

Evencio, Antonio y Fernando.

 

A las doce menos cuarto

fuimos al arreadero

arreamos el ganado

y empezamos el jaleo.

 

Ya Secundino a Fernando

de dice de esta manera

venga esa bota de vino

y empecemos la juerga.

 

Fernando queda dudando

y hace un gesto negativo

y termina por decirle 

que no la había traído.

 

Al oír estas palabras

le dice así Secundino

que me acompañéis o no

yo tengo de beber vino.

 

Estando en esta refriega

llegamos a divisar 

al pastorcillo de Puentes

que nos viene a acompañar.

 

Ya arreados los ganados

cuando al punto divisamos

el rebaño de corderos 

del hermano de Fernando.

 

Comenzamos por llamarle

pero inútil nos ha sido

por más que le voceamos

él no nos ha respondido.

 

Ya prestos a sentarnos

cuando el amigo Fernando

se dispone a caminar 

para comer con su hermano.

 

Cuando el de Puentes llegó

la juerga quedó tramada

porque nos trajo de vino

la  bota y una garrafa.

 

Los otros cinco quedamos 

para con buena armonía

los cinco juntos pasar

el resto del mediodía.

 

Juntamos en buena unión

la comida que llevamos

y todos juntos comimos

como un buenos hermanos.

 

Así seguimos la juerga

de vez en cuanto gritamos

¡amigos, viva la unión,

venga la bota y bebamos!

 

Terminamos de comer

nos pusimos a ordeñar

y de postre nos sirvió

pues no teníamos más.

 

Ya a las tres próximamente

termina la diversión

marchándonos a cumplir

cada quien su obligación.

 

Con un apretón de manos

nos dimos la despedida

unos vamos valle abajo

y otros marchan valle arriba.

 

De esta manera, señores,

a la juerga dimos fin

los de Amaya y el de Puentes

y los de Villamartín.

 

Y yo, como aficionado,

aunque poeta no soy,

he tenido el sumo gusto

de sacar esta canción.

 

Y por si ignoran quién soy

y mi nombre no lo saben

soy pastorcillo de Amaya

llamado Antonio González.

 

LAS MODAS

 Mocito si buscas novia

no la busques en la moda

que suelen resultar mal

que la hermosura que hoy tienen

de solteras la sostienen

pero llega a fracasar.

 

Es tanta la fantasía

de las mozas hoy en día

que es una barbaridad

no saben arreglarse

para conseguir ganarse

de un mozo la voluntad.

 

Cuando salen por las tardes

a los paseos y bailes

con ánimo de cazar

como van tan arregladas

parecen inmaculadas

bajadas de un altar.

 

Las uñitas esmaltadas

las cejitas depiladas

y los labios de carmín

el vestir por la rodilla

y el escote a la tetilla

bastante dan que decir.

 

El pelo a la permanente

causa de su perdición

porque muchas con agrado

tienen el pelo abrasado

por lucir la ondulación.

 

También vemos otra moda

muy corriente por ahora

y es el tipo lineal

pues por lucirlo en la calle

tanto se oprime el talle

que apenas pueden andar.

 

Tanto las más delgaditas

como las más fuertecitas

todas quieren ser igual

por lucir igual tallado

llevan su vientre apretado

que no pueden respirar.

 

Con todas estas mixturas

pobrecitas criaturas

se creen que valen más

pero aunque sin pintar vayan

lo necesario es que valgan

para coser y demás.

 

Creen que son más bonitas

porque  con las pinturitas

se sepan perfeccionar

no piensan que los mocitos

viven desengañaditos

de toda esta falsedad.

 

Hay mozas que de solteras

llegan a causar de veras

ante el mundo admiración

luego han logrado casarse

y han conseguido ganarse

del cerdo la imitación.

 

De mozas muy presumidas

coquetas y llamativas

vistiendo rico percal

y luego cuando se casan

no saben barrear la casa

ni coserse el delantal.

 

Y si luego de casarse

han dejado de pintarse

si te fijas bien verás

están tan arrugaditas

que parecen ancianitas

de setenta o algo más.

 

Por eso atención mocito

el ojo has de llevar listo

si quieres mujer buscar

no sientas llevarla fea

con tal que curiosa sea

para su casa arreglar.

 

TENGO CELOS DE LA FUENTE

                   I

Caminito de la fuente

una rubia va por agua

tan airosa y sonriente

como el lucero del alba

con un cántaro en la mano

y en la boca una guirnalda.

Ay corazón, que aromosa es la huella

Ay corazón, que tras si ella dejaba.

 

ESTRIBILLO

Ay, ay, ay, ay

los cantitos de la calle

Ay, ay, ay, ay

lo hacía desviar

el viento que dejaba al pasar.

 

             II

 Baja vestida de blanco

que parece una azucena

y al llegar junto a la fuente

de agua el cantarito llena

con movimiento de artista

lo coloca en su cadera.

Ay, corazón, que bonita es la imagen

ay, corazón, que el agua refleja.

 

ESTRIBILLO

Ay, ay, ay, ay

cómo sonreía el agua.

Ay, ay, ay, ay

ella sonríe también

parecía enamorada de él.

 

              III

 No se enamoró del agua

ni tampoco de la fuente

que con su cariño hablando

yo la vi al día siguiente

con su cabello dorado

rizado a la permanente.

Ay, corazón, su novio la decía

ay, corazón, miedo tengo de perderte.

 

ESTRIBILLO    

Ay, ay, ay, ay

tengo celos de la fuente

ay, ay, ay, ay

no lo puedo remediar

tu hermosura el agua va a llevar

 

          IV

 Con el nombre de María

parece estar bautizada

pues no hay clavel más galante

ni rosa más resalada

ni céfiro con aroma

como el que deja su cara.

Ay, corazón, que airosa va la niña

ay, corazón, cuando baja por agua.

 

ESTRIBILLO

Ay, ay, ay, ay

quién sería tu cantarito

Ay, ay, ay, ay

para tus manos rozar

y de tu hermosura disfrutar.

 

JUAN ANTONIO GONZÁLEZ

Peones de Amaya, 4-2-42 

 

 

TINITA

           I

 Con cabellos de oro, rosadas mejillas

y ojos que fascinan con sólo mirar,

baja por la calle

serena y airosa

la más blanca rosa de todo el lugar.

Fresca y sonriente como la mañana

antes que despunten los rayos del sol

desde su ventana 

su bella hermosura

refleja mis ojos igual que un crisol (bis)

 

ESTRIBILLO

Tinita, flor de las flores

ensueño de mi querer

ausente de tu cariño

yo vivir no puede ser (bis)

Tú me robas la alegría

tú me quitas la ilusión

Tinita del alma mía

tú eres la alegría

de mi corazón.

Tinita, flor de las flores,

de todas las hembras eres la mejor.

 

                  II

 No hay busto en el mundo de mármol ni piedra

que imiten su talla, su línea y perfil,

pues cuando sonríe, sus labios de grana

parecen dos vivos claveles de abril.

Bajo el verde sauce frondoso y florido

se hallaba una tarde cuando se acercó

un guapo mocito de ella enamorado

y el verla tan guapa con pena cantó (bis)

           

ESTRIBILLO

Tinita, flor de las flores

ensueño de mi querer

ausente de tu cariño

yo vivir no puede ser (bis)

Tú me robas la alegría

tú me quitas la ilusión

Tinita del alma mía

tú eres la alegría

de mi corazón.

Tinita, flor de las flores,

de todas las hembras eres la mejor.

  

JUAN ANTONIO GONZÁLEZ

 

YA NO TE QUIERES REÍR

              I

Sereno y tranquilo

al anochecer

crucé ayer tu calle

morena y salada.

Sobre tu ventana 

dos pechos hallé

y no dirigiste

a mí tu mirada.

 

Al pasar junto a tu reja

yo no sé por qué una queja

lanzó ni pecho anhelante

que mi alma transida deja

mientras que yo esta copleja

entono calle adelante.

 

Ya no te quieres reír

ya no me quieres mirar

con ello puedo decir

que me quieres olvidad.

Que sí, que sí, que sí, que sí

que son tus ojos engañadores.

Que no, que no, que no, que no

que no son firmes tus amores.

Que sí, que sí, que sí, que sí

que sí conozco tu falsedad.

Que no, que no, que no, que no

que no me quieres de verdad.

 

          II

 

Me juraste un día

al amanecer

que mío sería

tu amor y cariño.

Hasta que ahora puedo

llegar a saber 

que he sido engañado

lo mismo que un niño.

 

Las malas lenguas murmuran

y firmemente aseguran

que tu querer es farsante

que no es ni la hermosura

ni la esbeltez fina y pura

de tus mejillas radiantes.

 

Unos me dicen que sí

otros me dicen que no

y para más que decir

me lo afirma mi corazón.

Que sí, que sí, que sí, que sí

que es verdad que me has engañado.

Que no, que no, que no, que no

que no me miras ya con agrado.

Que sí, que sí, que sí, que sí

que sí te quise con ilusión.

Que no, que no, que no, que no

que no es ya mío tu corazón.

 

Quien te enseñó tan tirana

quien tu querer me ha robado

quien te quiere, quien te adora

como yo te he adorado.

 

 

EL CREDO DEL ESTRAPERLISTA

 Creo en el Estraperlo Todopoderoso

criador de la abundancia propia 

y del infierno de la miseria ajena,

y en el egoísmo , su único hijo,

rey y seño de este mundo prevaricador,

que fue concebido por obra y gracia 

del espíritu del mal 

y nació de la malaventurada suerte

de los hijos de Adán;

hace padecer debajo del poder

de su despótico dominio,

crucifica, da muerte y sepulta 

en los infiernos de la desesperación

a las víctimas de su explotación;

sube a los cielos de su soberbia

y se sienta a la diestra 

de los poderosos de la tierra

para desde allí juzgar y condenar

a todo bicho viviente

que se le enfrente.

Creo en el espíritu maligno 

del Estraperlo omnipotente,

la santa paciencia de los que lo toleran

la común unión de los que lo practican,

el perdón de los que a él se entregan

la resurrección económica de los que le siguen,

la vida perdurable de los que lo profesan.

AMÉN

 

NUEVA LICENCIA PARA EMBORRACHARSE

 

Licencia del Ejercito de Baco

Primer regimiento de Borrachos

Quinta compañía de Beodos

 

El Excmo. e Illmo. Sr. D. Matipe Mostoso Damajuana y de la Cepa, jefe superior de la bota, secretario del porrón, ingeniero de viñas, primer perito en la vinicultura y viticultura, maestro bebedor examinador, inspector general de las canillas, socio y fundador del barril, subdelegado del pellejo y del embudo, premiador de las caldas alcohólicas, registrador de vendimias y otros tantos títulos y retintines,

 

Hace saber:

Que en virtud da lo que previene el artículo 55 del código vinatero y habiendo observado buena conducta en nuestro alegre cuerpo de borrachos, concedemos licencia borracheril, tan amplia como sea menester, al antiguo beodo Sr. D. (X) que ha servido en nuestro alegre cuerpo de borrachos, quinta compañía de beodos, de guarnición siempre en la taberna, distrito de la bodega, cantón del beber sin sed y departamento del botijo.

El citado beodo Sr. D. (X) es natural de Pellejo, provincia de Tonel, edad 19 vendimia, estatura ocho botellas y dos vasos, cabeza de cántara, pelo color morapio, ojos tintos o claros según la bebida que sople, nariz de alambique, boca de embudo, barba de jarra y pescuezo de tinaja.

Encargamos al citado beodo Sr. D. (X) que sin reparo ni miramiento alguno proceda desde que le sea entregada la presente licencia a meterse en cualquier taberna o bodega que halle a su paso sin temor de ser criticado de la gente ni perseguido por los tasqueros.

¡Todo al contrario! Que en caso de verse atormentado por el alcohol y no poderse presentar a la sociedad papalina, domiciliada en el campo de la borrachera, a la que todo buen bebedor está obligado a asistir, deberá pasarle parte a cualquier agente de la sociedad para que con la mayor urgencia proceda a abrir las oportunas diligencias para conducirle en un carretón a presencia del director de las curdas si la borrachera es de primera o doble vinícola.

 

   El Presidente                   El Tesorero                              El Secretario

 

 

 

ANTONIO GONZÁLEZ

Peones de Amaya, febrero de 1.942

 

    

            COPLAS DE CIEGOS

 Antiguamente cuando ocurría alguna desgracia o un acontecimiento de especial relieve, relacionado con sucesos luctuosos, normalmente crímenes pasionales o relacionados con temas de herencias,   se elaboraba una copla narrando dicho suceso. Estas coplas se vendían en las fiestas o romerías de los pueblos, al mismo tiempo que se cantaba con una musiquilla típica.

Recojo, a continuación la copla que narra un drama familiar ocurrido en Villamayor de Trevino (Burgos) , el día 13 de enero de 1.955

 

DRAMA FAMILIAR

 

Primera parte        

 ¡Oh, Virgen Santa del Carmen,

dadme inspiración y acierto

para poder explicar 

este sangriento suceso.

 

Torpe se encuentra mi pluma

para poder redactar

el más grande parricidio

que se pueda ejecutar.

 

En la provincia de Burgos

partido de Villadiego

se halla el valle de Treviño

adonde dirigirme quiero.

 

A este pintoresco valle

pertenece, con cariño, 

un pueblo denominado

Villamayor de Treviño.

 

En dicho pueblo, señores,

el día 13 de enero,

tuvo lugar este crimen que 

hacer referencia quiero.

 

Este pueblecito alegre

siempre amante de la paz

hoy se halla lleno de espanto 

por un drama familiar.

 

Según vamos a explicar

en dicho pueblo habitaba

un tal Celestino Pérez

a quien todos apreciaban.

 

Descendía de familia 

humilde, buena y honrada

y en la clase labradora

también bien acomodada.

 

Su esposa también muy buena

y de familia pudiente

les diremos que se llamaba

Basilisa de la Fuente.

 

Según nos dice la gente

se casó en tan buena luna

que al poco tiempo se vio

multiplicar su fortuna.

 

Este honrado matrimonio

en gracia de Dios vivía

con sus dos hijos varones

y una hija que tenían.

 

Ricardo, Elena y Fernando

los tres hijos se llamaban

a quienes por su humildad

los padres siempre apreciaban.

 

Gozaban de gran prestigio

y nadie llegó a notar

en esta humilde familia

ninguna cosa anormal.

 

Así pasaron los años

llenos de felicidad

hasta que al fin los tres hijos

lograron poder casar.

 

Para mayor alegría

y estar mas entusiasmados

casan los tres en el pueblo

y todos bien colocados.

 

Estos eran labradores

y de nada les faltaba

puesto que igual unos que otros

de fortuna disfrutaban.

 

Con un amor sin igual

padres e hijos se querían

viendo la felicidad

con que unos y otros vivían.

 

Así fue pasando el tiempo

y el padre ya se encontraba

para poder trabajar

en edad algo avanzada.

 

Entre fincas y dinero

juntaba un buen capital

cosa que le permitía 

vivir sin dificultad.

 

El año cincuenta y tres

Basilisa falleció

cuya muerte a Celestino

cambiar de vida obligo.

 

Tenía una hermosa casa

con un grandioso local

donde poder vivir

con toda comodidad.

 

Pero la labor casera

para el hombre nunca fue,

cosa que le acobardó

al faltarle la mujer.

 

Viendo que le era imposible

solo poderse arreglar

dispone con su hija Elena

hacer vida familiar.

 

En la paz más absoluta

Celestino convivía

con Miguel, su esposa Elena

y cuatro hijos que tenían.

 

Más poco tiempo duró

aquella felicidad

muy pronto entre la familia

nacía la enemistad.

 

A los hijos entregó

parte de sus cereales

algunos de sus ganados

y otras varias propiedades.

 

Valoran el capital

de la entrega repartida

dejándola sin tardar 

en dinero traducida.

 

Una vez ya valorado

Celestino hizo un recibo

justificando la entrega

firmado por sus tres hijos.

 

Todos quedaron conformes

y todo seguía bien

pero el demonio lo enreda

como ahora lo van a ver.

 

Celestino al repartir 

los bienes entre sus hijos

según dicen, en Elena

alguna mejora hizo.

 

Formalizan las hijuelas

y la transmisión de bienes

abonándose en hacienda

derechos reales que tiene.

 

Al dar por finalizado

el asunto de los bienes

el recibo antes citado

toda su validez pierde.

 

Pero vino a suceder

que el padre guardó el recibo

llegando un día a pedir 

el dinero a sus tres hijos.

 

Estos se niegan a pagarlo 

cosa que no le agradó

por lo que el día 13 de enero

a juicio los demandó.

 

En el juzgado de paz

del pueblo de Villamayor

el día ya referido

el juicio se celebró.

 

Como es cosa natural

todos al acto acudieron

pero Ricardo y Fernando

avenencia no quisieron.

 

El padre les exigía 

íntegro todo el total

pero éstos accedían 

sólo a darle la mitad.

 

La otra mitad entendían

que debía compensarse

a cuenta del capital

que dejó al morir su madre.

 

Según podemos saber

al morir ésta ha dejado

parte de su capital

que no estaba declarado.

 

Entre dinero y valores

además a ello ha llegado

treinta y dos mil duros suma

el valor no declarado.

 

Pero Ricardo y Fernando

el juzgado abandonaron

lo que nos da a comprender

que de acuerdo no quedaron.

 

Mientras tanto en la sala

el juicio se celebraba

una pareja de guardias 

en la puerta vigilaba.

 

Según es de suponer

se comprende que lo harían

viendo ya la tirantez 

que entre la familia había.

 

No tuvo necesidad 

la guardia de intervenir

pues el juicio terminó

sin dar nada que decir.

 

Pero un ángel desde el cielo

parece les anunciaba

la horrible y fatal tragedia

que el demonio preparaba.

 

Daremos fin a esta parte

a la segunda pasemos 

para declarar los hechos

que hasta ahora no conocemos.

 

Segunda parte

 

Ahora puedes, lector,

en esta letra fijarte

que te vamos a explicar

en esta segunda parte.

 

Ya he dicho que Celestino

tenía una hermosa casa

con varias localidades

aún siendo de planta baja.

 

En algunas de sus naves

ambas de su pertenencia

sus dos hijos encerraban

gran parte de sus cosechas.

 

Celestino y sus dos hijos

varias riñas sostuvieron

por lo que pronto verán

el triste final que tuvieron.

 

Las llaves con que las puertas

de estos graneros cerraban

al parecer Celestino

en su poder conservaba.

 

Aquellos dos almacenes

a causa de las reyertas

Celestino intencionalmente

dejó sus puertas abiertas.

 

Al enterarse Fernando

de aquella anormalidad

se fue a casa de su padre

para las puertas cerrar.

 

Éste le pidió las llaves

que Celestino negó

por lo que entonces Fernando

al juez de paz se marchó.

 

Una vez en su presencia

éste al juez ha preguntado

si la ley le concedía

poder poner un candado.

 

Se ve que el juez no dudó

y le dio el consentimiento

mas no pensó que podría

causar graves contratiempos.

 

Eran las tres de la tarde

cuando Fernando ha marchado

a la casa de su padre

para poner el candado.

 

Entró en casa decidido

y a Celestino ha encontrado

trabajando en la madera

cosa que era aficionado.

 

Cuando Fernando ponía 

las anillas del candado

ha salido Celestino

y la idea ha reprobado.

 

Al prohibir tal medida

según nos dice la gente

se cree que discutieron

muy acaloradamente.

 

Celestino, enfurecido,

fue al taller de carpintería

con la idea de coger

un hacha que allí tenía.

 

Con gesto desafiante

con el hacha ha regresado

mas después de cierta lucha

el hijo le ha desarmado.

 

Un vez en su poder

con aquel arma homicida

se abalanzó sobre el padre

y pronto le quitó la vida.

 

Dos golpes en la cabeza

y otro en el hombro dio

bañado en sangre al instante

muerto en el suelo cayó.

 

A sus sesenta y seis años

daba pruebas de valiente

pero nunca pensaría

que un hijo le daría muerte.

 

Cuando vio muerto a su padre

de la casa se alejaba,

se va en busca de su hermano

que en un pozo trabajaba.

 

Le dice: “¡Ricardo!, sube,

que algo terrible ha pasado

vamos pronto y date prisa

que yo al padre he matado”.

 

Los dos juntos regresaron

con la faz tranquila y serena

dispuestos a ir a matar

los dos a su hermana Elena.

 

Como locos penetraron 

en la casa de Ricardo

a coger una pistola

que tiene el nueve largo.

 

Mas la esposa de Ricardo

viendo su mala intención

cerró la puerta con llave

pero nada adelantó.

 

Por una puerta trasera

que dicha casa tenía

sin hacer caso a sus ruegos

los dos hermanos salían.

 

Cuando a salir se disponen

le ha salido al encuentro

un tal Domingo Chamón,

veterinario del pueblo.

 

Le dicen: “No haga bobadas,

mire que vamos armados”.

Domingo, que esto vio

el paso franco ha dejado.

 

Al llegar donde su hermana

esta joven se encontraba

fregando en el portal

que a la casa daba entrada.

 

Sin decirle una palabra

ni tenerla compasión,

Ricardo con su pistola

dos tiros la disparó.

 

Elena, herida de muerte,

cayó en el suelo sin vida

pues metidos en el pecho

los dos tiros tenía.

 

No se conforman con esto

aquellas fieras malvadas

que por la espalda Fernando

le ha dado dos puñaladas.

 

Miguel Gallego, su esposo,

que trabajando se hallaba

en uno de sus graneros,

vio que llorando llegaba.

 

Un hijo de siete año

que el crimen ha presenciado

le dice: “¡Padre!, los tíos

a mi madre han matado”.

 

Miguel que oyó los disparos

pensaba en su triste sino

pero vio imposible hacer

frente a  aquellos asesinos.

 

Con el corazón deshecho

a casa de un vecino huyó

por espacio de tres horas

oculto permaneció.

 

Aquellos dos criminales

después que a Elena han matado

van en busca de Miguel

pero no le han encontrado.

 

A un criado que tenían

preguntan dónde se hallaba

pero este, sin vacilar,

su paradero negaba.

 

Marino Martín Alonso

el criado se llamaba

quien sabía a ciencia fija

donde el amo se encontraba.

 

Pero éste al ver que Ricardo

una pistola tenía

mintió intencionadamente

diciendo que no sabía.

 

Aquellos dos parricidas

viendo que no le encontraban

tranquilos y satisfechos

a sus casas regresaban.

 

Mientras Fernando se quita

sus ropas ensangrentadas

y a la autoridad se entrega

su hermano se suicidaba.

 

Cuando éste llegó a su casa

al pajar se ha encaminado

y con su misma pistola

un tiro se ha disparado.

 

Cuando la gente le vio

algo de vida tenía

y la pistola humeante

en la mano sostenía.

 

El doctor a él se aproxima

aunque con gran precaución

para volverle a la vida

le ha inyectado una inyección.

 

Aunque a costa de trabajo

la pistola le han quitado

más poco tiempo después

Ricardo había expirado.

 

El señor juez y el forense

de Villadiego llegaron

quienes sin más detención

las autopsias practicaron.

 

Mientras que Villamayor

de luto se revestía, 

Fernando, preso en la cárcel,

del crimen se arrepentía.

 

Pero aunque se ha arrepentido

y luego se confesó

Dios le enviará el castigo

del crimen que cometió.

 

La causa del procesado

no podemos aclarar

mientras tanto que no llegue

el día del juicio oral.

 

Con esto, amable lector,

quedarás bien enterado

los malditos intereses

el resultado que han dado.

 

No sólo con el dinero

llega la felicidad

por su causa muchas veces

llega la fatalidad.

 

Así vino a suceder

con esta familia honrada

por humanos intereses

hoy la vemos destrozada.

 

Con dolor de corazón

de esta pluma me despido

y en esta narración mando 

mi pésame más sentido.

 

Para aquellos doce niños

que en la desgracia han quedado

a Dios del cielo le pido

que les conceda su amparo.

 

Perdón pide de sus faltas

el autor de estos renglones

que lo es, Antonio González

con residencia en Peones.