Diversas jurisdicciones, en lo civil y criminal, en primera instancia, en la Merindad de Villadiego.

Autor: Alejandro Martín Ruiz

Fecha: 10/08/2015                                                                

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De una manera muy resumida, la jurisdicción en primera instancia atendía en lo civil y criminal; las villas que ejercían esta jurisdicción contaban con una audiencia, dos alcaldes ordinarios, un escribano, un merino, horca y picota; en las apelaciones de sus sentencias podía recurrirse a los alcaldes mayores o corregidores, Adelantamiento Mayor de Castilla, Real Chancillería de Valladolid y Consejo Real. Las dos grandes jurisdicciones de la Merindad de Villadiego fueron la de Amaya y la de Villadiego. También hubo otras jurisdicciones en primera instancia, de lo civil y criminal, lo que conllevaba la presencia de alcaldes ordinarios, en demarcaciones más pequeñas: Villusto contaba en el año 1435 con dos alcaldes ordinarios nombrados o confirmados por Pedro de Cartagena (7). En el año 1371, ya en tiempos de Enrique II, este premió a Juan Sánchez de Bustamante con el señorío de Urbel y su torre, además de con la jurisdicción civil y criminal del lugar (8), por sus servicios en la guerra contra Pedro I. Dos sentencias de la Chancillería de Valladolid (14 de enero de 1539 y 13 de octubre de 1542) ratificaban la jurisdicción civil y criminal que el Hospital del Rey de Burgos ejercía en los lugares de Tablada y Congosto, jurisdicciones prohibidas al Condestable y a los alcaldes mayores o corregidores de Villadiego (9). Así, en el pleito de Humada, Villamartín, Fuenteodra, Amaya y Ordejón contra Congosto, por el aprovechamiento del despoblado de San Quirce, contemplamos la presencia (28 de mayo de 1545) de Pedro Martínez como alcalde ordinario de Congosto. El 28 de diciembre de 1332, Alfonso XI otorgaba al Concejo de Salazar de Amaya su Fuero de albedrío, o Fuero de libertades, que facultaba a la villa de Salazar para nombrar anualmente dos alcaldes ordinarios, un merino y un escribano público. Parece que estos alcaldes ordinarios ejercieron su juriscicción sin oposición señorial alguna, hasta que en 1555-1556 el señor de la Villa superpuso la jurisdicción de un alcalde mayor a la de los alcaldes ordinarios. Salazar defendió sus libertades con brío y tesón, obteniendo tres sentencias a su favor: del Adelantamiento Mayor de Castilla, Real Chancillería de Valladolid (17 de febrero de 1587), y en grado de revista también de la Real Chancillería de Valladolid (16 de junio de 1587) contra Bernardino de Velasco (10), manteniendo así los alcaldes ordinarios, institución más próxima a los vecinos de las villas que los alcaldes mayores y corregidores, garante de las libertades municipales, garantía perdida por la villa de Villadiego entre los años 1525-1529 (11). Con el mismo espíritu y constancia, defendió su jurisdicción civil y criminal en primera instancia el Concejo de Amaya contra el condestable Pedro Fernández de Velasco, que pretendía subordinar los alcaldes ordinarios de Amaya al alcalde mayor de Villadiego. La sentencia definitiva en grado de vista (14 de agosto de 1537) y de revista (5 de marzo de 1540) confirmaron la jurisdicción civil y criminal de Amaya; confirmación la segunda que erosionó en alguna manera las libertades de Amaya (12), porque también permitía a los alcaldes ordinarios y merinos de la villa de Villadiego actuar dentro de la jurisdicción de Amaya, si hubieran conocido del caso con anterioridad a los de Amaya; dicho de otra forma, si la demanda se ponía ante los alcaldes de Villadiego, actuarían estos. Todavía, en la primera mitad del siglo XVI, el ámbito de la jurisdicción de Amaya era muy extenso: Amaya y Peones, Villamartín, Rebolledo de Villamartín, Cañizar, Barrio de San Felices, Quintanilla de Ríofresno, Redmondo, Villanueva de Odra y Villamayor. En el año 1553, Hoyos, Barrio Panizares, Prádanos y Arcellares, lugares de la cuadrilla del Tozo y Río Urbel en la Merindad de Villadiego, eran señoríos de abadengo del monasterio de las Huelgas de Burgos, que mantenía diferencias con Villadiego sobre la jurisdicción en los lugares citados (13). En un dilatadísimo pleito (14), el señorío de San Mamés de Abar, perteneciente al Obispo de Burgos, en la cuadrilla del Tozo y Río Urbel, obtuvo cuatro sentencias a su favor contra el Adelantado de Castilla y el merino de la Merindad de Villadiego: del alcalde mayor de Villadiego (31 de agosto de 1528); del alcalde mayor del Adelantamiento de Castilla (4 de abril de 1535); de la Real Chancillería de Valladolid en grado de vista (25 de enero de 1544) y de esta misma en grado de revista (3 de marzo de 1559). San Mamés, aunque dependiente en lo civil y criminal de los alcaldes ordinarios, posteriormente de los alcaldes mayores de Villadiego, desde tiempo inmemorial nombraba jurados (regidores) y un merino anualmente, que ejecutaban los mandamientos judiciales de la justicia de Villadiego (prisiones, ejecuciones de deudas, multas administrativas …). Habiendo permitido la justicia de Villadiego que los jurados y merinos de San Mamés ejecutasen los mandamientos judiciales, quizás por abandono de la jurisdicción en algún momento del siglo XV, según se deduce de lasOrdenanzas del Concejo de Villadiego,  la costumbre se impuso, y desde tiempo inmemorial, el Concejo de San Mamés impidió a los merinos de la villa de Villadiego y a los de la Merindad la entrada en el lugar para realizar ejecuciones. Así, los vecinos del lugar evitaban pagar los derechos de ejecución a favor del merino de Villadiego o del de la Merindad y de los escribanos, no percibiendo nada los jurados y merinos de San Mamés. Caso claro el expuesto de una limitación de la jurisdicción; la misma limitación de jurisdicción se dio en todos los lugares de Valdelucio: el bachiller Leciñana, alcalde mayor de Villadiego, dio una sentencia (15) contra el merino de la Merindad y el de Villadiego, prohibiéndoles entrar en el valle de Valdelucio a ejecutar cualquier mandamiento judicial de la Audiencia de Villadiego (prisiones, ejecución de deudas, prendas …), porque los merinos y regidores del valle de Valdelucio tenían facultad para ello; es más, teniendo el condenado bienes suficientes para afrontar los pagos en Valdelucio, ni el merino de la Merindad ni el de Villadiego podían ejecutar en bienes del condenado aunque los tuviera fuera del Valle (Villadiego 1 de junio de 1543). Por otra sentencia de la Real Chancillería de Valladolid (30 de abril de 1560) se permitió a los merinos ejecutar en bienes fuera del Valle. La sentencia en grado de revista confirmó la anterior (25 de enero de 1561). Pero el asunto no terminó aquí; después de 1584, los rescoldos del enfrentamiento se avivaron, y comenzó otro pleito (16), quedando todavía en peor posición la jurisdicción de Villadiego. El monasterio de San Salvador, de Palacio de Benaver, tenía en el año 1496 dos señoríos de abadengo en la Merindad de Villadiego: los Valcárceres y Montorio. Este año, los vecinos de Montorio se quejaban de la abadesa de Palacios porque abusaba de sus tributos señoriales y los castigaba mediante sus alcaldes y merino en el dicho lugar, metiéndolos en la cárcel y aplicándoles el cepo. Ahora interesa el ejercicio de la jurisdicción. La sentencia definitiva de la Real Chancillería de Valladolid (9 de febrero de 1497) permitía a la abadesa utilizar la jurisdicción civil mediante los alcaldes y merino puestos por aquella (17); pero en grado de revista (18 de julio de 1497) la sentencia anterior sufrió una modificación: la abadesa no podía poner alcaldes, pero podía gozar de la jurisdicción civil, ejercida a través de su merino, aunque también podía ser ejercida por los alcaldes de Villadiego. Por tanto, nos encontramos ante una jurisdicción civil compartida. Para el año 1553 (18) esta jurisdicción civil ya estaba revocada, a favor de Villadiego. El dilatado pleito de San Mamés contra el adelantado mayor de Castilla, el merino de la Merindad de Villadiego y el de Villadiego (1528-1559), a través de las declaraciones de varios testigos, también da a conocer otros lugares de la Merindad, con limitación de la jurisdicción, limitación que impedía las ejecuciones y entradas en tales lugares al merino de la Merindad y al de la Villa: Diego Barahona, que pertenecía a un linaje que había ejercido tanto la merindad mayor como la de la Villa en muchas ocasiones del siglo XV, reconocía en 1538 que en Villanoño y Villahizán los merinos y jurados (regidores) de estos lugares ejecutaban los mandatos judiciales de la justicia de Villadiego.

Tomando como referencia las Ordenanzas de Sandoval de 1511,  podemos extrapolar las obligaciones y facultades de los regidores y merino al lugar de Tapia (22). Los regidores eran los representantes del gobierno local. Debían controlar los libros de cuentas y de rentas de propios del Concejo; vigilar el arca donde se guardaban escrituras y libros; ordenar las reuniones del Concejo y exigir un número de asistentes al mismo; prohibir y reprimitir las violencias y alborotos en el Concejo; dirigir la mensajería del Concejo; dirigir los trabajos comunales de sernas, caminos, fuentes y .arroyos. Vigilar la observancia de las distintas ordenanzas eran también tarea de los regidores, auxiliados por guardas, coteros, cogedores y merino. Ponen estas ordenanzas especial énfasis en el respero a la propiedad privada: estaba prohibido entrar y robar en las tierras (las morenas v.g.), huertas, viñas y palomares ajenos; todas las personas de edad superior a los catorce años hacían un juramento anual de respetar los bienes ajenos; igualmente debía ser respetada la propiedad pública: ejidos y prados coteados. El Concejo nombraba las panaderas anuales, que debían respetar los precios puestos por el Concejo, el peso correcto y dar abasto. Los regidores vigilaban pesos y medidas. Las blasfemias, matrimonios furtivos sin licencia paterna o materna, los juegos (dados, naipes y tablas), las heridas, palos y bofetadas conllevaban penas altamente onerosas. Insultos graves como cornudo, ladrón, puta, bellaco, traidor e hideputa conllevaban una pena de sesenta maravedís, y además el condenado tenía que pedir perdón al ofendido en la iglesia del lugar

 

 

 

 

A) EL CATASTRO DE LA ENSENADA

El Catastro de Ensenada, es el interrogatorio realizado en la Corona de Castilla sobre las características económicas y geográficas de todas sus poblaciones y la información detallada sobre los vecinos, familias, bienes, oficios y rentas. 

Fue decretada en 1749 por Fernando VI a propuesta de su ministro Zenón de Somodevilla y Bengoechea, marqués de la Ensenada, que promulgó un decreto sin precedentes hasta la fecha, estableciendo que, pueblo por pueblo, casa por casa y finca por finca, se iba a realizar un recuento exhaustivo y riguroso de todas las personas y riquezas del territorio.

El proceso catastral se inicia con:

  • Carta, pregón y bando. El Intendente de la Provincia enviaba una carta a la Justicia (alcalde) del pueblo con traslado de la orden del rey y le anunciaba la fecha de su llegada y la obligación de pregonar y exponer el bando que se enviaba junto con la carta.
  • Elección de representantes del concejo y peritos.Simultáneamente, el alcalde y los regidores debían elegir los miembros del ayuntamiento (concejo) que habrían de responder al Interrogatorio de 40 preguntas; además, debían elegir dos o más peritos entre las personas que mejor conociesen las tierras, frutos y, en general, todo lo referente al lugar (su población, sus ocupaciones, sus utilidades, ganados, etc.)
  • Llegada del equipo catastrador (o audiencia) y primeras diligencias.El Intendente o en representación suya un Juez-subdelegado, iba acompañado de un asesor jurídico, un escribano y los operarios, agrimensores, escribientes y demás dependientes que considere necesarios para acudir a cada pueblo de la provincia. Mandaba citar al alcalde, regidores y peritos y cura párroco para un día, hora y lugar determinados. Si lo consideraba oportuno, el Intendente podía designar otros peritos, generalmente forasteros, que debían expresar su conformidad o disconformidad acerca de los rendimientos o utilidades que los peritos del pueblo declarasen. Se les tomaba juramento, con el párroco como mero testigo.
  • Respuestas al interrogatorio. Llegado el momento, se daba comienzo al Interrogatorio, recogiendo el escribano las respuestas literales ("a la letra") dadas por el concejo y los peritos a cada una de las cuarenta preguntas de las que consta el cuestionario. Si los representantes del municipio carecían de datos para responder alguna pregunta, el acto podía suspenderse un tiempo, a condición de hacerlo con reserva, justificación y brevedad. Las autoridades y testigos firman el documento, a excepción del cura párroco. El resultado de este acto daría lugar al documento llamado 
  • Respuestas Generales, que quedaba en manos del Intendente. Si a lo largo del proceso catastral posterior se encontraban datos que corregían o ampliaban la información dada en los primeros días, se le añadían notas aclaratorias finales.

B) SIGNIFICADO DE ALGUNOS CONCEPTOS CONTENIDOS EN LA DECLARACIÓN CATASTRAL

Para comprender mejor el contenido del documento creo necesario explicar brevemente  una serie de conceptos previos que considero básicos:

1.- CLASES DE SEÑORÍOS

Hay que aclarar que los señoríos nacen a partir de la necesidad de repoblación, según se iban conquistando territorios a los musulmanes. Esta repoblación dio lugar a grandes propiedades, que no tenían por qué significar una unidad territorial. En Castilla comienzan a establecerse a partir del s. XI, teniendo su máxima expresión en los siglos XIII, XIV y XV, gracias al heredamiento otorgado por los reyes. El título de Señor poseía autoridad jurisdiccional, esto es; estaban autorizados por el rey para ejercer no sólo su dominio, sino también todo tipo de autoridad, entre la que se contaba la de impartir justicia, conceder premios o castigos, imponer tributos. etc.

Son cuatro las clases de Señoríos que se contemplan:

1) Señorío de solariego: era el otorgado por el rey a algún noble o personaje importante del reino. En este señorío los vasallos no tenían derechos.

2) Señorío de abadengo: concedido por el Rey a la iglesia o a un monasterio. 

3) Señorío de Behetría: palabra que proviene del latín "Bienfectoría". En ellos, los vasallos podían nombrar a su señor (tras petición al rey y concesión de éste). 

Lugar de behetría era "una población cuyos vecinos tenían derecho a elegir su señor", eligiendo como tal a quien más les favoreciese; el labriego que habita esa población recibe el nombre de Hombre de behetría. Los habitantes del pueblo podían elegir a su señor y pactar las condiciones del contrato (el señor ofrecía la protección y la superestructura organizativa, mientras que los labriegos pagaban ciertas prestaciones). Lo más normal es que las behetrías fuesen colectivas, es decir, afectaban a localidades enteras (aunque también hubiese behetrías individuales). 

4) Señorío de realengo: bajo jurisdicción real. Se denominaban Señoríos de realengo, a todas aquellas comarcas, villas y ciudades que no estaban comprendidas en las tres clases anteriormente citadas y, por tanto, dependían directamente de la autoridad real.

2.- TIPOS DE IMPUESTOS Como acabamos de ver uno de los derechos de los señoríos era el de cobrar impuestos.  En la corona de Castilla existían en aquel tiempo cuatro entidades con potestad para cobrar impuestos: El estado, la Iglesia, los municipios y, como hemos visto, los señoríos.

Los ingresos del Estado se pueden agrupar en tres grandes apartados: a) Rentas generales o aduanas, son los impuestos que se cobraban a la entrada y salida de las mercancías en la Corona de Castilla.

b) Rentas de monopolios o estancos (papel sellado, tabaco, sal), algunos de los cuales existen actualmente.

c) Rentas provinciales, ingresos que percibía la monarquía, cobrando diversos impuestos que básicamente eran: 

- las alcabalas, es decir, el pago de un porcentaje del 10%, por parte del vendedor, sobre los productos vendidos. 

- los millones, servicio monetario prestado de forma “voluntaria” por el Reino al monarca. Tuvo su origen como consecuencia del desastre de la Gran Armada. 

- los cientos, o uno por ciento, eran, básicamente recargos sobre el impuesto de las alcabalas, que ayudaban a complementar la recaudación necesaria.

- sisas, impuesto indirecto que consistía en descontar, en el momento de la compra, una cantidad en el peso de ciertos productos (pan, carne, vino, harina). Como gravaba bienes de primera necesidad era muy impopular. 

- las tercias reales, impuesto que pagaba la Iglesia al Rey consistente en dos novenos de los diezmos eclesiásticos recaudados por la misma. 

- utensilios: impuesto que se creó con el objeto de obtener fondos para los gastos de cama, luz, aceite, leña, vinagre y sal que causaba el alojamiento de las tropas en los pueblos.  Estos impuestos eran mal vistos no sólo por gravosos sino también por injustos ya que recaían sobre el pueblo llano, llamado estado general, pues los nobles y clérigos al disponer de cosechas propias no acudían a los puestos público donde se cobraban los impuestos. El proyecto de la Ensenada era acabar con ellos y sustituirlos por el Impuesto de Única Contribución, proporcional a la riqueza da cada uno, conocida mediante el Catastro.

Los ingresos de la Iglesia se realizaban fundamentalmente mediante:

- los diezmos, gravamen consistente en entregar en especie la décima parte de la cosecha (cereales, legumbres, carnes, huevos, cera miel, lana, queso, aceite…) que entregaban todos los agricultores. Este impuesto era de obligado cumplimiento para toda la población: nobles y estado general.

- las primicias, consistían en donar al clero local los primeros frutos del campo. Las primicias variaban en su cantidad de una localidad a otra e incluso era una cantidad fija con independencia de la cosecha obtenida siendo, por tanto, menos equitativo que el diezmo.

- la iglesia también percibía de la Corona una tercera parte de las tercias reales para el mantenimiento de las fábricas (edificios) de las iglesias.

Los municipios hacían frente a sus gastos mediante recursos propios, originados por la recaudación de tributos de ámbito local y por los ingresos generados por la explotación de los llamados bienes propios o privativos que eran el conjunto de bienes propiedad del municipio y que éste arrendaba de forma periódica. Estos bienes podían ser tierras de labor, pastos, molinos, mesones, tiendas, …

En cuanto a los señoríos los ingresos procedías de las prestaciones de los hombres de Behetría. 

Normalmente las prestaciones de los Hombres de Behetría podían ser:

a).-Prestaciones debidas al señor:

-Infurción: Impuesto individual pagado por cada campesino al señor de las Behetrías. La infurción no es exclusiva de las behetrías, que es un impuesto pagado en cualquier tipo de señorío feudal.

- Yantar: Derecho del señor y su séquito de albergarse, durante el viaje por su feudo, en casa de cualquiera de sus vasallos, comer en ella y exigir que sus monturas recibiesen alimentos. En principio, el impuesto era eventual y se pagaba en especie, pero con el tiempo pasó a pagarse en moneda.

- Sernas: Era la obligación que tenía cualquier campesino acogido a un régimen señorial, de trabajar las tierras del señor (además de las suyas propias). Así, pues, las sernas no son exclusivas de las behetrías, se dan también en zonas feudales de abadengo y solariego.

b).-Prestaciones debidas al Rey:

- Servicio: son los impuestos que el rey solicitaba a sus súbditos para hacer frente a gastos extraordinarios, por ejemplo, guerras u otros episodios excepcionales. Previamente a su cobro, el rey necesitaba la aprobación de las Cortes. Aunque se trataba de un impuesto extraordinario, con el tiempo acabaron siendo un pago habitual.

- Monedas: Otro impuesto extraordinario previamente autorizado por las Cortes, con la diferencia de que éste era periódico y se pagaba cada siete años.

- Fonsadera: Es una especie de rescate que paga el campesino a cambio de no acudir al fonsado, es decir, de no ser alistado en las levas del rey en caso de guerra.

- Martiniega/Marzaga: Son las rentas habituales pagadas en la festividad de San Martín o en el mes de marzo

 

3.- CLASES SOCIALES EN LA EDAD MODERNA 

a) La nobleza: En la cúspide social, la nobleza aparece como una clase cerrada, con múltiples y variados privilegios como la inmunidad tributaria y la exención de los servicios y prestaciones personales. 

La nobleza de sangre o de privilegios, se articuló en tres grandes niveles: grandes y títulos, caballeros y simples hidalgos.

- Grandes de España: es la máxima dignidad después de los Infantes o hijos del Rey. Son Grandes de España los hijos de los Infantes.

- Títulos: duques, marqueses y condes.

- Caballeros: Los caballeros fueron una especie de clase media nobiliaria. Ejercieron un gran poder en el ámbito local y fueron a menudo dueños de propiedades. El caballero era necesariamente un feudal que con frecuencia pertenecía a una orden de caballería.

- Hidalgos: los hidalgos han sido caracterizados fundamentalmente como nobles con escasos o nulos bienes pero exentos del pago de determinadas obligaciones tributarias, debido a la prestación militar que les confería el derecho de portar armas. 

b) El clero: Prelados y cabildos (conjunto de sacerdotes que asisten al prelado) formaron el estrato superior de la Iglesia española. Por lo general procedían de familias nobles. Propuestos por el rey y nombrados por Roma, solían ocupar de entrada una diócesis pobre, para ascender mediante frecuentes traslados a otras más ventajosas. El bajo clero a su vez, daba cabida a curas párrocos, beneficiados y capellanes.  El clero disfrutó de exención fiscal y tuvo jurisdicción propia. Los ingresos más importantes de la Iglesia procedían de sus propiedades y del diezmo.

c) Clases medias: El sector intermedio estuvo compuesto por agricultores acomodados y por la burguesía urbana.  En el mundo rural castellano surgió una clara diferenciación entre dos categorías de campesinos: los llamados labradores, o gentes que están al frente de explotaciones grandes y pequeñas, y aquellos otros trabajadores que nada poseen y viven de su trabajo. La clase media urbana está representada por comerciantes y mercaderes, por letrados y funcionarios de una burocracia en auge y por quienes ejercen las distintas profesiones liberales.

d) Pueblo llano: Formado por los jornaleros, campesinos sin tierras propias, pequeños comerciantes, artesanos de menor poder adquisitivo.  A estas dos últimas clases sociales se les llama también pecheros por su obligación de pagar tributos o “pechar”. 

 

4.- DELIMITACIÓN DE LOS TERRENOS DE UN LUGAR Para definir los límites del terreno perteneciente a un lugar no se empleaban los puntos cardinales como hoy en día sino los nombres de los vientos predominantes en el lugar. Así en nuestra zona se empleaban las denominaciones de Cierzo(Norte), Ábrego (Sur), Solano (Este) y Regañón (Oeste).

5.- SISTEMA MONETARIO Teniendo en cuenta que en la época que nos ocupa, mediados del s. XVIII, el vellón era una moneda acuñada de plata o cobre en proporciones variables, el sistema monetario estaba formado por las siguientes monedas:

- Real de vellón. Moneda equivalente en la época a 34 maravedís. 

- Maravedí: Moneda equivalente a la trigésima cuarta parte del real de vellón. Aunque hubo maravedíes de oro o plata, en la época del Catastro eran de cobre; su escaso valor hacía de él más unidad de cuenta que otra cosa.

- Escudo: Moneda que recibía su nombre por tener grabado el escudo del príncipe soberano. En la Corona de Castilla, en el siglo XVIII, había escudos de plata y de vellón. “El de plata tiene un valor de ocho reales de plata antigua, y es lo mismo que un real de a ocho de dicha plata, y el de vellón tiene el valor de diez reales de vellón”.

- Ducado: Moneda no efectiva, utilizada en el comercio y contratos, que equivale a 375 maravedíes de plata. 

6.- UNIDADES DE MEDIDA

a) Capacidad

- Fanega: medida de capacidad para áridos que en Castilla, tiene 2 cuartos o 12 celemines. Equivale a 55,5 Litros. También se una la media fanega.

- Celemín: doceava parte de la fanega, medida de capacidad equivalente a 4,625 litros Un celemín tiene 4 cuartillos.

- Almud: en general equivale al celemín, aunque en algunas zonas de Castilla correspondía a media fanega.

- Arroba: como unidad de capacidad, equivale a un cántaro o cántara y se subdivide en 8 azumbres, 16 medios azumbre o en 32 quartillos, 

- Cántara: medida de capacidad para el vino. Equivale a 16,13 litros

- Azumbre: equivale a 1/8 de arroba. Era la medida típica de la miel y la cera.

- Carga: medida de capacidad de áridos. Una carga equivale a 4 fanegas. Una fanega tiene 2 cuartos ó 12 celemines.

- Costal: medida de capacidad de áridos. Un costal tiene 4 cuartos o 2 fanegas o media carga. El costal era el envase para el transporte de grano.

- Escriño: unidad de medida del maíz. La hacen equivalente a 1,5 celemines, de manera que 1 fanega de grano equivaldría a 8 escriños.

b) Peso

- Arroba: como unidad de peso, equivale a 1/4 de quintal o a 25 libras de 16 onzas cada una. Equivale a 11,5023 kilogramos.

- Quintal: equivale a 4 arrobas

- Libra: medida de peso, variable según las regiones, equivalente 1/25 de arroba o a 16 onzas o 4 cuarterones o 460 gramos.

- Cuarterón: cuarta parte de la libra

- Onza: medida de peso que tiene 16 adarmes y equivale a 1/16 de libra ó 28,7 gramos

- Adarme: equivale a 1,79 gr

- Costal: su peso equivalente de trigo es aproximadamente 85 Kg. El costal era el envase para el transporte de grano

c) Longitud

- Estadal: medida de longitud equivalente a 4 varas castellanas o 12 pies castellanos. Un estadal tiene 3,343 metros.

- Vara Castellana: unidad de longitud que tiene 3 pies o 0,8359 metros.

- Pie: equivale a 27,8 cm

- Legua Castellana: medida de longitud que equivale a 20.000 pies o 6.666 varas y dos tercios, o también a 5.572,7 metros.

- Palo: medida de longitud también llamado estadal. Un palo tiene 3,5 varas castellanas. Variable según las zonas o provincias.

d) Superficie

- Fanega de tierra: medida de superficie que en Castilla tiene 576 estadales cuadrados, es decir la de un cuadrado de 24 estadales de lado, siendo el estadal una unidad de longitud igual a 4 varas o a 12 pies castellanos. Equivale a 64,596 áreas. La “fanega de sembradura” o “fanega de puño” es el espacio de tierra que se siembra con una fanega de trigo. Una fanega de sembradura tiene de superficie 400 palos en cuadro. Un palo en cuadro tiene 12,25 varas castellanas cuadradas. Estas cifras varían según la calidad del terreno que se siembra y según las distintas regiones de España. 

- Celemín: doceava parte de la fanega de superficie equivalente a 537 metros cuadrados. Un celemín tiene 4 cuartillos

- Carro (de hierba): Puede definirse esta medida como la cantidad de terreno de la que se obtiene un carro, ya sea de mies o de hierba, de tal modo que una hectárea equivale a aproximadamente 56 carros o a 231 varas cuadradas. Siendo el carro más habitual el de 179 m².  Aunque es una medida utilizada actualmente en Cantabria la incluyo aquí porque en el Catastro de Humada se hace referencia a ella en las preguntas 9 y 12

La variabilidad era enorme, por lo que el Catastro constituye una fuente sin par para el estudio de las antiguas medidas agrarias. El sistema métrico decimal no se adoptaría legalmente hasta 1801 y efectivamente hasta bien avanzado el siglo XIX, e incluso hasta el XX en algunos lugares.

EL CATASTRO DE LA ENSENADA EN HUMADA

En primer lugar hay que destacar la pésima caligrafía del escribano que recogió las respuestas de los regidores, lo que hace imposible comprender el significado de algunas de las palabras contenidas en la declaración. Gracias a la comparación con las respuesta de algunos pueblos vecinos ha sido posible descifrar el sentido de otras. A pesar de ello es posible que se hayan producido algunos errores de interpretación que no creo que afecten al contenido global de las respuestas.  Solamente he insertado la primera y última páginas del documento ya que no tiene sentido ponerlas todas porque, como he dicho, las fotocopias son de muy mala calidad y muchas respuestas no se entienden fácilmente.

Interrogatorio que han de satisfacer, bajo juramento, las justicias, y demás personas, que harán comparecer los intendentes en cada pueblo.

Lugar de Humada. 

En el lugar de Humada a veinte y dos días del mes de noviembre de mil setecientos cincuenta y dos años ante el Señor Don Manuel Cantón Salazar y Ortiz, subdelegado para las diligencias de Única Contribución y testimonio de mí el escribano parecieron D. Miguel, regidor y único capitular en él, Fernando Miguel, Francisco de Humada, José Llanillo, Pablo García, vecinos y peritos nombrados para esta operación a efecto de responder a las preguntas que contiene el Interrogatorio de la Real Instrucción en cuya única presencia de Don Juan Pérez, cura beneficiado más antiguo de el, su merced el Señor Subdelegado, de otro regidor y peritos y cada uno de por sí tomó y recibió juramento por Dios Nuestro Señor y una señal de la Cruz en la forma del derecho hicieronlo cumplidamente y ofrecieron hacer la confrontación de términos, tierras, edificios, colmenares, ganados y demás efectos correspondientes y responder con toda legalidad a las preguntas de dicho interrogatorio y con efecto lo hicieron en la forma siguiente

1.- Cómo se llama la población

1ª A la primera pregunta dijeron que esta población se llama lugar de Humada.

2.-Si es de realengo o de señorío, a quién pertenece, qué derechos percibe y cuánto produce.

2ª A la segunda que es realengo sin conocer más dueño que a Su Majestad a quien pagan en cada un año doscientos cincuenta y un reales y veintidós maravedíes de sisas y millones, de alcabalas trescientos once reales y diez maravedíes de cientos doscientos cuarenta y nueve reales, de utensilios veintiocho reales y treinta y dos maravedíes, de servicios reales ochenta y cuatro reales que con doce reales de los derechos de cartas de pago suman novecientos treinta y seis reales y treinta maravedíes.

3.-Qué territorio ocupa el término, cuánto de levante a poniente y del norte al sur, y cuánto de circunferencia, por horas, y leguas, qué linderos o confrontaciones; y qué figura tiene, poniéndola al margen.

3ª A la tercera que el término propio y privativo de este lugar ocupa desde el cierzo al ábrego medio cuarto de legua, del solano al regañón lo mismo y de circunferencia media legua, confronta por cierzo con término propio del lugar de Solanas, por solano comunidad de este lugar y el de San Martín de Humada, ábrego comunidad de éste y el de Ordejón y por el regañón comunidad con el de Fuenteodra y Villamartín, Su figura la del margen y el término comunero con inclusión del propio y privativo, ocupa desde el cierzo al ábrego media legua y del solano al regañón medio cuarto de legua y cincuenta pasos y de circunferencia una legua, su figura también la del margen.               

                                                                                       

4.-Qué especies de tierra se hallan en el término; si de regadío y de secano, distinguiendo si son de hortaliza, sembradura, viñas, pastos, bosques, matorrales, montes, y demás que pudiere haber, explicando si hay algunas que produzcan más de una cosecha al año, las que fructificaren sola una y las que necesitan de un año de intermedio de descanso.

4ªA la cuarta que las especies de tierra que hay en los términos de este lugar son todas de secano y producen una sola cosecha al año y se reducen a tierras de sembradura, prados segaderos, huertos para hortaliza, eras de trillar pan y un matorral de una fanega. Las de sembradura fructifican todas con un año de intermisión de descanso, los prados, huertos y eras todos los años, el matorral no produce por ser inútil

5.-De cuántas calidades de tierra hay en cada una de las especies que hayan declarado, si de buena, mediana e inferior.

5ª A la quinta que en las tierras de sembradura y prados segaderos hay primera, segunda y tercera calidad, los huertos y eras son de única.

6.-Si hay alguno plantío de árboles en las tierras que han declarado, como frutales, moreras, olivos, higueras, almendros, viñedos, etc.

6ª A la sexta que en este lugar y sus términos solo hay olmos y robles.

7.-En cuáles de las tierras están plantados los árboles que declararen.

7ª A la séptima que otros árboles están a los orillas de las tierras y eras del Concejo

8.-En qué conformidad están hechos los plantíos, si extendidos en toda la tierra o a las márgenes, en una, dos, tres hileras, o en la forma que estuvieren

8ª A la octava que se hallaban sin orden los enunciados árboles.

9.-De qué medidas de tierra se usa en aquel pueblo: de cuántos fanegas, celemines, carros de hierba, qué cantidad de cada especie de granos de los que se cogen en el término se siembra en cada una.

9ª A la novena que las medidas de tierra que se usan en este lugar es por fanegas y cada una de las de sembradura y primera calidad, compone dos mil seiscientas cuarenta varas cuadradas, la de segunda cuatro mil y la de tercera cinco mil y cuarto y cada fanega de secano de primera, segunda y tercera calidad componen respectivamente las mismas varas cuadradas que las tierras de sembradura y la fanega de estas especies y primera calidad y sembradura con dicho año de intermisión o descanso, trigo cebada y yeros lleva de simiente cuando de trigo, una fanega, cuando de cebada, otra, y cuando de yeros, media fanega, pero la de segunda calidad que con la misma intermisión se siembra trigo, centeno o cebada, lleva cuando de trigo o centeno, una fanega, y cuando de cebada trece celemines y la de tercera calidad que con igual intermisión de un año de descanso se siembra centeno o avena lleva de simiente cuando de centeno, una fanega, y cuando de avena, media fanega.

10.- Qué número de medidas de tierra habrá en el término, distinguiendo las de cada especie y calidad, por ejemplo, tantas fanegas, o del nombre, que tuviese la medida de tierra de sembradura de la mejor calidad, tantas de mediana bondad y tantas de inferior; y lo propio en las demás especies que hubieren declarado. 1

10ª A la décima que en los términos y jurisdicciones de este lugar hay diecinueve fanegas de tierra de sembradura de primera calidad, de segunda ciento y dos y media y de la de tercera doscientas setenta. De prados y primera calidad trece fanegas, de segunda, cincuenta y cinco y media, de la tercera categoría, cincuenta y siete, de huertos y única calidad, diez celemines y a eras también de única calidad dos fanegas y siete celemines.

11.-Qué especies de frutos se cogen en el término

11ª A la undécima que los frutos que se cogen por lo común en los términos de este lugar son: Trigo, cebada, centeno, avena, yeros y hierba.

Qué cantidad de frutos de cada género, unos años con otros, produce, con una ordinaria cultura, una medida de tierra de cada especie y calidad de las que hubiere en el término, sin comprender el producto de los árboles que hubiese.

12ª A la duodécima que la ordinaria cultura que dan a cada fanega de tierras de sembradura es romper, binar, terciar, excabar y sallar y con ella la fanega de primera calidad cuando se siembra de trigo produce cuatro fanegas y media, cuando de cebada seis y cuando de yeros cuatro fanegas, la de segunda calidad produce cuando se siembra de trigo tres fanegas y media, cuando de cebada cuatro y media y cuando de centeno tres y media y la de tercera produce cuando de centeno tres fanegas y cuarto y cuando de avena tres fanegas y media. La fanega de prados y primera calidad produce cada año un carro y cuarta parte de otro de hierba, la de segunda calidad un carro y la de tercera tres partes de cuatro de otro. La fanega de huerto y única calidad produce cada año cincuenta reales y las de eras nueve celemines de centeno.

13.-Qué producto se regula darán por medida de tierra los árboles que hubiere, según la forma en que estuviese hecho el plantío, cada uno en su especie.

13ª A la trece que por medida de tierra no pueden dan valor a los árboles que han declarado y consideran la utilidad anual de cada uno en cuatro maravedíes.

14.-Qué valor tienen ordinariamente un año con otro los frutos que producen las tierras del término, cada calidad de ellos.

14ª A la catorce que el valor ordinario que tienen los frutos que se cogen en sus términos es por lo común la fanega de trigo trece reales, la de cebada o yeros siete reales, la de centeno diez, la de avena cuatro y cada carro de hierba trece reales.

15.-Qué derechos se hallan impuestos sobre las tierras del término, como diezmo, primicia, tercio-diezmo u otros; y a quien pertenecen.

15ª A la quince que los derechos impuestos sobre dichas tierras de sembradura son décimos y se paga de diez uno cuyo importe se divide en nueve novenos, y de ellos tres recibe el Ilmo. Sr. Arzobispo de Burgos, otros tres los beneficiarios de este lugar, dos Su Majestad que Dios guarde y el otro restante a la fábrica de la iglesia y no ¿ves? diezmos de hierba por costumbre antigua, paga cada vecino por la razón de primicias dos celemines de trigo y cebada por mitad y el que mantiene dos yugadas paga duplicado y así respectivamente si tienen mas, las cuales recibe enteramente el beneficiado más antiguo que sirve el Curato.

16.-A qué cantidad de frutos suelen montar los referidos derechos de cada especie o a qué precio suelen arrendarse un año con otro.

16ª A la dieciseis que considerados los diezmos que se adeudan en este lugar para un quinquenio toca a cada uno veintisiete fanegas, once celemines y un cuartillo de trigo, sesenta y tres fanegas once celemines y un cuartillo de centeno, cuarenta y tres fanegas, celemín y medio de cebada y tres fanegas de avena y de diezmos menudos como son yeros, corderos, queso, lana y dinero trescientos sesenta y seis reales y cinco maravedíes y de primicias ha tocado a cada un un año seis fanegas y media de trigo y cebada por mitad.

17.-Si hay algunas minas, salina, molinos harineros u de papel, batanes u otros artefactos en el término, distinguiendo de qué metales y de qué uso, explicando sus dueños y lo que se regula produce cada uno de utilidad al año.

17ª A la decisiete que hay un molino harinero propio de Juan Marcos, vecino de el lugar de Sandoval de la Reiena el cual está arruinado y por lo mismo hace algunos años que no muele en cuya consideración no le consideran rentabilidad.

18.-Si hay algún esquilmo en el término, a quien pertenece, qué número de ganado viene al esquileo a él y que utilidad se regula da a su dueño cada año.

18ª A la dieciocho que no comprende

19.-Si hay colmenas en el término, cuántas y a quien pertenecen.

19ª A la diecinueve que hay noventa y dos colmenas y pertenecen: 

• A Juan Pérez, ocho

• A José Llanillo, once

• A Joaquín Miguel, cuatro 

• A José Llanillo, seis

• A Jacinta Santibáñez, ocho

• A Miguel de Miguel, dos

• A Pablo García, dos

• A Pedro Miguel, cuatro

• A Pablo Garcia, mayor, dieciseis

• A Rafaela Muñoz, dos

• A Tomás Basicedo, una • A Antonio Lomilla, una

• A Basilio Pardo, dos

• A Herigenio Herrero, tres

• A Fernando Miguel, catorce

• A Francisco Villazán, dos

• A Francisca Humada dos, digo una

• A Francisco Pérez, cinco

Y regulan la utilidad anual de cada una en dos reales y medio.

20.-De qué especies de ganado hay en el pueblo y término, excluyendo las mulas de coche y caballos de regalo; y si algún vecino tiene cabaña o yeguada que pasta fuera del término, donde y de qué número de cabezas, explicando el nombre del dueño.

20ª A la veinte que hay cuarenta y ocho bueyes para la labranza del campo y catorce vacas para el miso intento, digo efecto, cuarenta y nueve vacas de huelgo, cuarenta y ocho novillos, veintinueve novillas, trece terneros, doscientas setenta y una ovejas, sesenta y seis carneros, ciento treinta corderos y corderas, doscientas treinta y cinco cabras, veintiseis yeguas, veintidos pollinos y regulan la utilidad de cada vaca de huelgo en trece reales cada un año, el novillo, en doce reales, la novilla, en siete, el ternero o ternera, en cuatro, el carnero, en dos reales y medio, la oveja, en dos, el cordero o cordera, un real, la cabra, en dos reales y cada yegua, en veinte reales.

21.-De qué número de vecinos se compone la población y cuántos en la casas de campo o alquerías.

21ª A la veintiuna que hay veinticinco vecinos, seis viudas y dos habitantes

22.-Cuántas casas habrá en el pueblo, qué número de inhabitables, cuántas arruinadas; y si es de señorío, explicar si tienen cada una alguna carga que pague al dueño por el establecimiento del suelo, y cuánto.

22ª A la veintidós que hay treinta y una casa habitables y dos arruinadas y por el establecimiento del suelo no tienen carga.

23.-Qué propios tiene el común y a que asciende su producto al año, de que se deberá pedir justificación.

23ª A la veintitres que en este Concejo tiene por suyo propio tres fanegas de tierra de sembradura y segunda calidad, cinco fanegas de la tercera, cuatro de la misma de prados y primera calidad, ocho celemines de la segunda y diez celemines de la tercera. Dos fanegas de heras y dos casas una para las Juntas y otra para la fragua y su valor anual asciende a ciento cincuenta y ocho reales.

24.-Si el común disfruta algún arbitrio, sisa u otra cosa, de que se deberá pedir la concesión, quedándose con copia que acompañe estas diligencias; qué cantidad produce cada uno al año, a que fin se concedió, sobre qué especies para conocer si es temporal o perpetuo y si su producto cubre o excede de su aplicación.

25.-Que gastos debe satisfacer el común, como salario de Justicia y regidores, fiestas de Corpus u otras; empedrado, fuentes, sirvientes, etc., de que se deberá pedir individual razón

24ª y 25ª A la veinticuatro y veinticinco que no comprenden

26.-Que cargos de Justicia tiene el común, como censos, que responda u otros, su importe, por qué motivo y a quien, de que se deberá pedir puntual noticia.

26ª A la veintiséis que el dicho Concejo tiene contraído y sus propios un censo perpetuo en favor del Hospital del Rey de la Ciudad de Burgos por el que paga anualmente veinticinco fanegas de trigo y cebada por mitad y tienen noticias que su constitución fue por la compra que hizo de diferentes posesiones que al presente goza y eran propias de dicho hospital

27.-Si está cargado de servicio ordinario y extraordinario u otros, de que igualmente se debe pedir individual razón.

27ª A la veintisiete que pagan cada año a Su Majestad veintidos reales y catorce maravedís de servicio ordinario y extraordinario incluso un real de la carta de pago.

28.-Si hay algún empleo, alcabala u otras rentas enajenadas, a quién, si fue por servicio pecuniario u otro motivo, de cuánto fue y lo que produce cada uno al año, de que se deberán pedir los títulos y quedarse con copia.

28ª A la veintiocho que no comprende

29.-Cuántas tabernas, mesones, tiendas, panaderías, carnicerías, puentes, barcas sobre ríos, mercados, ferias, etc. hay en la población

29ª A la veintinueve que hay una taberna a cargo de D. Miguel de Miguel, vecino de este lugar y los derechos que se adeudan por sisas y milenios los administra el Concejo y a dicho tabernero le regulan de utilidad anual por medir el vino setenta y siete reales.

30.-Si hay hospitales, de qué calidad, qué renta tienen y de qué se mantienen.

31.-Si hay algún cambista, mercader de por mayor o quien beneficie su caudal por mano de corredor u otra persona, con lucro e interés; y qué utilidad se considera el puede resultar a cada uno al año.

30ª y 31ª A la treinta y treinta y una que no comprenden

32.-Si en el pueblo hay algún tendero de paños, ropas de oro, plata y seda, lienzos, especería u otras mercadurías, médicos, cirujanos, boticarios, escribanos, arrieros, etc. y qué ganancia se regula puede tener cada uno al año.

32ª A la treinta dos que hay un cirujano llamado José Agustín que está asalariado en este lugar y los de Amaya, Villamartín, Rebolledo, Fuenteodra y Ordejón y en todos ellos gana de salario sesenta y cuatro fanegas de trigo y cebada por mitad, un escribano real llamado Manuel Antonio Díez a quien regulan ganar anualmente setecientos cincuenta reales.

33.-Qué ocupaciones de artes mecánicos hay en el pueblo, con distinción, como albañiles, canteros, albéitares, herreros, sogueros, zapateros, sastres, pelaires, tejedores, sombrereros, manguiteros y guanteros, etc.; explicando en cada oficio de los que hubiere, el número que haya de maestros oficiales y aprendices, y qué utilidad le puede resultar, trabajando meramente de su oficio, al día cada uno.

33ª A la treinta y tres que hay un vendedor de lienzos llamado Joaquín Miguel también vecino a quien estiman que en doscientos setenta y nueve días que trabajados al año deducidos los de fiesta gana seiscientos noventa y siete reales y medio y repartidos entre los mismos días corresponde a cada uno dos reales y medio los cuales multiplicados por ciento ochenta días le queda util cuatrocientos cincuenta reales.

34.-Si hay entre los artistas alguno, que teniendo caudal, haga prevención de materiales correspondientes a su propio oficio o a otros, para vender a los demás, o hiciere algún otro comercio, o entrase en arrendamientos; explicar quienes, y la utilidad que consideren le puede quedar al año a cada uno de los que hubiese.

34ª A la treinta y cuatro que no comprende

35.-Qué número de jornaleros habrá en el pueblo y a cómo se paga el jornal diario a cada uno

35ª A la treinta y cinco que hay en este lugar los jornaleros del campo siguientes:

- Lorenzo Arroyo por un jornal en ciento veinte días le regulan de jornal por cada uno a dos reales y medio y suman trescientos reales y lo mismo estiman a los demás jornaleros.

- Diego Miguel

- Silvestre García

- Tomas de Bercedo

- Carlos Mermejo

Labradores

- Fernando Miguel por sus jornales de labrador le regulan cada día de los ciento veintidós un real y medio y lo mismo estiman a los demás labradores que se expresan

- José Llanillo

- Basilio Paul

- Pablo Pérez

- Miguel de Miguel

- Pablo García, menor en días

- Pedro Miguel

- Carlos Miguel

- Mateo García

- Marcos Llanillo

- Eugenio Herrero

- Juan García, menor en días

- Francisca Villazán, tiene un hijo mayor de dieciocho años llamado Juan Miguel que le ocupa en la granjería del campo, le regulan de soldada anual ciento cincuenta y cuatro reales

Mayores de sesenta años

- Francisco de Humada, mayor de sesenta, tiene un nieto mayor de dieciocho que le ocupa en las labores del campo, llamado Santos Miguel, le estiman de soldada anual ciento cincuenta y cuatro reales.

- Antonio Llanillo tiene un hijo, llamado Fernando, que le ocupa en la labranza, le regulan de soldada anual ciento cincuenta y cuatro reales. -

Pablo García, tiene un hijo mayor, llamado Andrés, que le ocupa en la labranza, le estiman de soldada, ciento cincuenta y cuatro reales.

- José Llanillo, tiene un hijo mayor, llamado José que le ocupa en la labranza, le regulan de soldada anual sesenta y seis reales 

- Alonso Miguel

Criados

- Pedro Gonzáles, criado para la labranza de Francisca Pérez, gana de soldada anual doscientos veinte reales

- Pablo Ortega, criado de la señora de Fernando Miguel, gana ciento sesenta y cinco reales.

- Pedro de la Peña, criado de dicho Fernando, gana setenta y siete reales.

- Pedro Arroyo, criado de la labranza de D. Juan Pérez, gana ciento sesenta y cinco reales.

- Diego Gutiérrez, criado de la labranza de D. Pedro Miguel, gana ciento veintiún reales.

Pastores

- Juan de Ortega, pastor del ganado lanar de este lugar, gana de soldada anual veinte fanegas de centeno y ochenta reales en dinero.

- Juan García, mayor en días, pastor de los ganados vacuno, cabrío y yeguas, gana cuarenta y ocho fanegas de centeno y ciento noventa y ocho reales en dinero

36.-Cuantos pobres de solemnidad habrá en la población.

36ª A la treinta y seis que hay dos pobres de solemnidad, llamados Ángela Cuesta y Josefa Robles

37.-Si hay algunos individuos que tengan embarcaciones, que naveguen en la mar o ríos, su porta, o para pescar; cuántas, a quien pertenecen y que utilidad se considera da cada una a su dueño al año.

37ª A la treinta y siete que no comprende

38.-Cuántos clérigos hay en el pueblo.

38ª A la treinta y ocho que hay dos presbíteros beneficiados llamados D. Juan Pérez y D. Manuel García

39.-Si hay algunos conventos, de qué religiones y sexo, y qué número de cada uno.

40.-Si el rey tiene en el término o pueblo alguna finca o renta, que no corresponda a las generales ni a las provinciales, que deben extinguirse; cuáles son, cómo se administran y cuánto producen 3

9ª y 40ª A la treinta y nueve y cuarenta que no comprenden

Todo lo cual dijeron y declararon es la verdad según lo que Dios Nuestro Señor les ha dado a entender bajo del juramento que se les ha recibido en que se afirman y ratifican y lo firmaron los que supieron con su mano de que doy fe.

Don Manuel Cantón Salazar y Ortíz

Fernando Miguel                   José Llanillo          

 

Ante mi: Ángel de Ugarte. Enmendado: Baca

Es copia de las respuestas originales que quedan en la Contaduría a nuestro cargo.

Burgos y agosto dieciocho de mil setecientos cincuenta y cuatro.

José Antonio de Huidobro Pedro Álvarez.

 

 

 

 El primer documento del que tengo referencia con relación a Humada se encuentra en el Cartulario del Infantado de Covarrubias.

Dicho Cartulario comprende los documentos de mayor interés histórico que desde el siglo X, ó sea desde el nacimiento y formación del condado de Castilla, hasta principios del s. XVI en que se consuma la unión completa de todos los estados españoles bajo el cetro de los reyes de Castilla, tienen relación con el infantado de Covarrubias.

El siguiente documento ha sido copiado literalmente del libro Fuentes para la Historia de Castilla por los PP. Benedictinos de Silos. Tomo II.- Cartulario del Infantado de Covarrubias del Rvdo. P Don Luciano Serrano (1.879-1.944), ilustre historiador burgalés, abad del Monasterio de Silos de la orden benedictina que lo publicó en el año 1.907.

Dicho documento ha sido digitalizado para ponerlo al servicio de todo el que esté interesado a través de internet por lo que es probable que contenga errores lexicográficos. Sin embargo lo he transcrito tal cual aparece en el libro con fin de respetar la autenticidad del mismo.

  

El presbítero Belasco cede al monasterio de S. Cosme y S. Damián de Congosto (1) la granja de Humada.

31 de Mayo de 950

In nomine sancte et dividue (sic) Trinitatis.—Domnis invictissimis in atrio triumpatoribus (sic) sanctorum Cosmas et Damianus (2), corum vaselica fundata est in loco que dicitur Congusto (3), iusta Orcelione (4),

Ego quidem umilimus serbus vester Velasco presbiter tivi domno Belasco, abbas de Sanctorum Cosme et Damiani, deneque pro die ultimi orrende malectis cum peccatorum meorum molle depressus, in spe, fiducia sanctorum respuamus non usquequaque disperatione deicimus que etia (sic) testem conscientie reatum nostri criminis set pavescimus. Ut ergo per vos sancti martiris reconsiliaredem nostrum, vestrorum homnium fiducia, supplicatione, votis homnibus inploro. Et ideo devotionis me extitit de paupertacula mea sancte eglesle vestre confere devere et quid scriptum est: vobete et reddite Domino Deo nostro: hac si tamen concedo et offero eglesie (sic) vestre atque sacro sancto altario iam supra dicta fundata, et dixit propter remedium anime me concedo mea paupertacula ab omni integritate post dicensum meum in ipsa sancta iglesia vestra deservientium per volumna altariorurn vestrorum vel elemonis pauperum, locum illo situ in territorio in villa que dicitur Fumata (5) in accensis suis, cum ficiis cunctis aque terris, vineis, pomiferis, pascuis, pratis, padulibus, aquis aquarurn vel ductibus cum omni prestacio veloccus ipsius in omnibus integritate, secuti iuri in eo non? mansi vel manere potuit ut (sic) poterit omnia cum voce et presecutio mea, in sustemtatione monacorum eglesie vestre offero perapetualiter abituro, amen.

Si quis sane, quod fieri nimini credas, hec ad disrupendum venerit auc aliquis omo vel subrogata presona, proinde iuramento confirmo pro Deo et divino nominis Trinitatem et regnum catholicorum dominorum nostrorum, quia contra hanc mea spontanea mea voluntate numquam ero venturus neque per me neque per subposita quequam mea vice presona. Quo si quisquis pontificum aut erendum (sic) vel propinco meorum cuius pia (cuiuspiam?) asxerciones aut generis omo, hac mea voluerit conveliere in alico devocione aut uius mei decreti vel testamenti infrigeri, honore sit in hactu? meas in conspectum Domini Nostri Jhesu Christi et sanctorum omnium sit condemnatus et sit receptus ad fide cacatholica et ad caro minione Christi et cum Juda ltraditore abeat porcione, hec ibi sit ubi vermis bulnerum et mugitum danti impi et insuper pro temporale iudicio parie principis aut commitis vel culex docuerit convellere in alico liveras liveras (sic) ;   et ista kartula donationis eglesie abeat firmitate.

Facta kartula donationis eglesie pridie notum Domini cum Kalendas Junias, Era DCCCCLXXX VIII,ª, regnante rex Ranimirus (6) in Legione et comité Fredenandum Gundisalbizi in Castella.

Ego Velasco presbiter, quí in anc rovoratione afserit volui et rellegendo audivit, manus mea rovoravit.—Mafhomate hic rovoravi.—Adderitus frater hic rovoravit.—Momnio presbiter hic rovoravit.

(En la espalda).— Velasco Presbiter rovoravi.

  

(1) El conde de Castilla Garci Fernández donó este monasterio a la Iglesia de Covarrubias en 978, como consta por su célebre testamento;  tal es la razón de hallarse este documento en el archive de dicha iglesia. Según Argáiz (Soledad Laureada, t. VI, 314), el monasterio de Arlanza poseía en su tiempo una escritura de 937 en la cual un tal Rodiselo y sus herederos hacían cierta donación «vobis fratres de Sancto Cosme et Damiani»; no habiendo visto nosotros dicha escritura y no constando en el extracto dado por dicho autor que se refiera a la iglesia de Covarrubias, nos ha parecido prudente no contarle como primer documento de este Cartulario.

(2) La devoción a estos santos mártires médicos se extendió desde Roma por las naciones occidentales en el siglo V y fue grande en España durante la época de los visigodos según lo convencen las muchas iglesias y monasterios que se dedicaron a dichos mártires. Además, en la liturgia mozárabe existía la costumbre de bendecir el día de su fiesta, que se celebraba el 22 de Octubre, un ungüentum con que se ungía a los enfermos, distinto de los Santos Oleos de la Extrema Unción. (Cf. Líber Ordinum de D. Ferotin, publicado en Monumenta Ecclesiae Liturgicavol. V, col. 69-71).

(3) Congosto lugar comprendido en el ayuntamiento de Los Ordejones (Villadiego-Burgos). Su iglesia parroquial de San Pedro perteneció a la abadía de Covarrubias hasta 1767, como consta por las visitas canónicas efectuadas por el abad o sus delegados. - En lo civil dependió durante la Edad Media del Hospital del Rey de Burgos.

(4) Ordejónllevaba este nombre una cadena de montañas próxima a la histórica Peña de Amaya. Comprendía varios pueblos de importancia y bien fortificados, que fueron dados en arras a la reina Doña Leonor, mujer de Alfonso VIII, al igual de Castrojeriz, Amaya, Urbel, Palenzuela, etc. (Cf. Mondejar, Memorias Alfonso VIII, apénd. XL; Silos, ms. 7, fol. 122).

(5) Humadalugar del ayuntamiento de Los Ordejones, a orillas del río Odra. El monasterio de Oña poseyó en él heredades de consideración que cedió en arriendo durante el siglo XIII al de Hornillos, llamado también Rocamadoren el camino de Santiago entre Burgos y Castrojeriz, (Berganza, Antigüedades de España IIpágs. 137, 167). En las cuentas de dicho monasterio, efectuadas en 1.388 por los abades de Silos y Cardeña, se ve que Humada estaba entonces comprendido en el territorio de Treviño. (Archivo de ValladolidSilos, vol. I , fol. 325).

Archivo Colegial de Covorrubías, legI, nº 1. Original en pergamino 0,20 X 0,20; letra cursiva visigoda. En la espalda lleva escrito de letra del siglo XI : «De Congosto

8 Otras escrituras suelen poner en el año de la fecha a Ordoño III ; Berganza, (Obra cit II , Escrit. XL1X) publicó una con el de Ramiro II; discrepancia que no se explica satisfactoriamente con lo apuntado por Risco, (Reyes de León198-199), y otros autores, ni de pronto vemos como pueda resolverse. Doz y (Becherches... I  170 - 173) da por averiguado que Ramiro II abdicó en 5 de Enero de 951, si bien no murió hasta algún tiempo después.

 

 

EL CONDADO DE CASTILLA A LA MUERTE DE FERNÁN GONZÁLEZ

 

 

 El libro Geografía del condado de Castilla en la época de Fernán González persigue la instauración de uno de los primeros jalones de la Geografía Histórica de nuestro país. 
La base del trabajo, exclusivamente documental, permite el trazado de fronteras y demarcaciones condales, ya casi olvidadas en la lejanía de los siglos, juntamente con el resurgir de lugares desaparecidos y la identificación de otros reducidos o despoblados o alcanzados por hondas transformaciones en su toponimia cuya realidad histórica ya desaparecida en todos ellos corría el riesgo de caer en el olvido.

Castilla, tierra de castillos, los prodigó en la época heroica por sus tierras de epopeya. Pétreos jirones de su historia se albergan en la soledad de sus campos dilatados en ondulaciones de trigales, o en los montes y quebradas vestidas de robledal, y, si en la hondura de sus valles los restos de viejas abadías se sepultan en el silencio, envueltos en sudarios de hiedra, en las alturas, indecisas siluetas de castillos se yerguen aún arrogantes en la luz cegadora de las cumbres, con el gesto retador de siglos lejanos. 


Las expediciones de Alfonso I de Oviedo (739 - 756) dejan una estela de ciudades, rápidamente conquistadas y abandonadas por toda la cuenca del Duero, al norte de las sierras centrales. Los pobladores cristianos de las villas asaltadas, acompañan al rey asturiano en la vuelta hacia las fragosidades cantábricas, como valiosos elementos para la defensa y población del naciente reino de Asturias. 


La Crónica de Alfonso III, escrita a fines del siglo IX, agrega en sus relatos sobre Alfonso I noticias de repoblación y de organización en territorios integrados en la monarquía de Oviedo, libres de la dominación musulmana, aunque frecuentemente expuestas a sus ataques y correrías. 
Entre ellos se menciona el de Vardulia, que en tiempo del cronista se refería Castilla. 


Los esfuerzos y tareas para despertar la vida en el yermo de estos campos abandonados los entrevemos en los primeros años del siglo IX por los vallejos de Mena y por las rinconadas de Valpuesta, donde la fe abrió rutas, roturó terrenos y levantó altares, en un impulso espiritual que parecía iluminar una visión del porvenir, acariciada por aquellos piadosos obreros, llamados a poner los cimientos a los solares de un gran pueblo. Hacia mediados del siglo IX un grupo de estos venerables varones dirigidos por el abad Pablo, descendían por abruptas quebradas, cortadas por saltos y cascadas del río Purón, y seguían por la hondura de circos rocosos con fondos taladrados por fuentes de aguas copiosas, traspasadas por reflejos de soles altos, en medio de un silencio inflamado por la luz que reberberaban los elevados peñascales vestidos de boj y de helechos. Y seguían la pista de la rumorosa corriente abismándose en el vértigo de tajados escobios, hasta dar salida, en la soledad de aquella «Tebaida» de piedra, a la última angostura, de cara ya a las radiantes claridades del valle de Tobalina, y allí fundaron en el año 852 la iglesia de San Martín de Herrán, dotada con labranzas, fuentes, ganados y ornamentos religiosos. 


Esta comarca era conocida con el nombre de Pontecerzi y en 978 con el de Fozecerci. Puentes y Hoces. Puentes sencillos de arcada de medio punto suspendidos sobre el salvaje desplome del torrente. 
Hoy la iglesia no existe, pero su recuerdo perdura en las llamadas huertas de San Martín, tendidas en uno de los declives del desfiladero. 
Afortunadamente la memoria de la consagración la conserva el cartulario de San Millán, y con ella el inestimable testimonio de la aparición en la historia del nombre de Castilla con categoría condal. «Rodericus Comité in Castilla»


El condado se extendía por tierras al norte del Ebro, integradas hoy en el partido de Villarcayo, y tan reducido era que fácilmente podían contarse las columnas de humo que se elevaban de sus pobres e inseguros hogares, desvaneciéndose en la luz que alumbraba el nacimiento del glorioso pueblo, cuyo límite más meridional había de llegar, por los años de 382, a los peñascales de Pancorbo. 


Esta actividad alcanzaba, por el oeste, las frías parameras, que detienen en las comarcas altas del partido de Villadiego el avance hacia el sur de masas montañosas, inmovilizadas en apariencia de baluartes sobre tierras de cántabro abolengo, recorridas en la lejanía de los siglos por indómitas resonancias vencidas por la Roma imperial. 


Amaya, nidal de rocas desnudas, encumbrado de cara a estos páramos perdidos en horizontes de brumas luminosas, suena entre las ciudades asaltadas en el siglo VIII por los montañeses asturianos de Alfonso I, pero el eco de su existencia se desvaneció, para reaparecer el año 860, fortificada en nombre de Ordoño I, por el Conde Rodrigo de Castilla, momento consagrado en decires y refranes geográficos por la poesía popular.


«Harto era Castilla pequeño rincón
cuando Amaya era cabeza e Hítero el mojón.»


Pero estos trabajos se veían acechados en todo momento por sobresaltos y acometidas de la morisma, que entregaba a la desolación el yermo donde la vida quería apuntar. 


Álava y Castilla, estrechamente enlazadas en estos siglos e inseparables en la visión geográfica musulmana, «Álava y los castillos = Al-Quile o los castillos de Álava, constituían el blanco preferido de los guerreros de Córdoba, en expediciones de resonancias dramáticas: Campaña de Álava de 824» y de Sotoscueva en 838, en las mismas raíces de las montañas cantabrico-burgalesas. 
La de 865, realizada por Ab-al-Rahman, hijo del emir Mohammed contra Álava y Al-Quilé (Castilla), merece detenida atención. Aunque la localización de los lugares cristianos donde los musulmanes se atribuyen señalados triunfos es, a todas luces, vaga e incierta, no podemos sustraernos a la sugestión emanada de los nombres de ciudades o fortalezas que, como Toca y Burgia, fueron destruidas por los invasores en esta expedición. 


Historiadores modernos identifican Toca con Oca y Burgia con Burgos. En realidad, venciendo ciertos recelos, nacidos de la inseguridad de la identificación, nada se opone a la reducción de Oca, pues sabemos documentalmente que el Conde Diego Rodríguez, llamado Porcelos, dominaba cuatro años después, es decir, en 869, sobre vastas extensiones del territorio de Oca, cuyo aprovechamiento de leñas y pastos otorgó al monasterio de San Felices de Oca. 


Por lo que a Burgia = Burgos (?) se refiere, la expedición del ejército de Mohammed en 883 pudo proporcionarnos la referencia definitiva, ya que en su marcha sobre la vía romana de Pancorbo a Castrogeriz, en dirección a León, forzosamente tuvo que pasar por las proximidades del asiento actual de la ciudad, pero el Cronicón Albeldense guarda silencio, quizá porque la destrucción del año 865 fué completa y no impuso una detención al ejército invasor, o bien porque la modesta representación militar de la fortaleza eximiera al cronista del obligado comentario. 


Cualquiera que sea el valor de estas hipótesis, y aun dando por firme la existencia de un núcleo burgalés en 865, seguida lógicamente de una ruina inevitable en 883, creemos que los prestigios iniciales de la fundación de Burgos corresponden al año 884, fecha señalada por los Anales Compostelanos y el Cronicón Burgense Meses antes—883—el fundador de Burgos, Diego Rodríguez, hijo del Conde Rodrigo, hacía frente a las tropas del Emir de Córdoba, en el fantasmagórico roquedal de Pancorbo, cuya fortaleza, enrocada entre agujas y picados, era nido de altanería y atalaya de horizontes hostiles. 


Esta fortaleza de Pancorbo, en el extremo oriental del condado, se correspondía con la de Castrogeriz, erguida en el extremo occidental, y clavada en la eminencia de un enorme cerro calizo de inflamable terrosidad, surcado de torrenteras. Puesto en defensa por Munio Núñez en 883, presenció, sin ser atacada, el desfile de la morisma castigada en Pancorbo. 


La muerte de Diego Rodríguezconocido con el sobrenombre de Porcelos, probablemente derivado del monasterio de San Milíán de Porcilis, en las cercanías de Encio, territorio de Pancorbo, parece coincidir con una floración de condados en tierra ele los castillos, extendidos por campos de Castrogeriz, Amaya, Lanteron, Cerezo, Burgos, Lara. Algunos de sus señores aprovechan favorables coyunturas en las postrimerías del emirato cordobés, y en 912 llevan, en incontenible empuje, las fronteras castellanas al Duero. 


Munio Núñez, Conde de Castrogeriz, restaura la vieja Rauda = RoaGonzalo Téllez, Conde de Lanteron, en 911, la de Osma, y Gonzalo Fernández fortifica Aza, Clunia y San Esteban de Gormaz


Los nuevos baluartes castellanos, encumbrados en la desnudez de duros montes o en la eminencia de elevados terrenos socavados por las aguas, jalonaron sus riberas, vigilando accesos y vados, en constante atalaya de aquellos llanos ondulados, e inmovilizados, en una atmósfera de apagadas tonalidades, desde la margen izquierda del río hasta las sierras Carpetanas. 


De la soledad de estas tierras desiertas surgía el peligro de inesperadas cabalgadas, de furiosas acometidas, que abatían las fortalezas del Duero y penetraban rápidamente, con la complicidad de espesuras de robledos y pinares, en el corazón de la naciente Castilla. 
Estos baluartes crearon, por la adusta majestad de los campos sorianos, la gesta castellana del alto Duero: prolongada y sangrienta pugna por la posesión de sus riberas, en las que el alma primitiva de Castilla alcanzó épicas elevaciones sobre los contornos ásperos de aquel foso; máxima obsesión fronteriza de los castellanos en el siglo X. 
Esta obsesión fronteriza parece encarnada, por los años centrales de esa centuria, en el Conde Fernán González (931-970). 


La poderosa voluntad del Conde obró el prodigio de dar unidad, cohesión y prestancia, al engarce de coronas condales, en las que figuraba Álava desde 933, de vivificar el espíritu de solidaridad que alentaba en el corazón y asomaba a los labios de los hombres de Lara, Lantaron, Vieja Castilla, Burgos, Cerezo, Amaya, Muño y Clunia, de alumbrar ideales de fe y de esperanzas en la hondura de un sentimiento que tomaba corporeidad en iglesias, abadías y cenobios, de elevar a la categoría de derecho costumbres de raigambre secular, consagrando una legislación en juvenil rebeldía con el sentido jurídico de la antigua corte visigoda, y que iba a tener como medio de expresión un idioma de fuerte personalidad, noble y viril, que nacía entonces, como los demás elementos de la estructura social, en un ambiente de innovadoras audacias, atormentado por ecos de alarma y gritos de guerra. 


La inspiración popular idealizó la gigantesca silueta del héroe de legendarios contornos que colmaba los anhelos de aquellos castellanos que habían visto salir de sus manos una Castilla tan fuerte, tan unida, tan batalladora. 


Hoy, tan vigorosa personalidad se encuentra, al decir de un ilustre historiador, en crisis, y su enfoque exige una revisión de sus antecedentes familiares y de los móviles y metas de sus ambiciosas aspiraciones, conducidas y logradas «con más fortuna y sagacidad que con espíritu heroico». 


Sigue clavado su linaje entre los otorgantes de los fueros de Brañosera (824), pero se rechaza la paternidad de Gonzalo Fernández, para trasladarla a Gonzalo Núñez, de conformidad con la genealogía legendaria. Sin negar eficacia a su habilidad política, creemos que su aspiración personal de engrandecimiento, se veía respaldada e impulsada por la adhesión unánime de un pueblo, cuyas comarcas, imperfectamente romanizadas y tardíamente englobadas en el Estado visigodo, estimaban en poco los frágiles lazos que las unían con León, distanciado de ellas por conceptos vitales, cuajados en normas jurídicas, en concepciones lingüísticas y literarias y en instituciones sociales. 


Fernán González alcanzó, después de la muerte de Ramiro II y Ordoño III, algo más que una autonomía en el gobierno de su Estado condal, en cuyo ejercicio no se acusaba la falta de atributos esenciales de soberanía, y no obstante el formulismo de las calendaciones reales, a las que concedemos todo el valor arrastrado por la tradición, el hecho de rebasar el límite leonés marcado por el Pisuerga, incorporando a Castilla la faja palentina, que iba desde el río a los condados de Saldaña y Carrión, es un expresivo testimonio del poder alcanzado por el Conde en la frontera occidental de su condado. En cambio, «su sagacidad política» debió pesar muy poco en la ampliación de la frontera oriental o navarra; es más, antes de morir fue obligado a desamparar plazas en la Rioja que había poseído durante su condado, y, a su fallecimiento, la línea castellano-navarra coincidía con los límites actuales de la provincia de Burgos y con la corriente inferior del Oja hasta su unión con el Ebro. Y esta sagacidad hasta podía sonar irónicamente en algún historiador navarro (Sandoval-Cinco Reyes. 44) cuando afirmaba que en 992 la tierra de Oca hasta el río Arlanzón y valle de Assur, estaba en poder de la Corona de Navarra. Afirmación inexacta, ya que el Obispo historiador confundía el lugar de Villasur sobre el Arlanzón, en los límites meridionales del territorio de Oca, con el valle de Assur, situado en la entrada septentrional de este territorio, localizado en 1035 junto al camino que desde Redecilla iba a Quintaniila, y aunque no sabemos a cuál de las dos Redecillas, del Campo y del Camino, y de las dos Quintanillas, de las Dueñas y del Monte, se refiere, siempre pensaremos que en los contornos de estos cuatro pueblecitos, muy cercanos entre sí y colocados entre Grañón y Cerezo de Río Tirón, habrá que situar el valle de Assur, abandonando la corriente del Arlanzón, señalada por Sandoval, por la del Tirón, fijada por el documento de 1035. 


Frente al ostentoso teatro donde se iba desarrollando la gesta del Duero, creemos de mayor eficacia la condensación de espíritu y energías heroicas, exigido por el temperamento de las gentes castellanas (bellatrix Castella) y por las poderosas embestidas del califato cordobés, primero bajo Ab-el-Rahman III, vencido en Simancas (939) por Ramiro II y nuestro Conde, con una plenitud triunfal que desbordaba hacia lejanas tierras las dimensiones de los grandes batalladores de la España medieval, pero que no cortó ni detuvo los choques y asaltos, casi permanentes, que llovían sobre Castilla por aquella frontera de hierro, desconocidos unos y rechazados otros por el fantástico ropaje con que han llegado envueltos hasta nosotros, sin pensar que bien pudieron tener realidad en los campos burgaleses del norte del río, ya que en vida del Conde por dos veces fue asaltada y destruida la ciudad de Burgos, capital del naciente condado. En los últimos años del Conde (época de Al-Hakam) la angustia de un desesperado batallar, no sólo contra los moros, sino contra elementos de sus propios condados, personificados en la figura legendaria del noble Vela de Álava, pone un acento dramático en la existencia atormentada del condado: unión del magnate alavés castellano con los musulmanes, pérdida de las plazas del Duero, asolación e incendio de las comarcas condales. En esta tempestad, el Varón Fuerte, como le llama el Arzobispo don Rodrigo, murió en 970, dejando vinculado en su hijo García un condado soberano de inagotables energías y de fieros prestigios. Esta obra del Conde, forjada con el más bello material humano, entró, con plenitud de gloria, en las jerarquías supremas de la Historia, ungido con un aliento creador que pocos conquistadores alcanzaron, porque si muchos tuvieron aptitudes para destruir, sólo algunos, muy pocos, lograron dar e imprimir, como el buen Conde, un soplo de eternidad a sus creaciones.

A continuación el libro recoge la organización geográfico-administrativa del Condado de Castilla a la muerte del Conde Fernán González. Aquí sólo expongo los contenidos que, por proximidad, nos resultan más conocidos y, por tanto, de mayor interés.

 

ORDEJÓN


Al oriente de Amaya, en ásperos terrenos prolongados hacia los páramos de La Lora, se suceden lugares incluidos en el territorio de Ordejón, remontándose al año 950 la mención de Congosto y Humada, donados en tiempos de Fernán González a la iglesia de Covarrubias (Cartulario de Covarrubias, I). En 978, la dotación del Infantado de Covarrubias registra en esta tierra les lugares de Corbiellos (en Valdelucio, próximo a Ordejón), San Quirce (entre Congosto y Villamartín) y San Andrés [de Montearados] (lugarcillo cercano a la raya moderna de los partidos de Sedaño y Villadiego). 

 Entre San Andrés y Humada, se asientan las tierras que a principios del siglo XIII constituían el alfoz de Panizares, «... uilíam meam que dicitur S. Mames de Fauar in alfoz de Panizares sitam» (Bec. Cat. Burgos, f. 96).

 Según la Primera Crónica General, Ordejón fue donada al Cid hacia el año 1087 por el rey Alfonso VI.

 En la segunda mitad del siglo XII, Ordejón va frecuentemente unido al alfoz de Amaya.

 Año 1182. «Comes fernandos tenente Amaia et Ordeion» (Becerro de Aguilar, 54). 

 Año 1186. “Comite don Fernando en Amaia et Orseio» (Cartulario de Covarrubias).

 El conde don Fernando fue hijo de don Nuño Pérez de Lara.

 

AMAYA


Las comarcas occidentales del moderno partido judicial de Villadiego, inclinadas normalmente hacia el Pisuerga, integraban el alfoz y condado de Amaya, ciudad reconquistada por Alfonso I (739-756), cuya fortaleza, erguida en la peña de su nombre, fue reedificada el año 860 por el conde Rodrigo de Castilla, a quien hemos visto citado en escrituras de los años 853 y 862. 

 «Era DCCCXCVIIÍ. Populavit Rodericus Amajam per mandato Regis Ordoniis» (Chronicon Burgense). 

 La corriente del río Pisuerga, límite formal del reino castellano antes de 1157, «... hereditates et honores quos habeo per totam Castellam usque in pisorgam...» (A. Cat. Burgos. Becerro, fol. 134). señalaba su confín por el poniente. El norte partía límites con el alfoz de Ibia y más tarde con el alfoz de Gama que Alfonso VII dio en 1146 a don Nuño Pérez de Lara. El alfoz de Villadiego y comarca de Ordejón marcaban contactos por el este. Por el sur el perfil se perdía en tierras cuyos lugares se apellidaban de Treviño, comarca ésta de fisonomía exclusivamente geográfica, dilatada por los partidos de Castrogeriz y Villadiego. A ella aluden los Votos de Fernán González de ¿939? : «Villa Didaco cum tota Trivinio...»; documentalmente no aparece Treviño hasta el año 1068.

 Una donación de la segunda mitad del siglo IX coloca «in Castella in territorio Amaia» el lugarejo de Puentes al noroeste de la Peña. 

 En la dotación del monasterio de Oña por Sancho de Castilla en 1011, se menciona «in alfoc de Amaia, Gornaçe[Gernaz, despoblado en término de Villela], Rebolledo [Rebolledillo], Ecclesia Sancte Marie de domno Dauid [ermita de Rebolledillo], Uilliela [Villela], Domum Sancti Petro de Ualdecal [granja, a corta distancia al norte de Pozancos] » (Del Álamo, Colec. Dipl. S. Salvador de Oña, núm. 8).

 Santa María de Rezmondo lo deslinda una escritura de 1071, situándole «in finibus Amaya» (Becerro de Cardeña, 242), cerca del Pisuerga, entre el río Fresno y las villas de Castrillo y Zarzosa de Río Pusuerga. 

 El monasterio, objeto de generosidades por parte de Fernán Gnzález, dio origen en 1073 a un pleito sobre un molino del río Pisuerga, sustanciándose ante Diego Rodríguez«qui tenebat Amaya», y en presencia del abad de Sotovellanos (Id. id., 244). 

 Año 1164. Donación a Santa María de Aguilar, «...ecclesia S. Juliene que uocitant de ual de boniel et est iuxta pennam de Amaia et ex alia parte ad iacet uilla que dicitur Salarzal [Salazar de Amaya] simul cum consensu didaci qui dicitur uellus tenente ipso castello quod uocitant amaia... (A. Hist. Nac. Becerro de Aguilar, 24).

 En 1166 la fundación del monasterio de Villamayor de Treviño, lindante con Amaya por el sur, está confirmada por el «Conde don Nuño en Avia y en Ferrera»

 Del año 1188 es la donación de Alfonso VIII a la Orden de Calatrava de los «... varrios sitos iuxta Quintanellam de Riuuo de Fresnos, in alfoz de Amaya...» (Art. Hist. Nac, Caxon 15, núm. 11). 

 Los Barrios de San Felices están próximos a Sotovellanos y en ellos se encontraba el monasterio de monjes de la Orden de Calatrava, trasladados siglos después a Burgos. 

 El mismo monarca donaba en 1189 a Diego López el lugar de Villanueva de Odra en la «oz de Amaya en la ribera del Modra» (Indices Docs. Simancas. Ms. Acad. Hist. E. 118).

 

VILLADIEGO - TREVIÑO 


No conocemos con exactitud la extensión del alfoz de Villadiego. El documento tantas veces citado del infantado de Covarrubias, suscrito en 978, dice: «De Villa de Didago: Villeiusto et Tabulata et S. Vincenti de Formizeto et Colmenares et S. Michaelis et Sª Columla.» Identificados con Villusto, Tablada, Hormicedo, Colmenares, San Miguel (ayuntamiento de Los Valcárceres) y Santa Coloma de Villusto. Todos ellos al norte de Villadiego. 

 Por escritura de 1068 se incluyen en el territorio de Villadiego la iglesia de San Cristóbal [entre Olmos de la Picaza y Villadiego] y «Villa Nonno» = Villa Noño, al sur de Villadiego (Serrano, Obispado de Burgos, III, nú- mero 7). 

 El alfoz cubría parte de la dilatada comarca de Treviño, dilatada por tierras de los partidos de Villadiego y Castrogeriz. 

 Dan antigüedad a la comarca de Treviño los Vetos de Fernán González (siglo X ?), pero documentalmente no la conocemos hasta el año 1068, en la restauración de la iglesia de Oca por Sancho II: «dono monasterium Sancti Fausto de Trevenneo». 

 Esta iglesia vuelve a mencionarse en 1124 en merced de la reina Doña Urraca a Nájera«... in terra de Trevinio quod vocitatur Sancti Fausti, quod jacet de juso Sancti Quirici de Furmicedo ínter Villam Albelam et Tablada» (Llorente, Nts. Hist. Provincias Vascongadas, IV, 31). 

 Villalvilla, próxima a Tablada y Hormicedo, citadas en 978, se encuentran al norte de Villadiego y en su territorio. 

 El mismo Villanoño de 1068 reaparece en 1157: «... uillam que uocatur uilla nonno in triuinio...» (Arch. Mun. Burgos. G. 8-5). 

 Una escritura de doña Appalla a la iglesia de Burgos por los años 1121-1124 señala propiedades «in treuinio scilicet in suburbio de uilla didaco in uilla que dicitur ulmos... et in uilla us... et in samanceles... et in Talamiello...» (Becerro Catedral de Burgos, II, 192). Olmos de la Picaza, Villaute, Manciles y Talamillo, en la comarca de Villadiego. 

 Un documento de 1213 menciona la venta de propiedades en lugares próximos a Villadiego y sometidos a su jurisdicción, ya que en su confirmación intervienen lss alcaldes de villa: «...Villa Ferrando [Villahernando] et en buada [Bohada] et in alcedo [lcedo] et i n Melgosa [Melgosa de Villadiego] et in Villaute [Villaute]..., testigos de villa diego don Dominico el alcalde..., Joan roiz el alcalde... » (Arch. Hist. Nac. Becerro de Santa María de Aguilar, fol. 63. Publicado por Menéndez Pidal en La España del Cid). 

 El límite oriental alcanzaba con seguridad el término de Las Hormazas en 1066: «... in Ormaza maior in alfoze de Villa Didaco...» (Becerro Cardeña, 258). 

 Por el nordeste, en el año 1075 existía el alfoz de Moradillo del Castillo: «Villam que vocatur La Rada [La Rad] in accidente de Muradello» (Obispado de Burgos, III, núm. 13). 

 Por el sur del alfoz los lugares se encasillan de manera general en la tierra de Treviño. 

 Año 1074. «Donamus autem in Trivinio monasterium Sancti Petri de Campo...» (Obispado, III, 36). San Pedro del Campo, despoblado entre Olmillos de Sasamón y Villasandino. 

 Año 1085. Donación de Alfonso VI. «Castellanos et Villa Isidro in Trevinno" (Id., núm. 16). 
Otra redacción del mismo año ofrece más precisión: «Castellanos in alhoze de Castro et Villa Hesidro en Trevinno,..»(Id., núm. 27). Castellanos, al norte de Hontanas, en el alfoz de Castrogeriz. Villasidro, cerca de Sasamón, al sur de Villadiego. 

 Por el año 1184 la Orden del Hospital poseía en el territorio de Treviño: «... in Trevinno scilicet: Villesilus [Villasilos], Melgareio [despoblado de Melgarejo al norte de Villasilos], Villesendino [Villasandino], Elbusto, Ecclesia Alba [Grijalva], Sassamón, Villaizzan, Villavedón (en tierra de Amaya)» (Serrano, Cartulario de San Salvador del Moral, 82).

 

CASTROGERIZ 


La expedición musulmana del año 882, obligó a «Munio filius Nunni» a retirarse del castillo por no estar debidamente fortificado (Albeldense, núm. 69).

 Al año siguiente, 883, las tropas de Almondar avistaron al castillo de Sigerici en estado de defensa: «mumitum invenit, sed nihil in eo egit» (Id., núm, 74). 

 Año 972. Unión de San Miguel de Valbuena por el Abad de Cardeña: «monasterium qui est situm Subtus Castro xeriz territorio per nomine S. Michaelis locum super pisoriga rivulum iuxta Bona matre, circa villa Vallebona...» (Berganza, 11-410). 

 Año 978. Infantado de Covarrubias: «De Castro: Villa Veta et illo monasterio Sancti Jurde …». Santurde, término municipal de Villasandino, en dirección a Olmillos.

 El alfoz ocupaba la zona central del actual partido de Castrogeriz, tendido a ambos lados del camino de Santiago, deslindado por el sur por el campo de Muñó y el alfoz de Bembibre.
Por el occidente se adentraba por la actual provincia de Palencia, dilatándose por el monte de S. Cebrián de Buenamadre, cuyos derechos a la corta de madera con los de Vizmalo fue resuelto en 1183 por Alfonso VIII. En este monte, por otra parte, existían los mojones entre Castrogeriz y el monasterio de San Salvador del Moral, en el año 1270. 

 Más arriba de Buenamadre, las tierras del alfoz ocupaban ambas orillas del Pisuerga, alcanzando por la derecha a Melgar de Yuso y Lantadilla "... in Pisorga amne territorio Castro Scerici in Planctata et in Plantadella...» (Año 1072. Indice Docs. de Sahagún, 16). 

 Ceñidos a la corriente del Pisuerga, se mencionan en 1043 el Vado de Melgar y Fenioliosa [Jusué, Cartulario de Santillana, 62], despoblado de Hinojosa en el término de Hitero del Castillo, el cual no debe confundirse con el lugar de Hinojosa cercano a Castrogeriz y mencionado como propio de su alfoz en 1076 (A. C. Burgos). 

 Próximo a Hitero debía encontrarse «Muzerere in alfote de Castro» en 1076, despoblado no identificado, lindante con el camino de Santiago e Hitero del Castillo (A. Cat. Burgos. Becerro, 34). 

 Este extremo occidental del alfoz gravitando sobre el Pisuerga, desde Melgar de Fernamental a Melgar de Yuso, parece estar de acuerdo con el sentido geográfico reflejado en los fueros de Castrogeriz "... debent venire in nostro apellido tota illa alfoz, et una vice noluerunt venire de Melgar a Melgar... et fuimus ad illos et fregemus illas villas...» (Muñoz Romero, Colec. Fueros, 33). 

 Los términos concedidos por Alfonso VI a Castrogeriz no demarcan con exactitud la amplitud del alfoz, ya que por el norte les lleva a Villaveta, Villasilos y Villajos (este último despoblado de la banda oriental de Villasilos), registrándose al norte de estos últimos a Castrillo de Murcia y Olmillos, aldeas de Castrogeriz en 1062 y en tiempos de Alfonso VI

 Año 1062. «Castriello de Muza, in alfote de Castro» (Arlanza, 59). 

 Años 1072-1109. Fueros de Vallunquera. «...villa Olmillos et Hiçara in alhoce de Castro ubi ambas villas sunt» (Acad. Hist. Colec. Fueros. 116). 

 El extremo oriental de los términos lo coloca en Valdemoro contenido con Hontanas y Quintanilla, en donación de Fernando III en 1221 a la iglesia de Burgos «... duas meas villas in alfoz de Castrosoriz sitas... una dicitur Valdemoro et altera dicitur Quintanella inter Valdemoro et fontanas in strata Sancti Iacobi» (A. Cat. Burgos. Becerro, 96). Quintanilla y Valdemoro, despoblados en término de Hontanas. 

 Más al oriente, sobre el mismo camino de Santiago, se identifica el despoblado de La Nuez, con el lugar donado al monasterio de Cardeña en 1079: «...illa Noze in alfoze de Castroseriz» (Becerro Cardeña, 266), y a orillas del Hormaza a Isar, «Hiçara» de los Fueros de Valiunquera. 

 El límite meridional está indicado por Vallunquera: esta indicación única en el perfil de la demarcación puede completarse con otras procedentes de documentos de los siglos XI y XII. 

 Al suroeste de Vallunquera existe aún la granja de Valbonilla, mencionada en privilegio de 1173: «... uilla... iam dicta Valuoniella... in terminis de Castro Çoriz...» (Biblioteca Na. Ms. Privilegios y Donaciones. Cc. 80).

 Al norte de Vallegera se encontraba la iglesia de Fuenteencina y el «Valleio de Ervelas» (Valderuelas), señalada una y otro en el privilegio de Santiliana de 1043 (Jusué, Cart. Santiliana), el cual agrega aún en el término de Castrogeriz a Valmayor, pago situado entre la Granja de Villimar (Villaymara en el siglo xvi) y Víllaldemiro.


FRONTERA DEL OESTE: CASTELLANO - LEONESA 

 

 Testimonios referidos al siglo XI señalan el Pisuerga como límite occidental de Castilla. 

 Alfonso V de León (999-1027) al reedificar León «... diol buenos fuers... et tod el regno que es dendel río de Pisuerga fasta cabo de Gallicia...» (Crónica General). 

 Época de Bermudo III (1027-1037): «Ceterum Veremundus Infans a finibus Galliciensium usque ad fluvium Pisorga qui Cantabriensium separat...» (Silense, España Sagrada, 17). 

 Año 1065. División de Fernando I: «Dedit domino Sancio per flumen Pisorgam totam Castellam» (Pelayo de Oviedo). 

 Año 1070: Sancho II señala el Pisuerga como límite natural de su reino al dar al Abad de Oña, Ovidio, «... duodecim hominibus uobiscum cum transieritis pisuergam et dorium...» (Arch. Hist. N . Docs. Oña Reales). 

 En el siglo X, y más concretamente en la época de Fernán González, la frontera entre Castilla y León, determinada por el Pisuerga, se limitaba al tramo del río que hoy separa las modernas provincias de Burgos y Palencia, y aun éste fue rebasado por el Conde castellano a partir de la muerte de Ramiro II (950). 

 Al desaparecer Fernán González (970) no era el Pisuerga el extremo occidental de Castilla sino el Condado de Carrión, por lo cual alcanzan rigurosa exactitud geográfica los límites «... de Carrione usque ad grannonem...» registrados en el fuero de Cervatos por el Conde Sancho García en el año 999. 

 El desplazamiento de la frontera hacia el oeste, desde el Pisuerga hasta los lugares del Condado de Carrión tiene expresivo precedente en la demarcación de la Sede Legionense por Ordoño II en el año 916, confirmada por Ramiro II en 955. En el diploma el monarca leonés atribuye a esa iglesia, frente al tramo del Pisuerga: «Palentina cum suas villas, in Monteson cum suas villas, Sª María in Carrión cum suas villas, Saldaña et Sancto Romano [de Entrepeñas]...» (España Sagrada, 34-460). 

 En el extremo septentrional de la moderna provincia de Palencia, la comarca de Aguilar, lindante con Santander y Burgos y cruzada por el río Pisuerga, pertenecía a los Condes de Castilla, y el testimonio de Brañosera (al norte y cerca de Aguilar) tiene fuerza decisiva, sean sus fueros del siglo IX o del X. 

 Esta comarca lindaba por el oeste con la demarcación leonesa del Castillo de Piedras Negras, levantado en la peña de Tremaya al lado de Lebanza y cerca de las fuentes del Pisuerga, conocida en el año 932 con el nombre de territorio Cirbariense (Cervera de Río Pisuerga) (F. J. Pérz de Urbel, Condado de Castilla, III, núm. 217). A escasos kilómetros al suroeste de Aguilar está Cozuelos, leonés en 947 y seguramente castellano en 968, fecha en la que aparece terminante el señorío castellano por tierras de Aguilar, con la donación de Fernán González «Kastellensis et Asturiensis Comite» de propiedades en Valberzoso (al norte de Aguilar), Aguilar y Villalaín (Serrano, Becerro de Cardeña, 258). 

 Otro lugar llamado Porquera [de los Infantes], inmediato a Aguilar, es objeto de una merced del Conde García Fernándezen 978 (Serrano, Cartulario de Covarrubias), y su sucesor Sancho García dispone por estos parajes de los lugares de Cuena, Canduela, Salcedillo, Brañosera... (Cervatos, Fueros, 999). 

 Porquera de los Infantes y Subterránea [La Soterrana, no lejos de San Andrés de Valdelomar, en la raya de Patencia con Santander] de la jurisdicción de Ibia, integradas el año 978 en el Infantado de Covarrubias por el Conde García Fernández, son lugares que con la iglesia de San Vicente de Mata «in alfoce de Hipia» en 977 nos orientan en la localización de esta demarcación o alfoz conocida con las variantes de Ibia o Hipia. 

 Con esta última Lope Fortunionis «domnus Ipia» confirma en el año 1048 la donación de García Navarra a favor del Monasterio de Oña de varios lugares registrados en el año 1011 dentro del alfoz de Paretes Ruuias (Álamo, Colec. Dipl. de S. Salvador de Oña, núm. 35), extendido por orillas del Ebro en la zona meridional de Santander, lindante con Burgos y Palencia. 

 Esta variante de Ipia vuelve a repetirse en documento del año 1056 «in territorium de Ipia in loco pernominato in villa quod dicitur Menaza...» (Serrano, Becerro de Cardeña, 237). Menaza, al norte de Aguilar, cercana a la raya de Santander. 

 La forma de Ibia es empleada por la Historia Roderici, al recordar la merced de varios castillos y alfoces hecha por Alfonso VI a favor de Rodrigo Díaz de Vivar«...castrum que dicitur Donnas et Castrum Gormaz et Ibia et Campos et Egunna...» (Menéndez Pidal, España del Cid, II, 928). 

 En 1116 la reina Doña Urraca donaba a San Salvador de Oña «meo monesterio quod uocitatur Sancta Eufemia que iacet in alfoz de Ibia, et do nobis eum ad opus vestri monasterii uidelicet Sancti Petri de UaldecaL.», mencionándose entre sus términos Montenegro y Pozancos (A. H . N . Oña. Reales. 1-31. Publicado por Álamo. Colec. Dipl. de S. Salvador de Oña). 

 Santa Eufemia de Ibia, San Pedro de Valde Cal, Montenegro y Pozancos, muy próximos entre sí, situados al norte de Palencia y lindantes con la provincia de Burgos. Es particularmente interesante, desde el punto de vista geográfico-histórico, San Pedro de Valde Cal, incluido por el Conde Sancho de Castilla en el año 1011 dentro del Condado de Amaya (Dotación de S. Salvador de Oña), referencia documental que nos permite establecer un perfil divisorio entre las demarcaciones colindantes de Ibia y Amaya. 

 Años después—1135—uno de los lugares de Ibia aparece en la Carta de Arras de doña Estefanía Armengol, otorgada por el Conde Rodrigo González de Lara«Et in alfouz de Ibia que est in Campou do vobis quantum habeo in uilla quam nuncupatur Souto...» (Mañueco, Docs. de Santa María de Valladolid, núm. 31). 

 El alfoz de Ibia mantenía su personalidad en los años centrales del siglo XII, aunque eclipsado por la preponderancia de Aguilar, en cuyas tierras se encontraba. Así en 1146 en la merced del alfoz de Gama a favor de D. Nuño Pérez de Lara por Alfonso VII, confirma Ferrant Ruiz, Señor de Ibia (Salazar y Castro, Casa de Lara, IV, 619). Finalmente, su exacta localización, con el mapa a la vista, nos la proporciona la serie y orden de los señores que confirman un documento del año 1164, referente a Quintanilla [de las Torres, cerca de Aguilar]. «Don Alvaro Aguilar, Don Nunno Auia et Ferrera, Aluaro Rodrid Ibia, Don Gómez Prado et paredes rubias» (Arch. Hist. Nac. Bec. Santa María de Aguilar, 27). 

 Ibia tenía en esta época en sus límites meridionales los territorios de Herrera de Río Pisuerga y de Avia de las Torres, Aguilar se encontraba al oeste. Al norte, Prado (Valdeprado-Reinosa), y al este, el viejo alfoz de Paredes Rubias (tierras meridionales del partido de Reinosa), juntamente con los alfoces de Gama y de Amaya

En el centro de la pequeña comarca donde se han localizado los lugares del alfoz de Ibia, perviven formas toponímicas de expresiva significación, como Pomar de Valdivia, cabeza de ayuntamiento nutrido por varios núcleos de población denominados Bascones de Valdivia y Elecha de Valdivia. 

 Más al sur, entre los condados leoneses de Saldaña, Carrión, y Monzón y el río Pisuerga, el Privilegio de los Votos de Fernán González (muy posterior, aunque de indiscutible valor geográfico) enumera los lugares obligados con ofrendas a San Millán, en plena coincidencia de límites con los señalados por el Fuero de Cervatos en 999: «... incipientes a fluvio Carrionense... Fromesta, Avia, Ferrera, Studiello...» 

 Avia era leonesa en el siglo XI y se encuentra entre los lugares dados a la iglesia de Palencia en 1035 por Bermudo III de León (Pulgar, Historia de Palencia). 

 En 1073, Alfonso VI otorgaba fueros a íos habitantes de Osorno de Escobarrila [Osorno la Mayor] en el alfoz de Avia(Academia de la Historia, Colec. Fueros y Cartas Pueblas). Dicho alfoz se extendía en el siglo XIl entre el Pisuerga y los Condados de Carrión y Saldaña, y a él pertenecían Páramo de Boedo, Barcena de Campos, Santa Cruz del Norte, Espinosa de Villagonzalo, Osorno la Mayor y Villaherreros. 

 Al sur del alfoz de Avia y al sureste del Condado de Carrión se comprueba la dominación de Fernán González entre el Ucieza y el Pisuerga, con la donación en 968 del monasterio de San Miguel de Castro Tamara (cerca de Frómista y de Pina de Campos) a favor del de Rezmondosituado en el Condado de Amaya. Años después el mismo monasterio de Tamara es donado a Cardeña por el Conde García Fernández

 En esta comarca, entre Tamara y el Pisuerga, se localizan varios de los lugares repoblados por Fernán Armentáriz, como Melgar de Yuso, Boadilla del Camino, Santiago del Val de Santoyo, Hítero de la Vega, cuyos fueros se otorgaron con el consentimiento del Conde García Fernández

 Estas poblaciones se consideraban a fines del siglo XI como emplazadas en suelo leonés por diploma de Alfonso VI al dar a San Isidro de Dueñas el monasterio de Santiago del Val, "que está ad partes de Castella, en término de Astudiello»(Indice Docs. de Dueñas). 

Astudiello-Studiello = Astudillo, al oeste del Pisuerga, era leonés en 947 (Urbel, núm. 217), pero en 999 entran en Cervatos propiedades «in Bobadiella del Camino... et in Torre de Astudiello», concedidos por el Conde Sancho García.

 

PAREDES RUBIAS. 


Las tierras del sur del partido de Reinosa, lindantes con la actual provincia de Burgos, o sea el valle de Valderredible, parece eran extrañas a Campó a principios del siglo XI. Dentro de Valderredible existía en el año 1011 el alfoz de Paredes Rubias. 

 El conde Don Sancho, para incrementar la dotación de San Salvador de Oña, entresacó de él varios lugares. «Et in alfoc de Paretes Ruuias, Alfania, Villanoua, Ecclesia Sancti Iohannis, Eccl. Sª. María, ín Pollientes, in Llamata, Villa Garssia...»(Álamo, Colección diplomática de San Salvador de Oña, núm. 8). 

 Estas mismas villas fueron de nuevo agregadas a Oña en 1048 por García de Navarra, recordando en el documento cómo su abuelo el conde don Sancho, las puso en el citado monasterio, y que, perdidas al fallecer el conde, su padre, Sancho el Mayor de Navarra, no encontró ocasión de restituirlas, ni el mismo don García pudo realizarlo hasta el año 1048.