{"id":1139,"date":"2023-01-18T11:07:30","date_gmt":"2023-01-18T10:07:30","guid":{"rendered":"https:\/\/lawebdehumada.es\/?p=1139"},"modified":"2025-11-10T09:29:11","modified_gmt":"2025-11-10T08:29:11","slug":"el-castro-de-la-ulana-primeros-resultados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lawebdehumada.es\/?p=1139","title":{"rendered":"EL CASTRO DE LA ULA\u00d1A, PRIMEROS RESULTADOS"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"330\" height=\"109\" src=\"https:\/\/lawebdehumada.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/9.5Titulo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1140\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>C\u00e6saraugusta, 78. 2007, pp.: 295-308<\/p>\n\n\n\n<p>ISSN: 0007-9502<\/p>\n\n\n\n<p>EL CASTRO DE LA ULA\u00d1A (HUMADA, BURGOS): PRIMEROS RESULTADOS DE LA ACTUACI\u00d3N ARQUEOL\u00d3GICA*<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel CISNEROS CUNCHILLOS**<\/p>\n\n\n\n<p>Pilar L\u00d3PEZ NORIEGA***<\/p>\n\n\n\n<p>El castro de La Ula\u00f1a se encuentra ubicado en el noroeste de la provincia de Burgos, concretamente en las localidades de Humada, San Mart\u00edn de Humada y Los Ordejones, todas ellas pertenecientes al municipio de Humada, accedi\u00e9ndose a \u00e9l desde la localidad citada en segundo lugar. El cerro, con unas coordenadas de 4\u00b001\u201920\u00bb\/4\u00b004\u201950\u00bb-42\u00b038\u201900\u00bb\/42\u00b039\u201950\u00bb y una altitud de entre 1.120 y 1.226 m, ocupa una extensi\u00f3n de 285 ha, con una orientaci\u00f3n Noroeste-Sureste, delimitada por farallones en todos sus lados, excepto en una peque\u00f1a zona, pr\u00f3xima a la carretera de acceso. El \u00e1rea de influencia directa de este emplazamiento lo constituye una vaguada de 301 ha de extensi\u00f3n total que lo bordea en toda su extensi\u00f3n. La zona central est\u00e1 ocupada por un pinar, fruto de labores de reforestaci\u00f3n modernas. En la zona sureste se encuentran una serie de antenas y repetidores de Telef\u00f3nica, de la Junta de Castilla y Le\u00f3n y de otras instituciones y empresas, cuya carretera de acceso atraviesa el yacimiento en direcci\u00f3n Noroeste-Sureste por su lado suroriental (figura 1).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"665\" height=\"454\" src=\"https:\/\/lawebdehumada.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/4.2.2.1-Vista_aerea_Ulana.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1141\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>Historiograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La primera referencia publicada es de J. A. Ab\u00e1solo (1), quien la describe como una plataforma de unos 4 km de extensi\u00f3n, sobre la que se asienta un castro, cuya extensi\u00f3n sit\u00faa en torno a 1,5 km, con murallas que alcanzan hasta 2,5 m, que ha proporcionado algunos fragmentos cer\u00e1micos. Asimismo, menciona otro castro, que estar\u00eda ubicado a un nivel inferior que el primero, con muralla y puerta de acceso.<\/p>\n\n\n\n<p>En la \u00faltima d\u00e9cada, se ha publicado una f\u00edbula zoomorfa procedente del yacimiento, coment\u00e1ndose la aparici\u00f3n de cer\u00e1micas celtib\u00e9ricas, adobes de paredes de caba\u00f1as y un denario, fechado en \u00e9poca republicana (2); sin proporcionar datos sobre estos hallazgos y lugar de dep\u00f3sito actual, aunque podemos deducir que toda la informaci\u00f3n procede de una actuaci\u00f3n clandestina, en especial la extracci\u00f3n de los objetos met\u00e1licos \u2014f\u00edbula y moneda\u2014, cuyos causantes debieron, presumiblemente, proporcionar el material a los autores del citado trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>La f\u00edbula es del tipo 8B1 de Argente (3), es decir, zoomorfa, pero de la primera variante, la que este investigador denomina de caballito, distingui\u00e9ndola de las zoomorfas con otras representaciones animal\u00edsticas, fech\u00e1ndola en el \u00faltimo cuarto del siglo IV a. e., con perduraciones en el III y en parte del II a. e. Una publicaci\u00f3n reciente sobre f\u00edbulas de jinete y caballito, recoge este ejemplar. En ella, adem\u00e1s de la documentaci\u00f3n gr\u00e1fica se indica que la pieza, depositada en una colecci\u00f3n particular, fue hallada cerca de la muralla. Se la atribuye al tipo C3, que se fechar\u00eda en el siglo II a. e., con cuello ancho ligeramente convergente, presentando decoraci\u00f3n a base de cuatro c\u00edrculos conc\u00e9ntricos y tres l\u00edneas incisas, estas \u00faltimas en el lomo (4).<\/p>\n\n\n\n<p>El denario, por los datos que aporta en su art\u00edculo, es de&nbsp;<em>Lucius Rutilius Flaccus<\/em>, monetario en el 77 a. e., fecha de la moneda, y senador, posiblemente, en el 72 a. e. (5) Recientemente, uno de nosotros public\u00f3 una primera aproximaci\u00f3n a los trabajos de investigaci\u00f3n que ven\u00edamos llevando a cabo en el castro (6), recogi\u00e9ndose las noticias anteriores y denunciando el expolio al que est\u00e1 siendo sometido el yacimiento, cuya soluci\u00f3n no parece ser la publicaci\u00f3n de los materiales que obran en poder de los excavadores clandestinos, ya que en este caso no creemos que se puedan aplicar los atenuantes que se\u00f1ala en uno de sus trabajos F. Fern\u00e1ndez G\u00f3mez (7).<\/p>\n\n\n\n<p>En fechas recientes ha aparecido una obra en la que se cita de forma reiterada el castro de la Ula\u00f1a, a partir de diversas alusiones a exploraciones y materiales exhumados sin los permisos pertinentes (8). No vamos a entrar en ella en este foro, porque sus comentarios carecen de argumentaciones cient\u00edficas. Sirva este comentario para dejar constancia del conocimiento de esta obra.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Bolet\u00edn Oficial del Estado de 20 de noviembre de 2001 se public\u00f3 la incoaci\u00f3n de procedimiento para la declaraci\u00f3n del yacimiento de La Ula\u00f1a como Bien de Inter\u00e9s Cultural, con categor\u00eda de Zona arqueol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Planteamiento metodol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con estos antecedentes investigadores, iniciamos un proyecto de investigaci\u00f3n en 1998, que pretend\u00eda continuar los trabajos de campo desarrollados en 1997, considerando que en una primera fase se deb\u00eda prestar especial inter\u00e9s a la documentaci\u00f3n y prospecci\u00f3n del enclave, con el fin de establecer las bases metodol\u00f3gicas de la investigaci\u00f3n global del castro. Los objetivos que se persegu\u00edan eran: delimitar con exactitud la extensi\u00f3n real del asentamiento, documentar la totalidad de las estructuras existentes \u2014diferenciando entre las m\u00e1s antiguas y aqu\u00e9llas modernas, fruto de la reutilizaci\u00f3n del lugar con el paso de los siglos\u2014, proceder a la ubicaci\u00f3n topogr\u00e1fica de todos los elementos arqueol\u00f3gicos y valorar cronol\u00f3gica y culturalmente el yacimiento. Para ello, desde 1997, y en especial desde 1998 hasta 2000, se han efectuando los siguientes trabajos:<\/p>\n\n\n\n<p>a) La prospecci\u00f3n arqueol\u00f3gica sistem\u00e1tica e intensiva del cerro y de su zona de influencia, conocida como \u00abCinto\u00bb, desde 1997 a 1999, tomando como m\u00f3dulo base rect\u00e1ngulos imaginarios de, aproximadamente, 150 x 50 m. Estos trabajos han permitido delimitar la extensi\u00f3n real de la zona de influencia directa del yacimiento, as\u00ed como determinar el n\u00famero y caracter\u00edsticas, tanto de los caminos de acceso a la pe\u00f1a como de las estructuras que a lo largo de esta vaguada se disponen.<\/p>\n\n\n\n<p>b) La documentaci\u00f3n topogr\u00e1fica de todo el terreno prospectado, procedi\u00e9ndose a la ubicaci\u00f3n planim\u00e9trica de los artefactos y las estructuras localizadas, para lo cual se ha establecido una cuadr\u00edcula de referencia fijando ejes longitudinales y transversales cada 50 m, usando como soporte el fichero de restituci\u00f3n a escala 1:10.000 de la hoja 166-I, Villadiego, escala 1:25.000, del Centro Nacional de Informaci\u00f3n Geogr\u00e1fica.<\/p>\n\n\n\n<p>c) Documentaci\u00f3n procedente de los datos catastrales de la Excma. Diputaci\u00f3n Provincial de Burgos, correspondientes al catastro parcelario sobre fotograf\u00eda a escala 1:50.000, en concreto las hojas correspondientes a Humada y su anejo Fuenteodra, Humada y sus anejos San Mart\u00edn de Humada y Fuencaliente de Puerta y Humada y su anejo Los Ordejones, todas pertenecientes al partido judicial de Villadiego. Los datos obtenidos se completan con el padr\u00f3n catastral del impuesto sobre bienes inmuebles de naturaleza r\u00fastica correspondientes al ejercicio de 1998 y con la relaci\u00f3n de caracter\u00edsticas por Municipio y Pol\u00edgono del Centro de Gesti\u00f3n Catastral, correspondiente al a\u00f1o 1993.<\/p>\n\n\n\n<p>d) Aplicaci\u00f3n de la t\u00e9cnica del georradar, durante 1999, para el estudio del subsuelo en tres zonas, previamente determinadas. Estos trabajos, que fueron llevados a cabo por un equipo del Laboratorio de Ingenier\u00eda S\u00edsmica y Geof\u00edsica del Departamento de Ingenier\u00eda del Terreno de la Universidad Polit\u00e9cnica de Catalu\u00f1a, dirigido por el profesor J. Clap\u00e9s i Boixader, permitieron investigar una superficie total de 2.772 m2.<\/p>\n\n\n\n<p>e) Encuesta etnogr\u00e1fica entre los habitantes de San Mart\u00edn de Humada, Humada, Ordej\u00f3n de Arriba y Ordej\u00f3n de Abajo, con objeto de conocer datos, en esencial, microtopon\u00edmicos y de uso del territorio del yacimiento. Para ello se plante\u00f3, durante el verano de 1999, un entrevista personal, sin un cuestionario establecido, a la que se someti\u00f3 a todas las personas mayores de 60 a\u00f1os, en total 16, que hubieran nacido en cualquiera de las localidades citadas y que, a ser posible, fuesen descendientes en primera y segunda generaci\u00f3n de nacidos en las mismas.<\/p>\n\n\n\n<p>En dichas entrevistas se incid\u00eda en las leyendas sobre la Ula\u00f1a, los nombres que se dan a las distintas zonas, las labores que se realizaron en la Ula\u00f1a y en el Cinto, y su fecha, los accesos para llegar a la pe\u00f1a, los manantiales, fuentes y zonas h\u00famedas de la parte superior de la pe\u00f1a y del Cinto, los abrigos y cuevas y los hallazgos de materiales conocidos.<\/p>\n\n\n\n<p>f) An\u00e1lisis de la fotograf\u00eda a\u00e9rea existente para la zona (Vuelo I.G.N. Hoja: 166. Escala 1:30.000. A\u00f1o 1984 y vuelo de la D.G. Pol\u00edtica Alimentaria. Hoja 166. Escala 1:20.000. A\u00f1o 1990), prestando especial atenci\u00f3n a los posibles pasos naturales que permitiesen el acceso a la pe\u00f1a y prospecci\u00f3n a\u00e9rea del lugar, durante los a\u00f1os 1999 y 2000, realizada \u00e9sta por Julio del Olmo, de manera que los datos obtenidos puedan combinarse con los extra\u00eddos con anterioridad en los trabajos de campo. Esta t\u00e9cnica est\u00e1 permitiendo no s\u00f3lo detectar elementos de dif\u00edcil visibilidad, no apreciables a simple vista, sino tambi\u00e9n ofrecer una visi\u00f3n global del conjunto, de manera que se pueda evaluar la densidad y la forma de distribuci\u00f3n de las diferentes estructuras.<\/p>\n\n\n\n<p>g) Realizaci\u00f3n de una excavaci\u00f3n arqueol\u00f3gica, durante el a\u00f1o 2000, en dos unidades de ocupaci\u00f3n. Para ello de forma previa se agruparon las estructuras a partir del an\u00e1lisis constructivo, funcional y espacial, siguiendo planteamientos que consideramos acertados y establecidos por ejemplo para la&nbsp;<em>Asturia&nbsp;<\/em>prerromana y romana (9). Una de las unidades de ocupaci\u00f3n o vivienda tiene estructuras circulares, y la otra rectangulares, por lo que la excavaci\u00f3n deb\u00eda permitir conocer si ambas hab\u00edan coexistido en el tiempo o eran sucesivas.<\/p>\n\n\n\n<p>h) Estudio de los materiales arqueol\u00f3gicos exhumados en el Castro de La Ula\u00f1a durante la campa\u00f1a de excavaci\u00f3n del a\u00f1o 2000, realizado en el 2001, financiado por la Direcci\u00f3n General de Patrimonio, Promoci\u00f3n Cultural de la Consejer\u00eda de Educaci\u00f3n y Cultura de la Junta de Castilla y Le\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La prospecci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los trabajos de prospecci\u00f3n efectuados entre 1997 y 1999 nos han permitido conocer que la delimitaci\u00f3n del castro se produce por farallones naturales y por una estructura murada en el Nordeste, en el Norte y en el Noroeste. Adem\u00e1s, la plataforma situada al Oeste, de menor altura, pero igualmente inaccesible por sus propias caracter\u00edsticas naturales y por su cierre artificial, es la que se ha asociado a un segundo castro (10).<\/p>\n\n\n\n<p>El lugar presenta una posici\u00f3n estrat\u00e9gica de suma importancia, en especial si se tiene en cuenta su proximidad a uno de los \u00abasentamientos c\u00e1ntabros\u00bb por excelencia, Pe\u00f1a Amaya, del que en realidad sabemos poco. En fechas recientes, no obstante, se ha efectuado una excavaci\u00f3n en diferentes partes de ella a cargo de la empresa Alacet, que esperamos pueda ser el inicio de una investigaci\u00f3n m\u00e1s profunda sobre este yacimiento, declarado B.I.C., y a pesar de ello, frecuentemente expoliado.<\/p>\n\n\n\n<p>El castro de la Ula\u00f1a tiene una extensi\u00f3n total de 586 ha en las que se ubican las 267 estructuras localizadas. Ahora bien, este n\u00famero recoge algunas que pueden responder a un uso del espacio m\u00e1s reciente en el tiempo, como puede ser el caso de ciertos muros que aterrazan algunas zonas concretas del Cinto o aqu\u00e9llos que se disponen en la plataforma superior en el \u00e1rea que fue objeto de cultivo durante la postguerra civil. Las estructuras documentadas de car\u00e1cter m\u00e1s antiguo presentan diversas formas: rectangulares, ovales, circulares, en forma de la letra griega pi y otras m\u00e1s complejas que combinan algunas de las descritas, que, en ciertos casos, se asemejan a las conocidas en Asturias (11), debiendo tomarse esta comparaci\u00f3n como elemento comprensivo m\u00e1s que asociativo, dado el estado de nuestra investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, se ha delimitado la l\u00ednea defensiva del asentamiento, que se ha incorporado al levantamiento planim\u00e9trico. \u00c9sta se levanta sobre el farall\u00f3n rocoso y bordea la pe\u00f1a en su sector septentrional, detect\u00e1ndose incluso, la existencia de una doble muralla en algunas zonas, coincidiendo con las partes de m\u00e1s f\u00e1cil accesibilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, una estructura murada cruza el yacimiento transversalmente, por el Oeste, desconoci\u00e9ndose en el estado actual de nuestra investigaci\u00f3n si la construcci\u00f3n de los dos tramos de muralla documentados \u2014el Norte y el Oeste\u2014 responden al mismo momento cronocultural y a la misma concepci\u00f3n del espacio (figura 2).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"656\" height=\"459\" src=\"https:\/\/lawebdehumada.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/4.2.2.2-Fotografia_aerea_muralla_transversal.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1142\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>En lo que se refiere al acceso al emplazamiento, durante los trabajos de prospecci\u00f3n se documentaron todos los caminos que de una u otra \u00e9poca, permitieron llegar a La Ula\u00f1a. Su trazado, una vez topografiados, se ha incorporado a la planimetr\u00eda existente para el yacimiento a escala 1:10.000. El an\u00e1lisis conjunto de todos ellos ha permitido efectuar una primera valoraci\u00f3n de sus posibles cronolog\u00edas, as\u00ed como determinar en qu\u00e9 forma se efectuaba la circulaci\u00f3n a lo largo del Cinto y hasta qu\u00e9 punto \u00e9sta pudo estar relacionada con las necesidades defensivas del emplazamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda las caracter\u00edsticas orogr\u00e1ficas de la pe\u00f1a fueron determinantes en el planteamiento de estos trazados. Acceder a La Ula\u00f1a supon\u00eda, por un lado, salvar un fuerte desnivel para alcanzar el Cinto que rodea la plataforma superior y, por otro, circular por \u00e9l en una u otra direcci\u00f3n hasta alcanzar el trazado que con marcada pendiente llevase a la zona alta del emplazamiento. El tr\u00e1nsito por el Cinto norte se establec\u00eda de forma paralela a la l\u00ednea de muralla, que se situaba, adem\u00e1s, en un nivel superior, situaci\u00f3n esta que forzosamente implicaba la directa exposici\u00f3n de los visitantes a los pobladores del asentamiento; la situaci\u00f3n en el Cinto sur era similar, ya que la inexistencia de una l\u00ednea de muralla en este caso era paliada por el efecto de farallones pr\u00e1cticamente verticales, quedando el visitante igualmente expuesto.<\/p>\n\n\n\n<p>La accesibilidad al emplazamiento era m\u00e1s favorable desde el Norte, localiz\u00e1ndose 5 accesos al Cinto y 8 a la plataforma superior. Aqu\u00ed puede residir el motivo de la existencia de una serie de bancales o terrazas localizadas en el Cinto en sentido perpendicular a la l\u00ednea defensiva y cerrando lo que podr\u00edamos denominar accesos naturales. Por el contrario, desde el Sur resultaba pr\u00e1cticamente imposible alcanzar la plataforma superior al menos a lo largo de los tres kil\u00f3metros m\u00e1s occidentales de la pe\u00f1a por la presencia de farallones verticales de hasta 60 m de altura. A diferencia de lo que ocurr\u00eda en la vertiente norte del emplazamiento, en este caso son varios los caminos de acceso hasta el Cinto, mientras que si consideramos las posibilidades de acceder desde \u00e9ste hasta la plataforma superior, su n\u00famero se ve considerablemente reducido, en parte y como es f\u00e1cil apreciar sobre el terreno, por la dificultad que entra\u00f1a en este sector la orograf\u00eda. De hecho, en este sector s\u00f3lo se han documentado dos caminos, el primero de ellos localizado pr\u00e1cticamente al norte de la Pe\u00f1a del Castillo y el segundo al norte del n\u00facleo de Ordej\u00f3n de Arriba. Los accesos documentados desde la zona llana hasta el Cinto son 8, si bien a alguno de ellos, en principio, ya se le puede otorgar cierta&nbsp;modernidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La valoraci\u00f3n de los accesos se ha efectuado atendiendo a diversos criterios: pendiente, disposici\u00f3n de los aterrazamientos, circulaci\u00f3n interna a lo largo del Cinto y relaci\u00f3n entre su trazado y las entradas en la muralla, en especial aqu\u00e9llas en forma de \u00abembudo\u00bb o \u00abclav\u00edcula\u00bb, que permiten suponer&nbsp;<em>a priori&nbsp;<\/em>la coetaniedad entre estas obras y alguno de los accesos documentados. Todo ello se ha relacionado, adem\u00e1s, con los datos obtenidos de la encuesta oral, lo que ha permitido plantear una primera valoraci\u00f3n cronol\u00f3gica y retrospectiva de los diferentes caminos, a partir de lo cual pueden establecerse como caminos m\u00e1s antiguos los que siguen:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1.&nbsp;<\/strong>Camino conocido como&nbsp;<em>Sendero de la Corruyuela o Cosyuela<\/em>, que al acceder al Cinto se ramificar\u00eda en dos tramos. El primero seguir\u00eda pr\u00e1cticamente el decurso de la actual carretera y el segundo, alcanzar\u00eda la plataforma superior unos 400 m al oeste. Tanto uno como el otro alcanzan el asentamiento en sendas entradas de la muralla.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre estos dos tramos que desde el Cinto alcanzan la plataforma superior, se localiza otro de unos 300 m que sigue en su inicio un trazado pr\u00e1cticamente paralelo a la carretera, comprob\u00e1ndose la existencia de rodadas de carros en dos puntos, el \u00faltimo de ellos en la zona de la misma muralla, la cual rompe para acceder al asentamiento. Esta entrada ha sido considerada de forma err\u00f3nea como \u00abpuerta del castro de La Ula\u00f1a\u00bb (12), ya que su uso parece responder al aprovechamiento de La Ula\u00f1a para cultivos en un \u00e1mbito temporal m\u00e1s cercano (posiblemente durante el \u00faltimo siglo). Adem\u00e1s, a lo largo de este trazado se ha podido documentar la existencia de rodadas en dos de sus tramos. La distancia entre ejes se sit\u00faa en los 108 y 122 cm. Si bien es cierto que no existe una sistematizaci\u00f3n exacta sobre la distancia entre ejes y la cronolog\u00eda del camino, los valores apuntados por diferentes investigadores nos situar\u00edan ante un camino moderno, o como mucho medieval. As\u00ed, Chevallier propone valores de 130 cm en \u00e9poca antigua y de 145 cm en la Edad Media (13). Silli\u00e8res (14), por su parte, analiza diferentes huellas recogidas en distintos puntos del Imperio y establece una sistematizaci\u00f3n cuyos valores oscilan entre 135-137 cm en \u00e9poca romana en los casos de Pompeya, Herculano, Ostia, Timgad y M\u00e9rida, y 145-147 cm en otros puntos de Italia, Hispania, \u00c1frica y Galia. Para este investigador aquellas medidas que se situasen entre un marco de 110 a 120 cm corresponder\u00edan a \u00e9poca medieval.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2.&nbsp;<\/strong>Camino conocido como el de&nbsp;<em>Las Ventanas de Horadada<\/em>, por acceder al Cinto en este paraje. Este acceso alcanza la plataforma superior en un \u00abembudo\u00bb o \u00abclav\u00edcula\u00bb de la muralla.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3.&nbsp;<\/strong>Camino localizado al noroeste de San Rom\u00e1n. Accede al Cinto encajado entre una cresta rocosa al norte y una terraza de 2,5 m de altura al sur, viniendo a enlazar con el tramo documentado al sureste, mediante el cual se accede a la zona que se localiza al oeste de la muralla transversal.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4.&nbsp;<\/strong>En el Cinto Sur, un camino delimitado al norte por un aterrazamiento y que marca el acceso hacia la zona anterior conocida como La Varga o La Mazuela.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5.&nbsp;<\/strong>Acceso al Cinto al oeste de la&nbsp;<em>Fuente del Camino de Pis\u00f3n<\/em>, que posiblemente alcanzaba el emplazamiento tras un marcado desarrollo en zigzag.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>6.&nbsp;<\/strong>Camino de acceso al Cinto Sur, conocido como&nbsp;<em>La Portilla&nbsp;<\/em>o&nbsp;<em>La Bajadera<\/em>, que posiblemente enlazaba con el tramo documentado al norte conocido como&nbsp;<em>Sendero del Arco&nbsp;<\/em>(figura 3).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"656\" height=\"459\" src=\"https:\/\/lawebdehumada.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/4.2.2.3-Fotografia_aerea_sendero.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1143\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>7.&nbsp;<\/strong>A ellos habr\u00eda que unir dos pasos tallados en la roca documentados en la cresta sur del Cinto meridional.<\/p>\n\n\n\n<p>El resto de los caminos documentados parecen responder a un uso del espacio m\u00e1s reciente en el tiempo. En la encuesta oral se han recogido de igual forma, buena parte de estos caminos y en ella se indica, adem\u00e1s, que todos vienen de antiguo.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, aquellos accesos localizados y no citados, deber\u00edan tener m\u00e1s antig\u00fcedad por l\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La encuesta oral: aportaciones etnogr\u00e1ficas y arqueol\u00f3gicas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A partir de los datos obtenidos en la encuesta oral sabemos que en La Ula\u00f1a se sembr\u00f3 desde el siglo pasado, ya que los padres de algunos informantes ya lo hicieron, hasta hace unos 50 a\u00f1os, aproximadamente hasta que se inici\u00f3 la plantaci\u00f3n de pinos, fundamentalmente, trigo, \u00abtitos\u00bb \u2014legumbres comestibles del tipo de un garbanzo peque\u00f1o\u2014, avena, cebada y forraje, posiblemente en la zona de la Llanada, donde la tierra era buena y se araba con el arado romano, en el Cinto, en la parte que est\u00e1 debajo de las antenas, y en la del pinar.<\/p>\n\n\n\n<p>El Cinto parece que fue cultivado parcialmente, pero de forma especial en S. Mart\u00edn de Humada, bien desde la Portilla del Infierno bien desde la carretera actual de acceso hasta la Horadada, mientras que el de Los Ordejones no lo debi\u00f3 estar, excepto en parcelas concretas, porque ten\u00eda mal acceso; su uso en esta zona debi\u00f3 ser para ganado, que tambi\u00e9n debi\u00f3 existir en la parte de S. Mart\u00edn de Humada. En ambos casos hay que pensar en ganado ovino, ya que tras su desaparici\u00f3n han crecido las hilagas o hulagas.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a los recursos acu\u00edferos en La Ula\u00f1a, se ha obtenido a partir de la encuesta abundante informaci\u00f3n referida a la existencia de diversos manantiales, fuentes y pozas, algunos de ellos hoy secos. De buena parte de ellos conocemos no s\u00f3lo su nombre, sino tambi\u00e9n su localizaci\u00f3n:&nbsp;<em>Fuente del Portillo del Infierno, Fuente Antaruela, Fuente Espinedo, Fuente del Carril, Fuente de las Ventanas de la Horadada, Fuente de San Rom\u00e1n, Fuente Rozas, Fuente Teja, Fuente la Varga, Fuente de la Mazuela, Ahorilla, Fuente o manantial del Molino o del Pis\u00f3n, Laguna de los Buitres o Poza del \u00e1guila y Fuente Vallejo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, se han obtenido diversas referencias a monedas de oro en la Pe\u00f1a del Castillo, que pueden tener como nexo el hallazgo del tesorillo depositado en el Museo de Burgos y relaci\u00f3n con las leyendas relativas a la existencia de una piel de toro llena de monedas de oro y aqu\u00e9llas sobre los moros, en las que se indica que vivieron en el espacio que ocupa el yacimiento arqueol\u00f3gico, dedic\u00e1ndose a saquear a los pueblos vecinos; ambas son similares a las existentes en otros lugares con yacimientos arqueol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>El resto de los hallazgos recogidos en las encuestas como piedras de molino, cer\u00e1micas o una moneda tienen que ver con descubrimientos que, de haberse producido, documentar\u00edan la ocupaci\u00f3n de La Ula\u00f1a en \u00e9pocas pasadas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La excavaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desarrollada durante la campa\u00f1a del a\u00f1o 2000 se centr\u00f3 en dos unidades de ocupaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Unidad de ocupaci\u00f3n 1<\/em>: A partir del reconocimiento visual del terreno parece comprender las estructuras 180-183, si bien las excavadas han sido la 182 y 183 (figura 4).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"656\" height=\"464\" src=\"https:\/\/lawebdehumada.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/4.2.2.4-Fotografia_aerea_excavacion.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1144\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Su longitud viene indicada por un muro norte que tiene 15,48 m en su parte externa, que fue sometido en esa cara a diversas reparaciones posiblemente en diferentes \u00e9pocas. La anchura de la estancia es de 3,26 m En su zona sur el muro que cierra la estancia tiene 11,30 m por lo que se crea otro habit\u00e1culo de al menos 4,18 m de largo que es el que da lugar a la llamada estructura 183.<\/p>\n\n\n\n<p>La entrada de esta unidad de ocupaci\u00f3n se abre al Este, con una anchura de 1,47 m.<\/p>\n\n\n\n<p>La vivienda tuvo cubierta a una vertiente seg\u00fan parece deducirse de la viga de madera quemada ca\u00edda sobre el suelo y hallada transversalmente en la estructura 182. Esta cubierta era de estructura vegetal con los intersticios tapados por barro, esto parece evidente dado que junto a la viga de madera apareci\u00f3 una gran masa de arcilla quemada. La cocci\u00f3n de la arcilla se debi\u00f3 producir durante el incendio de la vivienda.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, ten\u00eda un hogar, con unas dimensiones de 2,52 x 1,60 m, en el que se localizaron cer\u00e1micas incisas atribuibles a la II Edad del Hierro.<\/p>\n\n\n\n<p>La vivienda se abandon\u00f3 debido al incendio, cuyos testigos son la viga anteriormente citada, los numerosos fragmentos de madera quemada, de arcilla quemada y, posiblemente, los restos fruto de un incendio localizados en la u. e. 25.<\/p>\n\n\n\n<p>Los muros de la vivienda deb\u00edan tener un z\u00f3calo de sillarejo trabado con tierra compacta de color casta\u00f1o, del que se han conservado apenas dos hiladas, sobre el que se levantaba una pared que creemos pudo ser de tapial o de piedra peque\u00f1a trabada con barro dada la cantidad de calizas de peque\u00f1o y mediano tama\u00f1o encontradas en el interior de la vivienda<\/p>\n\n\n\n<p>El suelo, de la vivienda de la II Edad del Hierro, es una capa fina de tierra batida de color marr\u00f3n claro con tonalidades gris\u00e1ceas debido al incendio que se sit\u00faa sobre la roca.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Unidad de ocupaci\u00f3n 2<\/em>: Est\u00e1 integrada por las estructuras 77-81, si bien la excavaci\u00f3n \u00fanicamente afect\u00f3 a las estructuras 77, 78 y 79. Se caracteriza por la presencia de estructuras adosadas de contorno circular (figura 5).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"656\" height=\"464\" src=\"https:\/\/lawebdehumada.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/4.2.2.5-Fotografia_aerea_excavacion2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1145\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Su construcci\u00f3n estuvo directamente relacionada con la disposici\u00f3n de los estratos geol\u00f3gicos, aprovech\u00e1ndose dos bandas paralelas de roca como cimentaci\u00f3n de los muros, formados \u00e9stos por piedras calizas de importante tama\u00f1o, trabadas por tierra arcillosa de color anaranjado. De estos muros, se conserva, en el mejor de los casos dos hileras, si bien por la disposici\u00f3n de las piedras en los derrumbes de las estructuras se podr\u00eda plantear que estaban configurados por un z\u00f3calo de, al menos, cuatro o cinco hiladas de piedra, y posiblemente tapial, si bien la presencia de este \u00faltimo no se ha constatado arqueol\u00f3gicamente.<\/p>\n\n\n\n<p>El suelo de las estancias se localiza a un nivel inferior al de las dos bandas geol\u00f3gicas antes se\u00f1aladas. Todo parece indicar que se excav\u00f3 la zona interna de las estancias, aprovechando la existencia en estas \u00e1reas de roca muy fragmentada. El interior de estas viviendas era muy reducido: la estructura 78 presenta 2,93 x 3,31 m. La 77 a su vez est\u00e1 compartimentada por un murete de 1,38 m de longitud y 38 cm de anchura, que divide la estructura en dos espacios, uno de 2,23 x 1,8 m y otro de tan s\u00f3lo 1,78 x 1 m. Como primeros niveles de ocupaci\u00f3n y en los tres espacios referidos se han localizado otros tantos que podr\u00edamos interpretar como los primeros suelos.<\/p>\n\n\n\n<p>En la estructura 77, el suelo est\u00e1 caracterizado por la presencia de tierra batida de color marron\u00e1ceo que se localiza directamente sobre la roca madre. La presencia de algunas losas planas de caliza de grano fino en esta unidad nos lleva a plantear la posibilidad de que al menos en parte, estas losas se utilizasen como nivelaci\u00f3n del suelo, ya que la proximidad de la roca deber\u00eda marcar cuando menos desniveles y filtraciones de humedad, en este nivel de ocupaci\u00f3n. Destaca la localizaci\u00f3n en \u00e9l de diverso material atribuible a la II Edad del Hierro. Adem\u00e1s de cer\u00e1micas de tosca factura realizadas a mano, resulta significativa la localizaci\u00f3n de un molino circular.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, el suelo de la estancia 78 se localiza a un nivel sensiblemente superior al de la estructura 77, permitiendo la comunicaci\u00f3n entre las estructuras un peque\u00f1o paso dispuesto entre muros.<\/p>\n\n\n\n<p>Como anteriormente indicamos el suelo de la estructura 77 viene diferenciado por dos unidades estratigr\u00e1ficas diferentes, actuando como delimitador de ambos espacios la u. e. 33. El primero de los suelos, localizado al sur del murete, se caracteriza por la presencia de tierra suelta de color ocre gris\u00e1ceo, mientras que el suelo localizado al norte del murete viene caracterizado por arcillas de color rojizo. Ahora bien, estas dos unidades constituyeron el fin de la excavaci\u00f3n arqueol\u00f3gica, por lo que no nos es posible precisar si fueron coet\u00e1neos, en este caso, ambos se localizar\u00edan sobre la roca, o no.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de la estructura 79, el dep\u00f3sito se encontraba tan arrasado, que no fue posible localizar ning\u00fan suelo de ocupaci\u00f3n, lleg\u00e1ndose directamente a la roca madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Con posterioridad a estas primeras ocupaciones, las estructuras sufren una serie de remodelaciones. En la estructura 78 se localiz\u00f3 un segundo nivel de ocupaci\u00f3n, por encima del derrumbe de los muros. Caracteriza este suelo las arcillas apisonadas de color ocre marron\u00e1ceo. No obstante, el material arqueol\u00f3gico localizado en esta unidad, nos sit\u00faa en el mismo horizonte cultural que la ocupaci\u00f3n anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Fruto de estas remodelaciones que sufre la estructura parece ser la presencia de una capa de relleno, de m\u00e1s de 40 cm de potencia, y caracterizada por calizas de tama\u00f1o medio, fundamentalmente calcarenitas, trabadas con arcillas de color ocre anaranjado, que se localiza en la zona de contacto entre las estructuras 78 y 77.<\/p>\n\n\n\n<p>En la estructura 77 no fue posible localizar ning\u00fan otro nivel de ocupaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el derrumbe de los muros se localiz\u00f3 una capa, que hemos interpretado como un relleno, formada por arcillas muy apelmazadas de color ocre anaranjado, presentes no s\u00f3lo en el interior sino tambi\u00e9n en el exterior de la estructura. La presencia de material en esta unidad no es abundante, ahora bien los materiales arqueol\u00f3gicos no desentonan con los documentados en las unidades anteriores, por lo que ser\u00eda l\u00f3gico pensar que sobre esta unidad de relleno se localiz\u00f3 un segundo nivel de ocupaci\u00f3n, si bien \u00e9ste no ha podido ser constatado arqueol\u00f3gicamente.<\/p>\n\n\n\n<p>En el exterior de la estructura 77, se localiz\u00f3 una unidad formada por margas y arcillas quemadas, que ser\u00eda dif\u00edcil interpretar como hogar, dada su disposici\u00f3n y por la ausencia de estructura delimitadora, aunque en todo caso ser\u00eda indicativo de la presencia de un fuego, seguramente ocasional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cronolog\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los resultados de los an\u00e1lisis de termoluminiscencia, realizados por el Laboratorio de Dataci\u00f3n y Radioqu\u00edmica de la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid, y los de&nbsp;<sup>14<\/sup>C y AMS, realizados por Geochron Laboratories \u2014Cambridge, Massachusetts, USA\u2014, pueden ayudar a poner orden en la cronolog\u00eda. As\u00ed, para la unidad de ocupaci\u00f3n 1 tenemos como fechas m\u00e1s antiguas, en la estructura 182, 2140\u00b170 B. P. y 2180\u00b160 B. P. de&nbsp;<sup>14<\/sup>C, cuya edad equivalente es 190 a. e., 230 a. e. respectivamente, que calibradas, por el Radiocarbon Calibration Program Rev 4.3 del Quaternary Isotope Lab de la Universidad de Washington, nos dar\u00edan un arco de entre mediados del siglo III y el tercer cuarto del siglo I a. e. y de entre el primer cuarto del siglo IV y el primer cuarto del siglo I a. e., respectivamente. Para la unidad de ocupaci\u00f3n 2, las fechas m\u00e1s antiguas son: un 2440\u00b140 B. P. de AMS, cuya edad equivalente es 490 a. e., que calibrado nos situar\u00eda entre principios del siglo VI y finales del siglo V a. e., coincidiendo<em>grosso modo&nbsp;<\/em>con la termolumiciscencia, que para la misma u. e., dentro de la misma estructura, la 77, nos indica un 2456\u00b1415 B.P.<\/p>\n\n\n\n<p>La cronolog\u00eda de los materiales nos indica una cierta coetaneidad de ambas unidades de ocupaci\u00f3n. As\u00ed, las piezas cer\u00e1micas se\u00f1alan dos etapas bien narradas y continuadas en el tiempo: la primera en la transici\u00f3n de la I Edad del Hierro a la II, es decir, entre finales del IV y principios del III a. e., aunque podr\u00eda llevarse a momentos anteriores, que se corresponder\u00eda, casi con toda seguridad, con una producci\u00f3n aut\u00f3ctona y la segunda, celtib\u00e9rica, entre el 300 a. e. y mediados del siglo I a. e. Lo que no impide la existencia de restos cer\u00e1micos atribuibles a momentos posteriores, pero en cantidad insignificante y muy fragmentados y de peque\u00f1o tama\u00f1o. Id\u00e9nticas conclusiones podemos extraer de los elementos met\u00e1licos, fragmentos de decoraci\u00f3n de armamento en bronce, clavos, tijeras, cuchillos, etc., fechadas mayoritariamente en \u00e9poca celtib\u00e9rica. Las mismas consideraciones aporta el material l\u00edtico, en especial, los molinos circulares. Por lo que podemos establecer que las dos unidades de ocupaci\u00f3n fueron habitadas en la Edad del Hierro, la 2 posiblemente a partir de finales de la I e inicios de la II Edad del Hierro, pudiendo plantear, de momento, su coetaneidad, aunque esta distinci\u00f3n est\u00e1 afectada por otro tipo de factores, entre los que hay que incluir los culturales m\u00e1s que los cronol\u00f3gicos. Las diferencias cuantitativas de materiales entre unidades de ocupaci\u00f3n, en favor de la unidad de ocupaci\u00f3n 1, pueden estar relacionadas con los motivos de su abandono. La u. o. 1 lo fue por un incendio; la u. o. 2, sin embargo, lo fue intencionadamente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Consideraciones finales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde nuestro anterior trabajo sobre el yacimiento hemos avanzado cualitativamente en el conocimiento del castro de la Ula\u00f1a (15). En la actualidad, sabemos que la extensi\u00f3n total del yacimiento es de 586 ha de las que 285 se encuentran en la parte superior del cerro y 301 en la vaguada o \u00abcinto\u00bb que lo rodea. El n\u00famero total de estructuras localizadas es de 267, de las que 47 son de contorno circular y apariencia tumular, semejantes a otras existentes en diferentes regiones de la Cordillera Cant\u00e1brica, estudiadas por nosotros (16). Se conocen los accesos al yacimiento que en su vertiente norte son de 5 al Cinto y 8 al cerro y en la sur, de 9 al Cinto y de 3 al cerro. Conocemos los usos, leyendas y microtop\u00f3nimos del paraje, proporcionados por los habitantes de los n\u00facleos de poblaci\u00f3n de San Mart\u00edn de Humada, Humada y Los Ordejones. Asimismo, sabemos que fue ocupado a partir de los inicios del siglo VI a. e. y como materiales m\u00e1s significativos: cer\u00e1mica pintada celtib\u00e9rica, cer\u00e1mica incisa, fragmentos de decoraci\u00f3n de armamento en bronce, un molino circular y un fragmento de otro, as\u00ed como diversos artefactos de hierro.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, seguimos sin saber si hubo una ocupaci\u00f3n total del espacio en alguna \u00e9poca, es decir, una concepci\u00f3n espacial unitaria del yacimiento y si a ese momento corresponde la arquitectura defensiva de la zona norte, que podr\u00eda ser posterior a la que cruza el yacimiento dividi\u00e9ndolo en dos partes. Si tuvo relaci\u00f3n y de qu\u00e9 tipo con Amaya. \u00c9stas son algunas cuestiones que seguimos sin resolver, aunque el camino andado ha sido corto, podemos decir que el yacimiento en estos cuatro a\u00f1os ha aportado sustancialmente m\u00e1s datos que en los otros veinte, desde que fue dado a conocer a la opini\u00f3n cient\u00edfica en 1978.<\/p>\n\n\n\n<p>* Esta comunicaci\u00f3n se efect\u00faa dentro del proyecto de investigaci\u00f3n \u00abDocumentaci\u00f3n arqueol\u00f3gica del paraje de La Ula\u00f1a (Humada, Burgos)\u00bb, que financia el Excmo. Ayuntamiento de Humada y Adecco-Camino, incluido en el Convenio que el citado Ayuntamiento y la Universidad de Cantabria suscribieron en el a\u00f1o 1998.<\/p>\n\n\n\n<p>** MIGUEL CISNEROS CUNCILLOS: &nbsp;Doctor en Filosof\u00eda y Letras, secci\u00f3n Historia por la Universidad de Zaragoza Profesor Titular de Arqueolog\u00eda de la Universidad de Cantabria. Director del equipo de investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica en Pe\u00f1a Ula\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>*** PILAR L\u00d3PEZ NORIEGA: Formadora Taller de Empleo Recuperaci\u00f3n del Patrimonio Cultural, Recuperaci\u00f3n, catalogaci\u00f3n y digitalizaci\u00f3n del Archivo Hist\u00f3rico, Arque\u00f3loga, tratamiento inform\u00e1tico de datos del Castro de la Ula\u00f1a (Humada, Burgos) en soporte Acces y Acad.<\/p>\n\n\n\n<p>(1). AB\u00c1SOLO, J. A., Carta arqueol\u00f3gica de la provincia de Burgos. Partidos judiciales de Castrojeriz y Villadiego, Burgos, 1978, pp. 56-57.<\/p>\n\n\n\n<p>(2). PERALTA, E. J. y OCEJO, A., \u00abEl poblamiento de la Edad del Hierro en el sector central cant\u00e1brico\u00bb,&nbsp;<em>La arqueolog\u00eda de los c\u00e1ntabros. Actas de la primera reuni\u00f3n sobre la Edad del Hierro en Cantabria<\/em>, Santander, 1996, p. 51.<\/p>\n\n\n\n<p>(3). ARGENTE, J. L., Las f\u00edbulas de la Edad del Hierro en la Meseta Oriental. Valoraci\u00f3n tipol\u00f3gica, cronol\u00f3gica y cultural, Excavaciones Arqueol\u00f3gicas en Espa\u00f1a, 168, Madrid, 1994, pp. 94-95, 246 (n.\u00ba 325) y 249.<\/p>\n\n\n\n<p>(4). ALMAGRO-GORBEA, M. y TORRES, M., Las f\u00edbulas de jinete y de caballito. Aproximaci\u00f3n a las elites ecuestres<\/p>\n\n\n\n<p>y su expansi\u00f3n en la Hispania c\u00e9ltica, Zaragoza, 1999, pp. 21 y 244.<\/p>\n\n\n\n<p>(5). CRAWFORD, M. H.,&nbsp;<em>Roman Republican Coinage<\/em>, Cambridge, 1974, p. 403, n.\u00ba 387.<\/p>\n\n\n\n<p>(6). CISNEROS, M., \u00abEl castro de la Ula\u00f1a (Humada, Burgos): la metodolog\u00eda de una investigaci\u00f3n\u00bb, en IGLESIAS, J. M. y MU\u00d1IZ, J. A. (eds.),&nbsp;<em>Regio cantabrorum<\/em>, Santander, 1999, pp. 91-97. Tambi\u00e9n puede consultarse: CISNEROS, M., \u00abLa vivienda en la Cantabria prerromana: el Castro de La Ula\u00f1a (Humada, Burgos), en&nbsp;<em>A Jos\u00e9 Mar\u00eda Robles \u00abIn Memoriam\u00bb<\/em>, Universidad de Cantabria, 2002, pp. 241-253.<\/p>\n\n\n\n<p>(7). FERN\u00c1NDEZ G\u00d3MEZ, F., \u00abDe excavaciones clandestinas, mercado de antig\u00fcedades y publicaci\u00f3n de hallazgos\u00bb,&nbsp;<em>Complutum&nbsp;<\/em>extra 6-II, Homenaje al profesor Manuel Fern\u00e1ndez Miranda, 1996, pp. 283-294.<\/p>\n\n\n\n<p>(8). PERALTA, E.,&nbsp;<em>Los c\u00e1ntabros antes de Roma<\/em>, Madrid, 2000.<\/p>\n\n\n\n<p>(9). FERN\u00c1NDEZ-POSSE, M. D. y S\u00c1NCHEZ-PALENCIA, F. J., \u00abConsideraciones sobre la estructura social y el territorio en la Asturia prerromana y romana\u00bb, en FERN\u00c1NDEZ OCHOA, C. (coord.),&nbsp;<em>Los Finisterres Atl\u00e1nticos en la Antig\u00fcedad. Epoca prerromana y romana<\/em>, Gij\u00f3n, 1996, p. 171.<\/p>\n\n\n\n<p>(10). AB\u00c1SOLO, J. A.,&nbsp;<em>op<\/em>.&nbsp;<em>cit<\/em>., n. 1, pp. 56-57.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;(11). MAYA, J. L.,&nbsp;<em>La cultura material de los castros asturianos<\/em>, Estudios de la Antig\u00fcedad 4\/5, Bellaterra, 1988, pp. 19-68; CARROCERA, E., \u00abEl territorio de los astures: los castros\u00bb,<em>Astures. pueblos y culturas en la frontera del imperio romano<\/em>, Gij\u00f3n, 1995, pp. 53-65.<\/p>\n\n\n\n<p>(12). GONZ\u00c1LEZ ECHEGARAY, J., \u00abEl pueblo c\u00e1ntabro\u00bb en&nbsp;<em>C\u00e1ntabros<\/em>.&nbsp;<em>La g\u00e9nesis de un pueblo<\/em>, Santander, 1999, p.103.<\/p>\n\n\n\n<p>(13). CHEVALLIER, R.,&nbsp;<em>Les voies romaines<\/em>, Par\u00eds, 1972, p. 97.<\/p>\n\n\n\n<p>(14). SILLI\u00c8RES, P., \u00abOrni\u00e8res et voies romaines\u00bb,&nbsp;<em>Caesarodunum<\/em>, XVIII, 1983, pp. 37-45; \u00abLa b\u00fasqueda de las calzadas romanas: desde la fotointerpretaci\u00f3n hasta el sondeo\u00bb,<em>Symposio sobre la red viaria en la Hispania romana<\/em>, Zaragoza, 1990, pp. 411-413;&nbsp;<em>Les voies de communication de l\u00b4Hispanie Meridional<\/em>, Par\u00eds, 1990, p. 629.<\/p>\n\n\n\n<p>(15). CISNEROS, M.,&nbsp;<em>op<\/em>.&nbsp;<em>cit<\/em>. n. 6., 1999, como se puede observar en CISNEROS, M.,&nbsp;<em>op<\/em>.&nbsp;<em>cit<\/em>., n. 6, 2002. Se encuentra en fase de preparaci\u00f3n la publicaci\u00f3n de todos los trabajos arqueol\u00f3gicos que hemos efectuado en el yacimiento entre 1997 y 2001.<\/p>\n\n\n\n<p>(16). AJA, J. R. y otros, El poblamiento de monta\u00f1a en el sector central de la Cordillera Cant\u00e1brica (Espa\u00f1a): fuentes escritas y arqueol\u00f3gicas. El ejemplo de la comarca de la Bra\u00f1a (Palencia), BAR International Series, 759, Oxford, 1999, pp. 53-54.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00e6saraugusta, &hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"h5ap_radio_sources":[],"footnotes":""},"categories":[31,65,68],"tags":[],"class_list":["post-1139","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-el-castro-de-la-ulana","category-historia","category-la-web-de-humada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1139","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1139"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1139\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4441,"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1139\/revisions\/4441"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}