{"id":326,"date":"2023-01-11T10:00:35","date_gmt":"2023-01-11T09:00:35","guid":{"rendered":"https:\/\/lawebdehumada.es\/?p=326"},"modified":"2025-11-10T11:08:26","modified_gmt":"2025-11-10T10:08:26","slug":"el-poblamiento-en-las-loras-burgos-palencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lawebdehumada.es\/?p=326","title":{"rendered":"EL PATR\u00d3N DE POBLAMIENTO EN LAS LORAS (Burgos-Palencia)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"534\" height=\"75\" src=\"https:\/\/lawebdehumada.es\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Titulo6_4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-327\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>MONTA\u00d1A Y RECURSOS. APROXIMACI\u00d3N DIACR\u00d3NICA AL POBLAMIENTO EN LAS LORAS (BURGOS Y PALENCIA)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas Garc\u00eda S\u00e1nchez (1)<\/p>\n\n\n\n<p>Universidad de Cantabria;&nbsp;<a href=\"mailto:jesus.garcias@unican.es\">jesus.garcias@unican.es<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>RESUMEN<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de realizar una aproximaci\u00f3n metodol\u00f3gica a la Arqueolog\u00eda del Paisaje de los asentamientos de la comarca burgalesa y palentina de Las Loras, comparando los resultados obtenidos para los lugares de ocupaci\u00f3n del Hierro II con los pertenecientes al Hierro I. Pretendemos llevar a cabo este an\u00e1lisis integrando diferentes capas de informaci\u00f3n arqueol\u00f3gica, geol\u00f3gica y geogr\u00e1fica en un Sistema de Informaci\u00f3n Geogr\u00e1fica (SIG). Un entorno de trabajo que lleva a\u00f1os cobrando importancia en Arqueolog\u00eda, siempre procurando mantener una coherencia metodol\u00f3gica que posibilite la viabilidad de los experimentos, m\u00e1s all\u00e1 de desarrollar simples descripciones de los \u00e1mbitos estudiados con este sistema. Por ello queremos integrar el registro arqueol\u00f3gico convencional y el an\u00e1lisis topon\u00edmico del entorno de los asentamientos estudiados, de forma que podamos recopilar informaci\u00f3n adicional sobre la posible vocaci\u00f3n econ\u00f3mica de los lugares y las poblaciones sujetas al presente estudio.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p><strong>1.- Introducci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Abordar un tema como la econom\u00eda prehist\u00f3rica supone una gran complicaci\u00f3n, incluso si nos remitimos al mundo prerromano o protohistoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Las investigaciones sobre \u201ceconom\u00edas antiguas\u201d no siempre circulan por la v\u00eda de establecer el modelo econ\u00f3mico de las sociedades estudiadas o sobre el modelo te\u00f3rico aplicable al estudio de tales sociedades.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto \u00faltimo partiendo de la premisa de que no es conveniente estudiar econom\u00edas preindustriales bas\u00e1ndose en categor\u00edas propias de econom\u00edas de mercado. En muchos casos la investigaci\u00f3n se dirige a exponer los hallazgos arqueol\u00f3gicos interpretados como herramientas dentro de la categor\u00eda binfordiana de elementos tecn\u00f3micos (hoces, crisoles, arados&#8230;), productos f\u00f3siles (semillas, trazas qu\u00edmicas, carbones,&#8230;) o infraestructuras (silos, alfares, talleres, canteras, recipientes de almacenamiento, etc.), deduciendo de ellos actividades econ\u00f3micas diversas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2.- Marco de estudio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El presente estudio comprende el espacio tradicionalmente atribuido a la frontera meridional de los c\u00e1ntabros. No es este el lugar de entrar en digresiones acerca de la noci\u00f3n de frontera en el mundo prerromano, por lo que mantendremos la \u00faltima visi\u00f3n propuesta por los miembros del Grupo de investigaci\u00f3n sobre Arqueolog\u00eda, Epigraf\u00eda e Historia de Roma de la Universidad de Cantabria (Aja y otros, 2008). Aparte ya hemos apuntado una visi\u00f3n sobre el car\u00e1cter din\u00e1mico de la frontera entre c\u00e1ntabros y pueblos mesete\u00f1os en funci\u00f3n de la visibilidad como factor principal de control socioecon\u00f3mico sobre dicho territorio (Garc\u00eda y Mart\u00ednez, en prensa).<\/p>\n\n\n\n<p>La Lora es ante todo una comarca que toma la denominaci\u00f3n de una formaci\u00f3n geol\u00f3gica de la provincia de Burgos, dentro de la unidad morfoestructuralde las Parameras Serranas, que tiene continuaci\u00f3n en la provincia de Palencia. Constituyen<\/p>\n\n\n\n<p>una serie de plataformas a gran altitud aprovechadas como n\u00facleos de habitaci\u00f3n permanente, constat\u00e1ndose la pervivencia, e incluso desarrollo, en \u00e9poca romana de algunos de ellos como Pe\u00f1a Amaya.<\/p>\n\n\n\n<p>En los estudios sobre el car\u00e1cter de las monta\u00f1as se se\u00f1ala a estas formaciones \u201cmesetas y llanuras intramontanas\u201d como lugares que ofrecen oportunidades \u00fanicas a la presencia del hombre (Cabero, 2000: 16). Una de estas oportunidades ya rese\u00f1ada es el control visual como criterio esencial para el establecimiento de emplazamientos (Parcero, 2000: 79; Garc\u00eda y Mart\u00ednez, en prensa).<\/p>\n\n\n\n<p>La zona de estudio se caracteriza por ser \u00e1rea de transici\u00f3n entre la Meseta y las estribaciones de la cordillera cant\u00e1brica, a caballo por lo tanto entre la morfolog\u00eda monta\u00f1osa y las tierras de aluvi\u00f3n de la cuenca del Duero, sobre las que ejerce un control visual dominante (Garc\u00eda y Mart\u00ednez, en prensa).<\/p>\n\n\n\n<p>De este car\u00e1cter de transici\u00f3n geogr\u00e1fica y paisaj\u00edstica al que se le suma la transici\u00f3n cultural entre pueblos monta\u00f1eses y mesete\u00f1os, se desprende la idea de que los asentamientos se beneficiar\u00edan de una doble vocaci\u00f3n econ\u00f3mica, orientada a la caza y a la agricultura (Ruiz V\u00e9lez, 2003). Por otra parte el \u201cpatr\u00f3n de asentamiento\u201d de los c\u00e1ntabros se describe com\u00fanmente como propio de una econom\u00eda pastoril favorecida por el medio f\u00edsico, frente a la escasa importancia de la agricultura, cuya presencia ser\u00eda testimonial y reducida al forrajeo de frutos secos como las bellotas del conocido pasaje de Estrab\u00f3n (III, 3, 7). Esto \u00faltimo es una constante para los pueblos septentrionales, donde el aceptaci\u00f3n de los textos cl\u00e1sicos ha llevado a muchos a minusvalorar el papel de la agricultura ind\u00edgena en la Edad del Hierro, asumiendo que estos desconoc\u00edan la agricultura o el trigo (AA.VV., 1991: 95) o incluso apelando al car\u00e1cter de \u201cdesidia e indolencia\u201d que se\u00f1alan las fuentes, especialmente Estrab\u00f3n (III, 3, 4-16) (Bl\u00e1zquez, 1968: 193).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>\u00bfA qui\u00e9n estudiamos? Breve reflexi\u00f3n preliminar.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>La ubicaci\u00f3n de nuestra \u00e1rea de estudio presenta un problema a la hora de abordar el estudio de la econom\u00eda protohist\u00f3rica. El car\u00e1cter de zona de transici\u00f3n geogr\u00e1fica y cultural nos lleva a plantear esta cuesti\u00f3n, bas\u00e1ndonos en la reflexi\u00f3n de Esparza (1999: 88) acerca del error de m\u00e9todo que supone atribuir un contenido \u00e9tnico a las entidades arqueol\u00f3gicas, dicho de otro modo: a qu\u00e9 grupo humano aplicaremos la informaci\u00f3n paleoecon\u00f3mica estudiada. Podemos a\u00f1adir a la reflexi\u00f3n el caso de la historiograf\u00eda que com\u00fanmente subdivide la Pen\u00ednsula en zonas morfol\u00f3gicas para su estudio, englobando unidades geogr\u00e1ficas y paisaj\u00edsticas muy generales, bloques de informaci\u00f3n usualmente denominados \u201cgrandes \u00e1reas\u201d. Es ah\u00ed donde encontramos el dilema \u00bfa qu\u00e9 informaci\u00f3n nos debemos remitir? Por un lado tendremos la referida a \u201clos pueblos de la cordillera\u201d y por otra a \u201cla zona de Meseta\/ valle del Duero\u201d, la soluci\u00f3n aparentemente consistir\u00e1 en utilizar ambas sin llegar a revolverlas ambiguamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos encontrar datos e hip\u00f3tesis de trabajo \u00fatiles en los apartados encabezados bajo el ep\u00edgrafe de \u201czonas marginales\u201d (geogr\u00e1ficamente hablando). Pero si aceptamos por una parte que nuestro \u00e1mbito (de transici\u00f3n geogr\u00e1fica, recordamos) pertenece a los c\u00e1ntabros hist\u00f3ricos y por otro que las poblaciones de la cuenca del Duero inmediata \u201cten\u00edan una estructura econ\u00f3mica totalmente diferente (a la c\u00e1ntabra, astur&#8230;)\u201d (Bl\u00e1zquez, 1968: 197), la dificultad de adscribir la informaci\u00f3n paleoecon\u00f3mica y de recopilar informaci\u00f3n, modelos te\u00f3ricos, hip\u00f3tesis, etc., se incrementa notablemente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3.- Econom\u00eda, subsistencia, diversificaci\u00f3n y geodiversidad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El conocimiento sobre la econom\u00eda protohist\u00f3rica en la zona que queremos estudiar ha sido ya abordado en diferentes foros y publicaciones de muy distinta \u00edndole, con frecuencia orientados a territorios muy amplios y con resultados dispares.<\/p>\n\n\n\n<p>Existen aproximaciones monogr\u00e1ficas a la econom\u00eda de la meseta (Esparza, 1999) donde podemos encontrar una caracterizaci\u00f3n de los aprovechamientos agr\u00edcolas, forestales y ganaderos para la \u00e9poca. Aunque basados en gran medida en los datos que aportan los yacimientos y los estudios palinol\u00f3gicos y paleocarpol\u00f3gicos de enclaves mesete\u00f1os, podemos utilizar esta informaci\u00f3n a modo de marco hist\u00f3rico-econ\u00f3mico general. Las aportaciones m\u00e1s recientes se centran el territorio hist\u00f3rico que nos interesa como un estudio comparativo entre las fuentes cl\u00e1sicas, obras de tipo folcl\u00f3rico, el trabajo de campo etnoarqueol\u00f3gico y el registro arqueol\u00f3gico (Torres, 2003). Los estudios globales se acercan a la econom\u00eda protohist\u00f3rica de una manera muy tangencial (Ruiz V\u00e9lez, 2005; Pradales. 2005).<\/p>\n\n\n\n<p>En un estudio que relaciona los recursos forestales y la econom\u00eda protohist\u00f3rica se afirma que \u201cla diversificaci\u00f3n de la obtenci\u00f3n de recursos\u201d es un seguro para la subsistencia (Torres, 2001-02: 142), sobre todo si esta se encuentra sometida a la subproducci\u00f3n del medio. En efecto, creemos que esta premisa puede generalizarse a diversas \u00e9pocas y regiones. Sin embargo en una zona caracterizada por lo accidentado de la topograf\u00eda, las posibilidades de diversificaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n de recursos se reduce considerablemente en relaci\u00f3n con otros \u00e1mbitos geogr\u00e1ficos y paisaj\u00edsticos, en especial debido a la dificultad de adaptaci\u00f3n a las pendientes (Cabero, 2000: 118). Para este aspecto un acercamiento a la geograf\u00eda y a la geoarqueolog\u00eda puede resultar \u00fatil en la definici\u00f3n de los espacios explotados y sus recursos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Estrab\u00f3n la geodiversidad del entorno era un rasgo determinante del desarrollo econ\u00f3mico y social de los pueblos ind\u00edgenas de la Pen\u00ednsula, la causalidad de la penuria econ\u00f3mica es para el autor griego: \u201c(&#8230;) la miseria derivada de los lugares y monta\u00f1as donde viven\u201d (III, 3,8), la conversi\u00f3n de esta concepci\u00f3n en teor\u00eda arqueol\u00f3gica moderna podr\u00eda ser el siguiente planteamiento: \u201clos sistemas econ\u00f3micos de las comunidades variaban considerablemente seg\u00fan las caracter\u00edsticas de los recursos de cada regi\u00f3n\u201d (\u00c1lvarez-Sanch\u00eds, 2003: 13). Indudablemente la morfolog\u00eda monta\u00f1osa condiciona el potencial econ\u00f3mico de la zona en estudio en funci\u00f3n de la diferente insolaci\u00f3n fruto del relieve, la orientaci\u00f3n de valles y laderas e incluso de los microclimas que surgen en las condiciones mencionadas, como es el caso de las arribes del Duero (Salamanca).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4.- Paisaje y tecnolog\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las zonas monta\u00f1osas se caracterizan, desde el punto de vista medioambiental por una mayor rigidez estructural, que dificulta su transformaci\u00f3n, y admitiendo que la agricultura es la principal forma de transformaci\u00f3n del paisaje, cuya primera manifestaci\u00f3n es la modificaci\u00f3n y la transformaci\u00f3n de la cubierta vegetal (Cabero, 2000: 111) debemos pensar que en zonas de monta\u00f1a el paisaje en esta \u00e9poca protohist\u00f3rica no sufri\u00f3 modificaciones significativas salvo en aquellos casos en que se emprendiesen \u201cimpulsos\u201d (cambios bruscos en la naturaleza de los ecosistemas, producidos por el hombre), con la finalidad de aumentar los recursos disponibles para pastos. Una forma de \u201cliberar\/ utilizar impulsos\u201d es mediante el control del fuego (Ruiz, 1998: 49), es decir, la deforestaci\u00f3n, transformando espacios de bosque o matorral en espacios abiertos \u00fatiles para pastos o para el desarrollo de cultivos b\u00e1sicos. La continuidad de la pr\u00e1ctica de la deforestaci\u00f3n a lo largo de la vida econ\u00f3mica de los paisajes de monta\u00f1a, demuestra que este impulso es un proceso b\u00e1sico, continuo e hist\u00f3rico. El paisaje cambia sustancialmente en \u00e9poca romana mediante procesos de deforestaci\u00f3n, aunque a escala menor comparada con periodos posteriores (Ari\u00f1o y D\u00edaz, 1999: 189). La incidencia en el paisaje ser\u00e1 acumulativa si el control de los pastos se mantiene de forma continuada, incrementando los procesos de erosi\u00f3n y destrucci\u00f3n del suelo. Junto a estas pr\u00e1cticas destructivas (deforestaci\u00f3n) pueden situarse variaciones en los medios boscosos no necesariamente destructivas, que pueden considerarse como \u201cactividades econ\u00f3micas sofisticadas\u201d debido a la magnitud de las escalas de intervenci\u00f3n y a la gesti\u00f3n que requiere el conocimiento de todas la variables del medio (Torres, 2003).<\/p>\n\n\n\n<p>En el estudio de la econom\u00eda de un conjunto de poblaci\u00f3n de la Edad del Hierro encontramos referencias al sistema de policultivo como diversificaci\u00f3n econ\u00f3mica. Este modelo exige de dominios geogr\u00e1ficos, geol\u00f3gicos y edafol\u00f3gicos variados, \u201cunas caracter\u00edsticas que se podr\u00edan denominar como geodiversidad\u201d (Urbina, 1998: 148). Uno de estos impulsos se produce en el \u00e1rea vecina de El Tozo, donde existe constancia, a trav\u00e9s de estudios pol\u00ednicos en la turbera de La Piedra (Basconcillos<\/p>\n\n\n\n<p>del Tozo, Burgos), de un proceso de deforestaci\u00f3n antr\u00f3pica fechado en el Bronce Subatl\u00e1ntico, anterior a la construcci\u00f3n de los t\u00famulos megal\u00edticos de la Lora (Delibes y Rojo, 2002: 33; Mu\u00f1oz y otros: 1997).<\/p>\n\n\n\n<p>Una visi\u00f3n contrapuesta a las que consideran las transformaciones del medio como \u201csuaves o reversibles\u201d (Torres, 2001-02: 142), son las basadas en \u201cla voluntad cultural (de preservar el entorno, se entiende) o la imposibilidad tecnol\u00f3gica\u201d. En el territorio central de la cordillera cant\u00e1brica, posteriormente habitado por los c\u00e1ntabros, tambi\u00e9n se detectan indicios de deforestaci\u00f3n desde el Bronce Subatl\u00e1ntico (Arias, 1996: 242) interpretado como un reforzamiento de las actividades agropecuarias y agr\u00edcolas o como la creaci\u00f3n de un agrobiosistema, elemento definido como el sistema ecol\u00f3gico que es intervenido por el hombre y los animales (Montoya, 1983: 115).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Hidrograf\u00eda y regad\u00edo.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Otra forma de explotaci\u00f3n del territorio es la agricultura de regad\u00edo, la gran desconocida para este periodo. Se presenta dif\u00edcil determinar en que momento se introduce el regad\u00edo en esta parte de la Pen\u00ednsula en base a la ausencia de datos, ni siquiera fehacientes para el periodo celtib\u00e9rico. Una hip\u00f3tesis lanzada hace tiempo (AA.VV., 1991: 92 citando a Wattemberg) considera que \u201cla superioridad hidrogr\u00e1fica del Norte favorecer\u00eda la instalaci\u00f3n mayoritaria de la poblaci\u00f3n en sus alrededores, donde el terreno aluvial era m\u00e1s abundante\u201d, un paisaje que cambia sustancialmente una vez que nos adentramos en la cordillera, donde el encajamiento<\/p>\n\n\n\n<p>de la red hidrogr\u00e1fica y la evoluci\u00f3n suave de las pendientes facilitar\u00e1 el uso de las laderas como pastos (Ruiz-G\u00e1lvez, 1998: 113).<\/p>\n\n\n\n<p>Los estudios topon\u00edmicos apuntan al agua como elemento clave en la configuraci\u00f3n de los paisajes c\u00e1rsticos de la zona, esta idea se fundamenta en estudios basados en la lengua paleoeuropea hidron\u00edmica de Krahe. Se conservan top\u00f3nimos de origen prerromano como Vallarna o La Ula\u00f1a, donde a partir de la ra\u00edz *ul-\/ *el-\/ *ol-\/ se establece una relaci\u00f3n con corrientes y manaderos de aguas (Ram\u00edrez, 2005: 575; Gonz\u00e1lez y Ram\u00edrez, 2005: 67-76). \u00c1ngel Vaca se\u00f1ala, en un estudio sobre la estructura socioecon\u00f3mica de la Tierra de Campos, como la mayor parte de los top\u00f3nimos prerromanos de la zona se encuentran en la zona septentrional junto a corrientes fluviales como Pisuerga, Carri\u00f3n&#8230; (1977: 301).<\/p>\n\n\n\n<p>Como se\u00f1al\u00e1bamos m\u00e1s arriba, el grado de intervenci\u00f3n en el paisaje viene determinado por el grado de desarrollo tecnol\u00f3gico de cada sociedad en un momento hist\u00f3rico. Sin embargo la cobertura vegetal est\u00e1 m\u00e1s expuesta a los procesos de transformaci\u00f3n relacionados con la agricultura o la deforestaci\u00f3n para pastos (incluso mediante procesos de edafog\u00e9nesis) que la propia configuraci\u00f3n topogr\u00e1fica o fluvial del territorio, esta \u00faltima, variable en caudal, pero estable en su estructura b\u00e1sica (Uriarte, 2005: 612), ya que se trata de \u201celementos que solo pueden ser alterados a trav\u00e9s de una inversi\u00f3n de trabajo a gran escala que supera, en general, la capacidad tecnol\u00f3gica disponible para el contexto en estudio\u201d (Parcero, 2000: 79). Esta definici\u00f3n nos ser\u00e1 \u00fatil cuando procedamos a plantear el estudio del territorio y su explotaci\u00f3n te\u00f3rica a partir de modelos generados a partir de m\u00f3dulos GIS espec\u00edficos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5.- Econom\u00eda agroforestal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta denominaci\u00f3n equivale a lo que se entiende como econom\u00eda agropecuaria (Esparza, 1999: 90), pero que se corresponde mejor con el \u00e1mbito que estamos estudiando, donde la ganader\u00eda utiliza terrenos de vocaci\u00f3n generalmente forestal (Montoya, 1983: 10) como para implantaci\u00f3n de una agricultura de baja intensidad aparte de las zonas de vocaci\u00f3n mesete\u00f1a donde se desarrollar\u00eda una agricultura de secano igualmente b\u00e1sica y orientada a la subsistencia. Las clases agrol\u00f3gicas comunes asocian los terrenos boscosas con aptitud para pastizal, ya que el primero es rico en recursos pastables (matorrales, herbazales&#8230;). La clasificaci\u00f3n del Soils Conservation Service de Estados Unidos se divide en clases identificadas con n\u00fameros romanos del I al VIII, donde las clases V a VII (como caso extremo) son las dedicadas a bosques y\/o a pastoreo (AA.VV., 1992: 293-297; Montoya, 1983: 24).<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s que una descripci\u00f3n de los elementos que componen este binomio econ\u00f3mico pretendemos exponer los rasgos b\u00e1sicos para el estudio de los recursos y desarrollar, seg\u00fan t\u00e9cnicas GIS, el aspecto de la delimitaci\u00f3n de territorios de captaci\u00f3n de recursos. Planteando la evoluci\u00f3n en el tiempo de los modelos resultantes como un indicio (o no) del cambio de estrategia de las poblaciones de los<\/p>\n\n\n\n<p>confines de la Meseta.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>La ganader\u00eda.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>La agricultura y la ganader\u00eda se benefician de la explotaci\u00f3n del entorno y su transformaci\u00f3n mediante impulsos en un terreno \u00fatil para el pastoreo, los indicios paisaj\u00edsticos se obtienen de estudios pol\u00ednicos y carpol\u00f3gicos como los antes mencionados, pero los datos sobre la existencia de caba\u00f1as ganaderas se obtienen fundamentalmente de las excavaciones, las colecciones de huesos son datos primarios que representan la pr\u00e1ctica totalidad de los indicios de alimentos consumidos que se recuperan de las excavaciones, aparte de ser los m\u00e1s estudiados<\/p>\n\n\n\n<p>(Harrison y Moreno, 1985: 52). Estos mismos autores otorgan a los restos \u00f3seos la categor\u00eda de artefactos culturales, como nexo de uni\u00f3n entre clases sociales y explotaci\u00f3n econ\u00f3mica. Del mismo modo se expresa P. Columeau (2005: 248) cuando plantea que los restos \u00f3seos son dependientes de las condiciones de producci\u00f3n cuya evidencia se potencia tras el Neol\u00edtico. Un estudio sistem\u00e1tico del medio debe contar con un estudio arqueozool\u00f3gico ya que responde a la necesidad de interrelacionar la fauna domesticada y la transformaci\u00f3n del marco natural por el hombre (Columeau, 2005: 247). Las fuentes cl\u00e1sicas reflejan la existencia de caba\u00f1as de ganado porcino (la manteca en Estrab\u00f3n, III, 4, 11), vacuno, ovino y en ocasiones, cr\u00eda de caballos.<\/p>\n\n\n\n<p>En este trabajo partimos del estudio de las \u00e1reas m\u00e1s accesibles de cada poblado, la mayor parte de estas \u00e1reas se define como \u201cpasto\u201d. Unos terrenos de pastos cuya optimizaci\u00f3n depende de la caba\u00f1a ganadera, cabras y ovejas permitir\u00edan un aprovechamiento m\u00e1ximo del entorno controlado por los poblados. Una estrategia que cambia junto con la organizaci\u00f3n del territorio. En \u00e9poca romana, con el cambio en las relaciones territoriales las poblaciones \u201cse atreven\u201d con explotaciones a larga<\/p>\n\n\n\n<p>distancia, que suponen la consolidaci\u00f3n de la ganader\u00eda vacuna (Fanjul, 2004: 58).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>La agricultura.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>En este apartado no quiero entrar en una enumeraci\u00f3n de los recursos disponibles en la zona en forma de inventario de especies, o en describir el nicho ecol\u00f3gico. En otros trabajos ya se han presentado estudios pormenorizados en este aspecto (Torres, 2001-02 y Torres, 2003) o recopilatorios morfol\u00f3gicos (Cubero, 1994). El an\u00e1lisis que aqu\u00ed se desarrolla pretende indagar sobre los recursos potenciales que ofrece el medio para las sociedades que se establecen en este entorno monta\u00f1oso a lo largo del tiempo, de modo que consideraremos la potencialidad de explotaci\u00f3n del entorno como un factor locativo estrat\u00e9gico para el grupo humano que pobl\u00f3 esta zona durante la Edad del Hierro.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos top\u00f3nimos del entorno de los yacimientos son indicativos de procesos de transformaci\u00f3n del medio o de presencia de recursos tradicionales.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de los top\u00f3nimos son de origen romance, aunque algunos perviven en sus formas m\u00e1s arcaicas denotando una antig\u00fcedad mayor. Este es el caso del castro situado en Pe\u00f1as de Albacastro en el entorno del despoblado de Icedo, del lat\u00edn ilex-ilicis, una forma arcaica ya perdida en el idioma castellano para denominar a la encina. El sufijo abundancial \u2013edo nos indica un lugar donde abundan las encinas (Gonz\u00e1lez, 1999:160-161).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n podemos encontrar el romance Las Encinas de origen m\u00e1s moderno pero indicativo de la cobertura vegetal tradicional. Del mismo modo en la topon\u00edmia mayor Ordej\u00f3n (de Arriba y de Abajo) nos remite al lat\u00edn hordeum, cebada. Nos remitir\u00eda a pensar en cultivos de cereal en secano, ya que estos top\u00f3nimos se localizan en zona sur\/solana de la lora de La Ula\u00f1a (Gonz\u00e1lez y Ram\u00edrez, 2005: 70-71).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte seg\u00fan Gonz\u00e1lez (1999: 200) la toponimia derivada de hordeu \u201cse encuadra en el aprovechamiento agropecuario de campos donde se cultiva forraje para el ganado\u201d. Finalmente, y pese a la visi\u00f3n negativa del sistema econ\u00f3mico transmitida a trav\u00e9s de las fuentes cl\u00e1sicas, estas mismas obras mencionan claramente, aunque con escasez de referencias, la existencia de cultivos b\u00e1sicos, como la cebada, necesaria para la elaboraci\u00f3n de la cerveza (Estrab\u00f3n. III, 3, 7).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>6.- Metodolog\u00eda aplicada.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los Sistemas de Informaci\u00f3n Geogr\u00e1ficos ayudan a plantear problemas de tipo arqueol\u00f3gico, donde la cuesti\u00f3n principal es de tipo hist\u00f3rico, mientras que la geograf\u00eda es la que aporta los datos y la informaci\u00f3n b\u00e1sica necesaria para su planteamiento, y la posible soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El planteamiento de la arqueolog\u00eda espacial\/del paisaje sobre los territorios de explotaci\u00f3n, se considera un \u201cdispositivo muestral\u201d (Uriarte, 2005: 613) o \u201cinstrumento anal\u00edtico fundamental\u201d para el estudio de la relaci\u00f3n de las poblaciones con su entorno.<\/p>\n\n\n\n<p>Basaremos la metodolog\u00eda en delimitar el espacio inmediato al lugar de habitaci\u00f3n, que te\u00f3ricamente, constituye la zona donde los habitantes del emplazamiento obtienen la mayor parte de sus recursos econ\u00f3micos, dejando aparte las relaciones<\/p>\n\n\n\n<p>econ\u00f3micas comerciales m\u00e1s extensas que pudieran tener lugar. La delimitaci\u00f3n de los territorios se compara con un mapa elaborado de la potencialidad econ\u00f3mica del marco de trabajo. Generalmente los estudios se basan en un \u00edndice fruto de la agregaci\u00f3n de varias bases de datos b\u00e1sicos o indicadores de la calidad de la tierra \u201cICT\u201d (FAO, 2001).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>La Toponimia.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>La toponimia puede ayudarnos en muchos casos a tender puentes interpretativos hacia el pasado para comprender la relaci\u00f3n de los pobladores con su medio, de este modo podemos discernir en muchos casos la psicolog\u00eda del nomenclator en la que plasma sus intereses en el aprovechamiento del paisaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Para \u00e9pocas prerromanas los top\u00f3nimos conservados son escasos, generalmente se identifican a partir de determinadas ra\u00edces y sufijaciones: por ejemplo *parama; *ul-\/; *kar(r)- \u00f3 las terminaciones \u2013*alla; -*arna. (Gonz\u00e1lez, 1999: 15) Los elementos<\/p>\n\n\n\n<p>previos a la ocupaci\u00f3n del hombre como la topograf\u00eda o la red hidrogr\u00e1fica conforman el grado de relaci\u00f3n m\u00e1s bajo entre hombre y espacio ya que la toponimia de ella surgida no supondr\u00e1 m\u00e1s que una descripci\u00f3n del entorno. Ser\u00e1 en el caso de la explotaci\u00f3n y aprovechamiento cuando la relaci\u00f3n sea m\u00e1s significativa y los top\u00f3nimos se asignen en funci\u00f3n de dicha transformaci\u00f3n del medio.<\/p>\n\n\n\n<p>Una aproximaci\u00f3n de este tipo en un estudio del aprovechamiento del medio en la protohistoria puede resultar atrevida. Sin embargo utilizaremos la toponimia en la medida de lo posible para discernir el sentido de las escasas referencias prerromanas, como el caso de las formaciones c\u00e1rsticas de La Lora, o para tender puentes entre procesos similares en diferentes momentos hist\u00f3ricos que han conservado una tendencia a mantener una parecida forma de explotaci\u00f3n del medio, compaginando las explotaciones agr\u00edcolas individuales con la utilizaci\u00f3n de pastos comunales para el ganado, lo que se conoce como derrota de mieses, un sistema en uso al menos hasta el siglo XIX de nuestra era (Ruiz-G\u00e1lvez, 1998: 114).<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Delimitaci\u00f3n de territorios de explotaci\u00f3n.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Los datos, o capas de datos, que podemos integrar en el an\u00e1lisis son diversos. Por un lado tenemos la informaci\u00f3n topogr\u00e1fica de la morfolog\u00eda del suelo, que usaremos para modelizar el desplazamiento humano por el paisaje. Esta se genera a trav\u00e9s de la interpolaci\u00f3n de las curvas de nivel a escala 1:25000. Aqu\u00ed estudiaremos la&nbsp;relaci\u00f3n de los asentamientos con el paisaje asumiendo como hip\u00f3tesis la preferencia por un entorno potencialmente aprovechable como factor locativo en la&nbsp;Edad del Hierro. La delimitaci\u00f3n del territorio de producci\u00f3n restringido la obtendremos a partir del c\u00e1lculo sobre un MDT en funci\u00f3n de una relaci\u00f3n tiempo-distancia, utilizando la f\u00f3rmula de Uriarte (2005: 613):<\/p>\n\n\n\n<p>T= 0,0277RP + 0,0611R<\/p>\n\n\n\n<p>Donde R es la resoluci\u00f3n en metros de las celdilla del raster y P la pendiente expresada en porcentaje.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p>Al mapa resultante se le suma otra capa raster que contemple la impedancia que suponen los r\u00edos mas importantes del entorno. La cobertura vegetal no se incluye en el an\u00e1lisis por tratarse de un elemento constantemente sometido a cambios y modificaciones en su estructura.<\/p>\n\n\n\n<p>Los diferentes resultados del \u00e1rea de cada yacimiento se valoran en funci\u00f3n del total de terreno comprendido dentro de cada pol\u00edgono.<\/p>\n\n\n\n<p>En este estudio admitimos que el concepto de productividad del suelo, como potencial para la producci\u00f3n agraria o para su uso forestal puede mantenerse estable y ser v\u00e1lido para considerar que los suelos tengan o no un productividad intr\u00ednseca, el fundamento de esta concepci\u00f3n es que la labor t\u00e9cnica no puede superar en ocasiones y a pesar de su desarrollo las caracter\u00edsticas edafol\u00f3gicas m\u00e1s&nbsp;desfavorables (AA.VV.,1992: 253). El \u00e1mbito hist\u00f3rico de nuestro estudio nos presenta un panorama t\u00e9cnico en evoluci\u00f3n, se constata la existencia de arados (Barril, 1999) y de procesos de origen antr\u00f3pico sobre el medio, pero cuyo grado de incidencia en el medio era escaso en cuanto a incremento de la producci\u00f3n mediante el desarrollo tecnol\u00f3gico se refiere. Esta valoraci\u00f3n nos permitir\u00e1 reclasificar la cartograf\u00eda tem\u00e1tica en funci\u00f3n de calidad o potencialidad.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Cartograf\u00eda tem\u00e1tica.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Es necesario desarrollar un tipo de cartograf\u00eda tem\u00e1tica espec\u00edfica como marco territorial sobre el que analizar las interrelaciones de las poblaciones con el medio f\u00edsico. La cartograf\u00eda tem\u00e1tica consiste en la base documental que se utilizar\u00e1 para caracterizar los territorios generados a trav\u00e9s de c\u00e1lculo GIS<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos reclasificado cada unidad de terreno partiendo de la cartograf\u00eda geol\u00f3gica escala 1:50.000. La base de datos asociada a los archivos vectoriales ofrece una clasificaci\u00f3n del terreno en funci\u00f3n de su composici\u00f3n. A partir de esta definici\u00f3n hemos agrupado los antiguos valores en otros nuevos en funci\u00f3n de su potencial ed\u00e1fico. Esta relaci\u00f3n se establece mediante la comparaci\u00f3n de un \u201ccuadro de propiedad de las rocas\u201d donde el tipo de roca y su grupo\/origen y composici\u00f3n se relacionan con sus propiedades selectas expresadas en valores medios aproximados (AA.VV., 1992: 89). Un paso m\u00e1s en la caracterizaci\u00f3n de un marco geogr\u00e1fico apropiado para implementar un estudio de este tipo consiste en reducir al m\u00ednimo las categor\u00edas de an\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Con este fin las categor\u00edas que compondr\u00e1n el marco de recursos son: pasto, secano y regad\u00edo, estas tres categor\u00edas son v\u00e1lidas para el estudio ya que dependen de la capacidad del terreno para cada tipo de agricultura y en su defecto, uso ganadero.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>7.- Los asentamientos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El poblamiento de la Primera Edad del Hierro se distancia del modelo del Soto de Medinilla por cuanto opta por un patr\u00f3n de asentamiento definido como \u201cfacies de castros en altura\u201d (Ruiz V\u00e9lez, 2005a), ampliamente representado en esta zona. El<\/p>\n\n\n\n<p>asentamiento mejor conocido de la Primera Edad del Hierro es el castro de Los Baraones (Barril, 1995) en Palencia. A este yacimiento palentino se le suman otros que cobrar\u00e1n mayor importancia en periodos posteriores como Monte Bernorio y Pe\u00f1a Ula\u00f1a durante la Segunda Edad del Hierro y Pe\u00f1a Amaya como n\u00facleo menor en el Hierro II y especialmente en \u00e9poca romana.<\/p>\n\n\n\n<p>El factor descriptivo que puede caracterizar el estudio de la zona de captaci\u00f3n de cada yacimiento deja de existir cuando una serie de sitios son examinados conjuntamente en busca de factores repetitivos.<\/p>\n\n\n\n<p>La Segunda Edad del Hierro supone un agrupamiento del h\u00e1bitat en recintos m\u00e1s amplios, aunque no todos se mantendr\u00edan habitados en el momento de la conquista romana. La falta de estudios sistem\u00e1ticos, prospecciones y excavaciones dificultan la adscripci\u00f3n cronol\u00f3gica de los yacimientos, cuando no su propia clasificaci\u00f3n como yacimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Resumiendo este problema en una cita de una obra cl\u00e1sica: \u201cLa imprecisi\u00f3n cronol\u00f3gica (&#8230;) supone una enorme limitaci\u00f3n a la hora de analizar las relaciones entre asentamientos\u201d (Hodder y Orton, 1990: 29).<\/p>\n\n\n\n<p>Los yacimientos que componen el grupo de poblamiento de la Primera Edad del Hierro son los siguientes: Los Baraones (Valdegama) y Pe\u00f1a del Santo (Lomilla) en la provincia de Palencia, Cerro Castillo (Salazar de Amaya), La Cruz de Valtierra (Rebolledo Traspe\u00f1a), San Quirce (Congosto) y Pe\u00f1a Redonda (Riopara\u00edso) en la provincia de Burgos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las investigaciones en estos yacimientos se basan en los trabajos de Barril (1995) en el norte de la provincia de Palencia, mientras que en Burgos se basan en la Carta Arqueol\u00f3gica provincial en las prospecciones de ARATIKOS S.A. para el Inventario Arqueol\u00f3gico de Burgos, los trabajos de ALACET S.A. en Pe\u00f1a Amaya y los trabajos de Sacrist\u00e1n de Lama (2007).<\/p>\n\n\n\n<p>Los yacimientos de la Segunda Edad del Hierro, parten de los mismos trabajos recopilatorio m\u00e1s otros centrados en yacimientos espec\u00edficos, Pe\u00f1a Amaya a cargo de J. Quintana y Pe\u00f1a Ula\u00f1a con prospecciones y excavaciones desde 1997 dirigidas<\/p>\n\n\n\n<p>por M. Cisneros. Los yacimientos de esta etapa son: Monte Cild\u00e1 (Olleros de Pisuerga) en Palencia, Pe\u00f1a Amaya (Amaya), Pe\u00f1a Ula\u00f1a (Humada), Santa Cruz (Ordej\u00f3n de Abajo), Pe\u00f1as de Albacastro (Icedo) y El Per\u00fal (Coculina) en Burgos. Monte Bernorio en Palencia queda de momento al margen de nuestro estudio por se objeto de una investigaci\u00f3n dirigida a su re-excavaci\u00f3n y al estudio del entorno.<\/p>\n\n\n\n<p>Las terrenos potenciales de cada yacimiento obtenidos a partir de la delimitaci\u00f3n de las \u00e1reas inmediatas a los mismos se han manejado en porcentaje respecto al \u00e1rea total del territorio de explotaci\u00f3n de cada \u00e1rea delimitada, de manera que los<\/p>\n\n\n\n<p>datos respondan a los mismos par\u00e1metros.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p>Utilizaremos el test estad\u00edstico del coeficiente de correlaci\u00f3n de Pearson En este caso las variables que se comparan son los porcentajes de terrenos potenciales para cada uso: pasto, secano y regad\u00edo; y el \u00edndice de altitud media del entorno geogr\u00e1fico del yacimiento, variable que se ha comparado con el \u00edndice de altura relativa m\u00e1xima y m\u00ednima: Iar 1 e Iar2 (Puggioni, 2005: 54) por ser la altitud un factor decisivo en el control del medio, puesto que el patr\u00f3n de asentamiento de la zona se localiza fundamentalmente en altura lo consideraremos relevante en el estudio del potencial productivo de la zona. Creemos que las dos variables pueden ser comparadas aunque admitimos la posibilidad de que aunque dos casos aparezcan juntos no tienen porque estar relacionados. Los an\u00e1lisis estad\u00edsticos y las gr\u00e1ficas se han realizado con el paquete SPSS v.15 para Windows.<\/p>\n\n\n\n<p>A efectos de interpretaci\u00f3n usaremos solo la interrelaci\u00f3n de las variables del terreno con la altura relativa del asentamiento (AR).<\/p>\n\n\n\n\n\n<p>8.- Conclusiones<\/p>\n\n\n\n<p>Los estudios de econom\u00eda del paisaje suelen partir de las concepciones culturales de los autores cl\u00e1sicos, en los pueblos septentrionales la imagen cultural de barbarie ind\u00f3mita aplicada a la econom\u00eda crea una visi\u00f3n apocal\u00edptica de la base de las sociedades prerromanas que no se corresponde con su evoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica o con la capacidad de creaci\u00f3n de objetos de prestigio presente en la cultura material de estos pueblos y que incluso da nombre al conglomerado cultural-tipol\u00f3gico: Miraveche-Monte Bernorio. Mientras las fuentes cl\u00e1sicas presentan al sector septentrional de la pen\u00ednsula (galaicos, astures, c\u00e1ntabros&#8230;) como un<em>unum<\/em>&nbsp;en lo que se refiere a g\u00e9nero de vida (Estrab\u00f3n III, 3, 7); la investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica centrada en el estudio de los asentamientos como parte de un paisaje social y cultural ha argumentado en favor de la existencia de un complejo agrario primitivo (anterior a la Edad del Hierro) basado en t\u00e9cnicas espec\u00edficas de labrad\u00edo (M\u00e9ndez, 1998: 176-177). Este trabajo plantea la presencia de modificaciones en el paisaje en relaci\u00f3n con la existencia de una econom\u00eda m\u00e1s diversificada que la mera recolecci\u00f3n de bayas y frutos. En este sentido apuntan los nuevos trabajos de revisi\u00f3n territorial de los castros asturianos (Fanjul, 2004). Para este autor el factor agr\u00edcola es tan importante como la capacidad defensiva y visual del asentamiento como se desprende del estudio territorial del Castillo de Taranes en Ponga, donde junto a un asentamiento sobre una colina rocosa se localizan las mejores tierras de cultivo del concejo (Fanjul, 2004: 55).<\/p>\n\n\n\n<p>El acercamiento al paisaje como elemento din\u00e1mico, en funci\u00f3n de los intereses y de las estrategias b\u00e1sicas de las sociedades que lo habitaron, es fundamental a la hora del estudio de dichas sociedades.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 as\u00ed siempre que consideremos las estrategias econ\u00f3micas como base de las sociedades y de sus decisiones locativas, as\u00ed como de la posibilidad de localizar comportamientos, tanto materiales como simb\u00f3licos, fosilizados en el paisaje. Sin pretender adoptar una visi\u00f3n reconstructiva del paisaje (Orejas y otros, 2002), un acercamiento pluridisciplinar es necesario para aprehender todos los elementos<\/p>\n\n\n\n<p>que configuran los paisajes modernos como evoluci\u00f3n de los pasados. En especial la geoarqueolog\u00eda y la palinolog\u00eda se han revelado como herramientas fundamentales para aislar testimonios de la evoluci\u00f3n del paisaje asociados a la acci\u00f3n del hombre, por lo tanto es necesario continuar por ese camino, siempre teniendo como gu\u00eda el registro y la investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica tradicional centrada en el estudio, excavaci\u00f3n y prospecci\u00f3n de los lugares de ocupaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El presente estudio se basa en una muestra escasa de yacimientos de cada periodo y las variables comparativas que entran en juego pueden ampliarse mediante la comparaci\u00f3n con otros \u00edndices igualmente valiosos como la visibilidad de cada elemento del territorio o creando \u00edndices m\u00e1s detallados de accesibilidad al entorno (Parcero, 2002; Parcero y F\u00e1brega, 2006). Sin embargo considero este acercamiento exploratorio v\u00e1lido para a partir de \u00e9l crear modelos que faciliten la comprensi\u00f3n del cambio de estrategias locativas entre el Hierro I y el Hierro II. Una \u00e9poca de incertidumbre cuyo estudio en la zona se ha limitado a la elaboraci\u00f3n de inventarios, en gran medida especulativos e incompletos, cuya herencia acaba plasm\u00e1ndose en la totalidad de las investigaciones arqueol\u00f3gicas de la zona, esta incluida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>9.- Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>AA.VV.<\/p>\n\n\n\n<p>1991 Historia de los regad\u00edos en Espa\u00f1a (&#8230; a.C.-1931), IRYDA, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>AA.VV.<\/p>\n\n\n\n<p>1992 Gu\u00eda para la elaboraci\u00f3n de estudios del medio f\u00edsico. Contenido y metodolog\u00eda. Ministerio de Obras p\u00fablicas y Transporte. Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>AJA, J.R.; CISNEROS, M.; RAMIREZ, J.L. (eds.)<\/p>\n\n\n\n<p>2008 Los c\u00e1ntabros en la antig\u00fcedad. La Historia frente al Mito. Universidad de Cantabria. Santander.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1LVAREZ GONZ\u00c1LEZ, Y.<\/p>\n\n\n\n<p>1993 Arqueolog\u00eda del paisaje: modelos de ocupaci\u00f3n y explotaci\u00f3n de los castros del valle de Noceda (Le\u00f3n), Complutum 4, 265-278. Universidad Complutense. Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1LVAREZ-SANCH\u00cdS, J.R.<\/p>\n\n\n\n<p>2003 Los se\u00f1ores del ganado. Akal, 179, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>ARIAS, P.<\/p>\n\n\n\n<p>1996 Antes de los c\u00e1ntabros. Panorama del Neol\u00edtico y las Edades de los metales en Cantabria, En AA.VV. I Encuentro de Historia de Cantabria: actas del encuentro celebrado en Santander, 209-257. Santander<\/p>\n\n\n\n<p>ARI\u00d1O, E.; D\u00cdAZ, P.C.<\/p>\n\n\n\n<p>1999 La econom\u00eda agraria de la Hispania romana: colonizaci\u00f3n y territorio, Studia Historica. Historia Antigua. 17, 153-192, Universidad de Salamanca, Salamanca<\/p>\n\n\n\n<p>BARRIL, M.<\/p>\n\n\n\n<p>1995<\/p>\n\n\n\n<p>El castro de Los Baraones (Valdegama, Palencia): un poblado en el alto valle del Pisuerga. En Burillo F. (ed.) III Simposio sobre los celt\u00edberos. Poblamiento celtib\u00e9rico. 399-408, Instituci\u00f3n Fernando el Cat\u00f3lico, Zaragoza.<\/p>\n\n\n\n<p>1999<\/p>\n\n\n\n<p>Arados prerromanos de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica: las rejas y su distribuci\u00f3n zonal en el interior peninsular. En F. Burillo (ed.) IV Simposio sobre los celt\u00edberos. Econom\u00eda, 89-102, Instituci\u00f3n Fernando el Cat\u00f3lico Zaragoza.<\/p>\n\n\n\n<p>BL\u00c1ZQUEZ, J.M.<\/p>\n\n\n\n<p>1968 Econom\u00eda de los pueblos prerromanos del \u00e1rea no ib\u00e9rica hasta la \u00e9poca de Augusto. En AA.VV. Estudios de econom\u00eda antigua de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, 191- 269, Vicens-Vives, Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p>CABERO, V.<\/p>\n\n\n\n<p>2000 El car\u00e1cter rural de las monta\u00f1as. En Mart\u00ednez de Pis\u00f3n E. y Sanz Herr\u00e1iz C. (ed.) Estudios sobre el paisaje, 103-119, Universidad Aut\u00f3noma de Madrid, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>VACA, A.<\/p>\n\n\n\n<p>1977 La estructura socioecon\u00f3mica de la Tierra de Campos a mediados del siglo XIV, Publicaciones de la Instituci\u00f3n Tello T\u00e9llez de Meneses 39, 229-398. Palencia.<\/p>\n\n\n\n<p>2005 Pe\u00f1a Amaya y Pe\u00f1a Ula\u00f1a: arqueolog\u00eda y toponimia prerromanas, Palaeohispanica 5, 565-584, Fernando el Cat\u00f3lico, Zaragoza.<\/p>\n\n\n\n<p>COLUMEAU, P.<\/p>\n\n\n\n<p>2005 Comportement alimentaire et analyse micro r\u00e9gionale: trois exemples en Gaule du Sud pour les p\u00e9riodes anciennes. En Bouet A. y Verdin F (eds.) Territoires<\/p>\n\n\n\n<p>et paysages de l\u2019\u00c2ge du Fer aun Moyen \u00c0ge. M\u00e9langes offerts \u00e0 Philippe Leveau, 247-256, Ausonius. Burdeos.<\/p>\n\n\n\n<p>CABERO, C.<\/p>\n\n\n\n<p>1994 Los recursos vegetales y su aprovechamiento en Hispania seg\u00fan los textos cl\u00e1sicos, Pyrenae 25, 117-121, Universitat de Barcelona. Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p>DELIBES DE CASTRO, G.; ROJO, M.<\/p>\n\n\n\n<p>2002 Reflexiones sobre el trasfondo cultural del polimorfismo megal\u00edtico en La Lora burgalesa, Archivo Espa\u00f1ol de Arqueolog\u00eda 75, 21-35, CSIC, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>ESPARZA, A.<\/p>\n\n\n\n<p>1999 Econom\u00eda de la Meseta prerromana, Studia Historica. Historia Antigua 17, 87-123, Universidad de Salamanca, Salamanca.<\/p>\n\n\n\n<p>FAO<\/p>\n\n\n\n<p>2001 Indicadores de la calidad de la tierra y su uso para la agricultura sostenible y el desarrollo rural., Bolet\u00edn de tierras y aguas de la FAO, 5.<\/p>\n\n\n\n<p>F\u00c1NJUL, A.<\/p>\n\n\n\n<p>2004 Los castros de Asturias. Una revisi\u00f3n territorial y funcional. Ayuntamiento de Teverga, Teverga.<\/p>\n\n\n\n<p>GARC\u00cdA S\u00c1NCHEZ, J.; MART\u00cdNEZ CASAS, I.<\/p>\n\n\n\n<p>en prensa Estudio de visibilidad en un territorio de frontera prerromano.<\/p>\n\n\n\n<p>Los castros de las Loras (Burgos), En AA.VV. SIG y an\u00e1lisis arqueol\u00f3gico del territorio. Actas del V Simposio Internacional de Arqueolog\u00eda de M\u00e9rida. M\u00e9rida.<\/p>\n\n\n\n<p>GONZ\u00c1LEZ RODRIGUEZ, A.<\/p>\n\n\n\n<p>1999 Diccionario etimol\u00f3gico de la toponimia mayor de Cantabria. Estudio, Santander.<\/p>\n\n\n\n<p>GONZ\u00c1LEZ RODR\u00cdGEZ, A.; RAM\u00cdREZ, J.L.<\/p>\n\n\n\n<p>2005 La toponimia, En Cisneros M y Noriega P. (eds.) El Castro de la Ula\u00f1a (Humada-Burgos). La documentaci\u00f3n arqueol\u00f3gica (1997-2001), 67-76. Universidad<\/p>\n\n\n\n<p>de Cantabria, Santander.<\/p>\n\n\n\n<p>HARRISON, R.J.; MORENO, G.<\/p>\n\n\n\n<p>1985 El policultivo ganadero o la revoluci\u00f3n de los productos secundarios, Trabajos de Prehistoria 42, 51-82, CSIC, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>HODDER, I.; ORTON, C.<\/p>\n\n\n\n<p>1990 An\u00e1lisis espacial en arqueolog\u00eda, Cr\u00edtica. Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00c9NDEZ, F.<\/p>\n\n\n\n<p>1998 Definici\u00f3n y an\u00e1lisis de poblados de la Edad del Bronce, en F\u00e1bregas R. A Idade do Bronce en Galicia: Novas perspectivas. Cadernos do Seminario de Sagardelos 77. A Coru\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>MONTOYA, J.M.<\/p>\n\n\n\n<p>1983 Pastoralismo mediterr\u00e1neo. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentaci\u00f3n, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>MORENO, M.A.<\/p>\n\n\n\n<p>2004 Megalitismo y Geograf\u00eda. An\u00e1lisis de los factores de localizaci\u00f3n espacial de los d\u00f3lmenes de la provincia de Burgos, Studia Archaeologica 9, Universidad de Valladolid, Valladolid.<\/p>\n\n\n\n<p>2005 Los enterramientos tumulares de Valdelucio (Burgos), un ejemplo de distribuci\u00f3n espacial diferenciada, Bolet\u00edn del Seminario de Arte y Arqueolog\u00eda LXXI, 43-64, Universidad de Valladolid, Valladolid.<\/p>\n\n\n\n<p>OREJAS, A.; RUIZ DEL ARBOL, M.; L\u00d3PEZ, O.<\/p>\n\n\n\n<p>2002 Los registros del paisaje en la investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica, Archivo Espa\u00f1ol de Arqueolog\u00eda 75, 287-312, CSIC, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>PARDO, M.; VILLARINO, T. (dir.)<\/p>\n\n\n\n<p>1988 An\u00e1lisis del medio f\u00edsico de Burgos. Delimitaci\u00f3n de unidades y estructura territorial. Junta de Castilla y Le\u00f3n, Valladolid.<\/p>\n\n\n\n<p>PARCERO, C.<\/p>\n\n\n\n<p>2000 Tres para dos. Las formas de poblamiento en la Edad del Hierro del Noroeste Ib\u00e9rico, Trabajos de Prehistoria 57, n\u00ba1, 75-97, CSIC, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>PARCERO, C.; F\u00c1BREGA, P.<\/p>\n\n\n\n<p>2006 Dise\u00f1o metodol\u00f3gico para el an\u00e1lisis locacional de asentamientos a trav\u00e9s de un SIG de base Raster, en Grau I. (ed.) La aplicaci\u00f3n de los SIG a la Arqueolog\u00eda del Paisaje, 69-89, Universidad de Alicante.<\/p>\n\n\n\n<p>PUGGIONI, S.<\/p>\n\n\n\n<p>2005 Tumbas y territorio. Aplicaciones de m\u00e9todos multivariantes para el estudio de los patrones de explotaci\u00f3n del territorio, Arqueolog\u00eda y Territorio 2, 47-63, Universidad de Granada, Granada.<\/p>\n\n\n\n<p>RUIZ, M.<\/p>\n\n\n\n<p>1989 El paisaje como resultado del sistema productivo, Arbor 518-519, 45-59, CSIC, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>RUIZ-G\u00c1LVEZ, M.<\/p>\n\n\n\n<p>1998 La Europa atl\u00e1ntica en la Edad del Bronce, Cr\u00edtica, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>RUIZ V\u00c9LEZ, I.<\/p>\n\n\n\n<p>2003 Poblados y necr\u00f3polis burgalesas en la Edad del Hierro. Una aproximaci\u00f3n a la demograf\u00eda, Bolet\u00edn de la Instituci\u00f3n Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez 226, 137-180, Burgos.<\/p>\n\n\n\n<p>2005a La Edad del Hierro en las Loras y el interfluvio Pisuerga-Arlanz\u00f3n (Burgos) (I), Bolet\u00edn de la Instituci\u00f3n Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez 230, 47-67, Burgos.<\/p>\n\n\n\n<p>2005b La Edad del Hierro en las Loras y el interfluvio Pisuerga-Arlanz\u00f3n (Burgos) (II), Bolet\u00edn de la Instituci\u00f3n Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez 231, 255-283, Burgos.<\/p>\n\n\n\n<p>SACRIST\u00c1N DE LAMA, J.C.<\/p>\n\n\n\n<p>2007 La Edad de Hierro en la provincia de Burgos. Burgos.<\/p>\n\n\n\n<p>TORRES, J.F.<\/p>\n\n\n\n<p>2001-02 Silvicultura, recursos forestales y paleoambiente en la econom\u00eda de la protohistoria final del norte peninsular, Kalathos 20-21, 139-158, Seminario de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda Turolense, Teruel.<\/p>\n\n\n\n<p>2003 Recursos naturales y econom\u00eda de los c\u00e1ntabros de la Edad del Hierro, Complutum 14, 169-196, Universidad Complutense, Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>URBINA, D.<\/p>\n\n\n\n<p>1998 La Segunda Edad del Hierro en la Mesa de Oca\u00f1a. Un estudio regional de Arqueolog\u00eda del Paisaje, Arqueolog\u00eda Espacial 19-20, Arqueolog\u00eda del Paisaje, 135-151, Seminario de Arqueolog\u00eda y Etnolog\u00eda Turolense, Teruel.<\/p>\n\n\n\n<p>URIARTE, A.<\/p>\n\n\n\n<p>2005 Arqueolog\u00eda del paisaje y sistemas de informaci\u00f3n geogr\u00e1fica: Una aplicaci\u00f3n en el estudio de las sociedades protohist\u00f3ricas de la cuenca del Guadiana Menor (Andaluc\u00eda oriental), en Esparza A. (coord.) Actas del encuentro de j\u00f3venes investigadores sobre Bronce final y Edad del Hierro de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, 603-621, Universidad de Salamanca, Salamanca.<\/p>\n\n\n\n<p>VACA, A.<\/p>\n\n\n\n<p>1977 La estructura socioecon\u00f3mica de la Tierra de Campos a mediados del siglo XIV, Publicaciones de la Instituci\u00f3n Tello T\u00e9llez de Meneses 39, 229-398. Palencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>10.- Nota.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1 Becario del Programa de Personal Investigador en Formaci\u00f3n Predoctoral de la Universidad de Cantabria. Adscrito al Grupo de Investigaci\u00f3n de Arqueolog\u00eda, Epigraf\u00eda e Historia de Roma (GAEHR) de la Universidad de Cantabria, dentro del proyecto de Investigaci\u00f3n, n\u00ba de referencia HUM 2005 -06805\/HIST.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MONTA\u00d1A &hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"h5ap_radio_sources":[],"footnotes":""},"categories":[9,68],"tags":[],"class_list":["post-326","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-documentos-antiguos","category-la-web-de-humada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/326","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=326"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/326\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4143,"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/326\/revisions\/4143"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=326"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=326"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/lawebdehumada.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=326"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}